"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

jueves, 26 de febrero de 2009

NIÑO SOLDADO


NIÑO SOLDADO

Soy un niño soldado,
Me hicieron agresivo de una forma equivocada
Empujando a descansar la metralla
En cuerpos que no me importan nada.

Me alimento de la mezcla de heroína y pólvora,
Me he vuelto adicto a tantas cosas
Que ya no temo a los fantasmas y tampoco a un castigo
Sólo temo el fin de mis armas y no ser un excelente asesino.

La dureza de mi nueva vida empieza con un entrenamiento,
Fusil de madera en la espalda, la garganta seca,
Y las últimas palabras de amor enterradas
Bajo ríos de sangre fresca.

Sólo tengo cinco años y un arma más grande que mi propia sombra,
Soy comandante de un grupo de niños marcados por la violencia y las drogas,
cuerpos pequeños que perdieron la infancia
Entre las grietas de sus despojados sueños.

Ahora visito pueblos donde habitan personas que huyen de la fuerza,
Después de saborear el aroma del odio
Aquí nadie desea rebelarse,
He aprendido a matar,
Y ahora este es mi pan.

Un dedo indica el camino a seguir,
Salimos corriendo en busca de una presa,
Mis ojos de niño jubilan sueños adultos,
Mi corazón baila en nudos ardientes
porque mi único juego es la muerte.

Regreso triunfante de la cacería en la aldea,
Una cabeza de trofeo que cuelga de mis manos,
Si, Soy cruel, la explotación de niños soldados no entiende de justicia,
Me acuesto con el sonido de las bombas
Esperando una nueva mañana entre gritos y sombras.

He visto niñas que dan a luz en el monte,
Un crimen que en el bosque se esconde,
He visto niños sin brazos olvidados por el aliento de Dios,
He visto niños que lloran en la timidez de la noche,
He visto niños con miradas tiránicas corriendo detrás de adultos asustados,
He visto cientos de niños,
Luchando bajo el silencio de un mundo mudo.

No me planteo abandonar,
Si la Ley Internacional duerme sofocada por su propia máscara,
Si el silencio de vuestro estúpido mundo me anima a disparar,
¿Para qué renunciar? ¿Me vais a enseñar a jugar?

En esta vida sólo se matar,
Cinco años no dan para mucho más,
De mayor seré un soldado en la sociedad
Manejando armas en las calles y en mi soledad,
Personas víctimas de una educación bélica,
Vestigios de violencia que marcan una infancia tétrica.

Guardo en un lugar secreto los últimos recuerdos de mi antigua vida,
Secuestrados por la maquinaría del dinero
Tan solo me queda sobrevivir un día más en este infierno.

Soy un niño soldado, respiro en el destierro de mi felicidad alejado de la vida que soñé. Mis ojos están atrapados en una furia sin fin que sofoca cualquier indicio de humanidad, soy víctima del codicioso juego de occidente, amasar dinero como consecuencia de matar a la gente, dictaduras impuestas por gobiernos que hondean banderas blancas, gobiernos de sonrisas desarrolladas bajo la sombra de países de alegrías torturadas.

Soy un niño soldado, víctima del silencio de los países ricos, mis derechos flotan en las tristes aguas de un sucio inodoro, a nadie le importa mi futuro mientras mi presente se ahoga en un muro de cólera. Paso el tiempo manejando el temblor de mis dedos deslizándose por el gatillo de un revolver, es la historia de un niño que aprendió a matar siendo demasiado joven.

Soy un niño soldado, niño sin sueños, niño arrinconado, niño lamentos, niño olvidado.

Construyo andamios de odios para poder creer lo que hago, una sonrisa agotada que se pierde entre la niebla del olvido, y así me mantengo en pie en un mundo que me logra enloquecer.

A mis cinco años salté la frontera del desencanto, no había más juego que el de jugar a disparar, sangre que se divierte escapando de las venas de sus propios cuerpos, ojos apagados para siempre, pero no creo que eso a vosotros os importe.

Soy un niño soldado y me dedico a producir una agonía residual en miles de personas, solo aprendí a matar y difícilmente escaparé de esta vida de lamentos y calambres, una infancia destruida por la ambición de un dictador, una infancia vendida al diamante y a su comprador.

Mi vida es una tortura diaria, para vosotros me convertí en dos minutos de noticias ante los ojos de la sobremesa, vuestro olvido piadoso ha dejado mis sentimientos descalzos, mi única opción es abrazar mi arma y aprender a matar, ese es el precio que debo pagar para que vuestros hijos corran felices a jugar, esa es la auténtica realidad, la realidad que duerme en el olvidado umbral del silencio, la que me enseña que unos niños aprenden a jugar y otros, simplemente, a matar.

Paco

(Miles de niños soldados siguen día a día formando un ejército a favor de las dictaduras y del apoyo y silencio de occidente, con el apoyo en muchos países de aquellos gobiernos que se benefician de dichas dictaduras. Todas las situaciones descritas en el texto son reales sacadas sobre todo a partir del documental “Niño Soldado” donde se denuncia esta situación que todos conocemos y que todos olvidamos después de verla en televisión. Nuestro silencio marca su futuro).

martes, 17 de febrero de 2009

NACIÓN




NACIÓN

Ayer eché un vistazo al pasado y observé una larga y dolorosa lista de muertos tras de ti, dolor irracional que tatúas en la historia de la humanidad, mientras seguimos sin aprender, que la tierra ni es nuestra ni de nadie,
Ni nos pertenece ni nos merece.

He nacido en un país impuesto, bajo la sombra enferma de una bandera, patria analfabeta hija de maestros de palabras vacías,
Símbolo del poder que ata mis sentidos,
Excusa eterna para matar y separar.

Un sendero de oscuras y sucias persianas me impusieron desde pequeño,
Una educación nacionalista agujereada por el gemido de mil errores,
Libros que lloran avergonzados porque no cuentan la verdad
Víctimas de una madre patria
Impuesta por los cobardes sin rostros.

Nación,
Madre que manda a sus hijos a morir
Que conecta corazones con el autismo colectivo
Me ofreces un mundo de lagartos con corazones sordomudos
Que se bañan en un baño grotesco de mentiras
Para que unos pocos gobiernen donde millones de personas pierden.

En una piscina manchada de sangre se bañan tus recuerdos,
Una falsa hipocresía se oculta tras la sombra de tus banderas,
Es la deformación de las ideas que nace en una lucha absurda
Por conquistar un trozo de tierra.

Nación,
Cueva de corazones inertes,
Tejes odio con tu sombra,
La muerte y la mentira brotan por tus nalgas
Allí donde soldados asesinos cabalgan.

Un día escogí un atajo peligroso, pensé por mi mismo, dejé de creer todo lo que mis enfurecidos ojos absorbían, fronteras corruptas en mi pensamiento, que salté, que engañé, que torturé, y de repente
Una idea perfumada por la razón,
Lectura y pensamiento libre que desataron las cadenas de mis neuronas,
Que liberaron mis manos de las cuerdas de tu disfraz,
En una sociedad que vive bajo la dictadura del capital.

Ahora es tiempo de contar
Como mi conciencia autónoma responde al mismo ritmo que tus banderas hipnotizan mentes vírgenes, no creo en ti, y cómo voy a creer si la base de tu poder es la debilidad y la ignorancia del que no puede ver.
Ahora, una jauría de gritos se ha rebelado contra tu poder.

Maldita nación, que siembras de miedo la esperanza de la humanidad, que has secuestrado el sentido ilusionándolo con sueños de conquistas, transformas la verdad en un monstruo corrupto en manos de la crueldad. Tu, que golpeas la libertad y la arrinconas contra la pared, que esparces sus sesos por el suelo, que la vuelves a arrodillar y la obligas a pedir perdón. Tu, que devoras sus alas rodeándola con la sombra de tus banderas. que en tu interior anida un entramado sin fin de odios y de lamentos, has dejado a la libertad vagando por el extenso desierto de la soledad, una lluvia ácida ha cegado los ojos de los humanos, no les permite ver todo ese océano de dolor que tu creación ha causado.
Nación,
Raíces de engendros de odios,
Rebaño de borregos bajo control doméstico,
En tu historia solo veo gente que muere,
Personas que juegan a disparar a otras personas,
Gente que agita sus parricidas banderas,
Odio y más odio secuestrado por la rigidez de un mundo
Que controla hormigas débiles, de pensamiento amaniatado.

Colores y dibujos que hacen diferentes a las personas,
Puertas cerradas a las gentes con ojos llenos de dolor,
Tierra secuestrada por gusanos envenenados,
Y en tu corazón
La ley del talión,
Ojo por ojo, diente por diente,
Y bandera contra bandera
Para que un pueblo inocente llore la miseria de la guerra.

Paco.

jueves, 12 de febrero de 2009

EL PRÍNCIPE CON CASTILLO


EL PRINCIPE CON CASTILLO

Esta es la triste historia
De un príncipe que no llegó a rey,
Que quedó atrapado entre los errores de la sociedad
Entre sus rejas y su maldad.

Un bautizo y una comunión
Marcaron el camino de la desilusión,
De niño lo convirtieron en príncipe,
Intereses comerciales para una educación deficiente.
Un camino de sueños imposibles
Para jugar con un futuro invisible.

Años de falsas ilusiones y un cuento sin fin,
Todo para un niño con ilusiones de príncipe,
y al final su familia que no lo quiere
y al final el alcohol como motín.

Dejó de ser niño
A base de impulsos de temor,
convirtiendo su vida en un error
un trágico destino emprendió.

A los dieciocho años el príncipe salió en busca de libertad,
Rompiendo las fronteras de una familia sin amor,
Vendió su cuerpo y su tiempo a una multinacional.
Haciendo lo imposible para ganarse el pan.

Ahora un horario como timón de su vida
Un cruel despertador para no olvidar su obligación
Y un bozal con mando a distancia
Que controló cada paso que dio.

Una y mil noches sin dormir,
El estrés que ahoga su vida
Ya no puede más,
Ahora el sutil silbido del sufrimiento le hace débil
Y así comienza a confabularse con la desobediencia.

Bajo una tormenta de gritos
Su corazón se negó a vender su cuerpo, su tiempo y su vida,
Un despido y el silencio eterno le acompañaron
Allí donde todos temen acudir,
Y nuestro príncipe que urge de rabia, no responde
A la llamada de la paciencia,
Y nuestro príncipe,
Que solo aprendió a rezar y obedecer
Jugó con el confuso juego del desconocimiento.

Sólo y despreocupado por su futuro,
Ayuda olvidada
Perdida en el desierto de la nada,
Así quedó nuestro príncipe,
Sin dinero y sin trabajo,
Sin ilusión y sin un abrazo.

Pasaron meses de cabalgadas en silencio,
La calle como hogar y
La luz de las estrellas que le arropaban
Entre el frío y una vez más
El largo desierto de la nada.

Quedó sin hogar y sin familia,
Sólo un viejo pantalón y una camisa con olor a soledad,
La barba le creció larga y extensa,
Tanto como amargo fue su dolor,
Tanto, que nuestro príncipe ya no piensa.

Y cae la lluvia
Mientras él responde con un sombrero de cartón
Mientras se ducha entre húmedas lágrimas.
Mientras las miradas de los demás
Juegan a eso de ser invisible y poco más.

La sonrisa la perdió a lo lejos
Entre los ladridos de los perdidos
Y el príncipe de las ilusiones
Se convirtió en el rey de las decepciones.

Y así llegó a la cima de su último error.

Su boca vacía, sus ojos apagados,
Un robo y la pistola en la sien.
Una condena rápida lo mordió
Palabras furtivas de los dioses del poder,
Un juez que le regala un castillo
Para el príncipe que no llegó a rey.

Es el príncipe con su castillo,
El príncipe de las desilusiones,
Ahora vive entre barrotes
Que ahogan sin piedad sus emociones.

Un paso, dos, tres, y ya está dentro.
Le abraza el castigo,
A lo lejos una estrella
Que lo observa y tiembla de pena,
le acompaña un escalofrío,
Es el frío de su habitación
Que le hace cosquillas hasta perder la razón.

Sí, un castillo frío y sombrío
Dio cobijo a sus torturados huesos,
Su boca ya no estaba vacía,
Pero sus manos agarradas a una sucia verja,
Le recordaban ese mundo estéril
que ya no lo quiere,
Una vida vacía que lo ha traicionado
Aunque ahora tiene su propio castillo
Del que no saldrá en cinco años.


Quiere llorar y ya no le quedan más lágrimas que derrochar
Hace años olvidó perdida su sonrisa
Enredada en una gran mentira,
Por no tener para comer
La sociedad lo juzgó el rey de la delincuencia
Que en su castillo dormirá
Dando forma y color a sus nuevas pesadillas.

Y aquí acaba esta triste historia
En una fría celda y con su libertad dormida afuera,
Sólo, sólo en su castillo
Entre el miedo y la tristeza
Duerme encadenado el hombre que jamás mató.
Sólo, sólo en su castillo,
duerme una víctima más
de esta gran mentira
que llamamos Sociedad.


Paco


(Muchas personas, víctimas tanto de los errores y defectos de la sociedad como de su propia familia se ven de un día para otro en la calle sin nada más que sus piernas para caminar, ante la necesidad de comer deben robar, y como consecuencia de todo este tramposo juego caen juzgados por la sociedad en las sombras de las cárceles, cuando por desgracia la clase alta de la sociedad quebranta la ley pero parece ser que no hay cárceles para ellos. Por desgracia este caso se da en la vida mucho más de lo que nuestras mentes puedan llegar a imaginar).

viernes, 6 de febrero de 2009


EL MUNDO FELIZ

Una mañana más ha amanecido mientras salgo al mundo
En busca de esperanza,
El espejo al hablar me dijo que soy una persona
Y en busca de otras tantas comienza mi batalla diaria.

Hoy he salido a la vida
Y allí encontré un bello mundo
En el que los ricos gozaban.
Veleros millonarios manejaban los aires
De un sistema brillante,
Jueces y escuderos guardaban que
Las leyes se cumplieran,
Que la sumisión se ejecutara,
Que el orden caótico se mantuviera.

Al salir de casa me encontré con ese mundo feliz
Que dicen vive ahí afuera,
Entonces vi al empresario adinerado
Que sonreía bajo su propia mugre de telaraña,
Su sonrisa de felicidad flotaba vencedora
En un mundo en el que sueña jamás caerá.
Palpitaba en él la felicidad del que tiene
La sonrisa del vencedor
El conocimiento de la soberbia.

Salí en busca de reacciones humanas
Y me encontré un mundo con mando invisible
En el que una voz con eco gobernaba a un ejército de robots.
El soplido mudo de una bandera
Había penetrado en el ferviente corazón
De los miles de robots,
Cuyo cerebro carcomido por los gusanos del poder
No alcanza a ver que la vida
Es mucho más que obedecer.

Las banderas bordaron fronteras,
Las fronteras tejieron miedos,
Los miedos se confundieron con la razón,
Y la razón enloqueció en el pozo del poder,
Perdida en el tiempo, en su soledad,
En su destierro maldito

Curioso me era ver
Que los miles de robots se creían dueños
De montañas y de ríos,
De los valles y de los pájaros,
De los mares y de los aires.
Sonreían dignos de creer
Que hacían lo que debían
Incluso si tenían que separar aquellos modelos
Que eran diferentes a ellos mismos.

Un día más amaneció
Y salí en busca de un mundo feliz,
Lo encontré allí arriba
En la cima de lo que todos buscan.
Entre continuos espantos feroces
Observé un mundo rico de grandes casas
Y lujuria perversa en la vida de los dioses sin cielo,
Que dejaban tras de si un río de peces muertos
Y sonreían y sonreían tras su empacho
De fría emocionalidad.

Me vi rodeado en un mundo
En el que más tiene, tiene más,
Un mundo de excesos incoherentes
Y de defectos humanitarios,
Un mundo psicótico de compra-venta.
Un mundo sin ideas,
Un mundo de soledades,
Un mundo de rezos y
Leyes fabricadas por un sistema
Que hacía carcajear a los bancos.

Aquel cielo de ángeles sonrientes
Vivía bajo una nube de papel,
Absorbida la dignidad humana
No era el mundo feliz que
Desde muy pequeño y a todas horas
me habían contado,
con su príncipe y princesa,
son su final feliz,
con su mentira eterna.

Ese mundo feliz que creí divisar,
No era más que un crujiente espejo
De estúpidas sonrisas,
Un mundo de crueles carniceros
Que amasaban las ideas de los que no tenían,
Un mundo de redes venenosas,
Un mundo limitado, deforme y esperpéntico,
Un mundo de jinetes sanguinarios
Que sellaban sus leyes para que
Su castillo no fuese derrocado.

Emprendí un largo camino
En busca de las consecuencias de su mundo feliz
Y contemplé su ejército de robots oxidados
De tanto llorar.

Bajo la luz de las estrellas dormía el mendigo
Mientras me confesaba con voz tenues:
“mejor aquí que bajo las bombas”.

Quise emprender diálogo con esos robots dormidos,
Pero sus palabras carecían de significado,
De sentido,
De sentimientos.
Caminé en busca de una sonrisa por más estúpida que fuese,
Por más cargada de falsedad que fuera,
Pero no la encontré,
Los robots ya no sonreían.

Presos de las redes del pescador,
Las ideas de los robots no fueron programadas
Para pensar ni para rebelarse.
Un mundo de control y de sueños imposibles
Navegaba por las maltrechas venas
De los robots sin corazón.
Cuando llorar, cuando reir,
Por qué sentir,
No sentir.

Salí un día ilusionado en busca de la razón
Allí donde entre lágrimas duerme el sol
Y me encontré un mundo de marionetas de espiral,
De sentimientos de papel.
Encontré un mundo donde los niños todavía empuñan el fusil,
Donde el sol amanece enfermo
Y las estrellas temen alumbrar.

Tropecé con un mundo de obreros descontentos,
De barricadas cargadas de odio racional,
De fronteras que ardían con sus banderas malolientes,
Allí estaba ahogada la voz del que no tiene,
Presos y esclavos de los bancos,
Con su cielo gris y deforme,
Son su enredada razón
Y sus miedos justificados,
Control que mantea su perverso corazón
Y fruto de la ignorancia
Nos sumergía a todos
En un submundo feliz.

Un submundo feliz,
El mundo de los otros,
De los que no tienen,
De los robots que no sonríen,
Un día,
Ese mundo
Estallará de furia.

Paco



jueves, 5 de febrero de 2009


EL ROEDOR CON SILLÓN

Ya no se si maté o no maté. Tan solo se que me han matado.
Lo último que vieron mis aterrados ojos
la calavera asesina y su anoréxica luz,
fundiéndose paulatinamente con la oscuridad final, pero antes...

Noches iluminadas por un enjambre de dolor
forjaban mi conciencia de sudoroso pavor.
Moriría. aquí.
En el espejo un roedor,
que no sabía si mató o no mató,
pero que con los lobos un vals bailó
para disfruzar su terror.
Quebró. Iba a morir.

Entré en un cajón con clavijas
esqueletos que copan tu aire,
sus palabras vuelan, rechinan monedas,
se va a hacer justicia.
Estalló su malicia.
Y ya no se si maté o no maté.

Ante mi duda agónica, me regalaron un sillón, helado, acariciado por el espanto del relámpago.
Lo devoraron las entrañas de la muerte. Ahí recostaría mi alma sentenciada, víctima de un juego diabólico y estúpido, perecería, sentenciado por vuestra ¿Justicia? cuando el monte despertara en ayunas, el dia en que mi nombre desaparecería para siempre.

El día, no lo sabía. Me aguardaban en la posterioridad años de tortuosa espera,
entre bastidores tallados en finas punzas
para no escapar,
para no alimentar mis ojos de esperanzas mudas,
y morir sin libertad que abrazar,
como el roedor perdido en su corredor.

Peones del sistema firmaron la sentencia,
años de un tiempo despistado avivaron mi cólera,
como un roedor,
como el sentenciado sin dinero
decapitado por una sociedad de verdugos y cleros.

Aquel día habló la justicia,
sopa de esperanza sin sal,
trajeron una copa de agua seca
rubricaron mi viaje astral.
Digestión indigesta
que meces mi canción
abanicas mi estómago pálido
hasta que el reloj empuje al relámpago.

Es el fin.
Energía que transforma energía. Materia rencorosa que en otra vida de vengativa época, tronará campanadas para los herederos del sistema.

Durante años me convertí en la sombre de vuestras voces, crepúsculo anónimo de vuestro diario. Me sentía una pieza maltrecha de vuestro monopoly particular, aquí, rizado y crispado entre los espantos abominables de estas cuatro paredes frías, con sus barrotes firmes y autoritarios para que no entren a robar, para que me sienta seguro aquí dentro... de mi propia muerte.

Me convertí en un reo muerto, y en mi sillón eléctrico, de serie y con todas las últimas novedades del mercado, la última demanda en comodidad frívola y horror comestible, me sentí, aunque tan solo por un segundo y sin princesa que bañara mis tormentosos labios, el príncipe de las cenizas, el amo y soñador furtivo de la luz,
luz que me mató,
extensión de vuestras sucias uñas.

Me convulsioné entre retuerzos sin orden,
recuerdos invisibles naufragaron en mi conciencia,
no podía pensar, sólo sentir,
no amor, sólo repulsión y hostilidad.

Mi muerte fue rápida.
Me atravesó una cadavérica luz,
energía brotada de vuestra sangre manchada.
Las piernas me temblaron
ansia sin voz que perdió su ´hostal,
morí entre vómitos
sin hermanos y sin valores
tallaron mis manos
se pudrió en pestilentos olores.

Dicen que maté y me han matado.
A los que me mataron, han de saber
que el sendero de las tinieblas no posee final,
un cementerio nebuloso y gris os aguarda aquí
en el corazón del estallido de la ira.

Tras ese cielo azul que tan bien habéis sabido construir,
os aguarda una llanura embarcada en un llanto de ataúdes,
para que sepáis lo que yo sufrí en vuestro fúnebre hospedaje
como un roedor en su corredor,
morí por la extensa intransigencia de vuestra voz.

Morí. Huele mal ahí afuera.
No es mi cuerpo sin vida.
Mi verdugo. Sus padres. Apestan.
Me arrebataron la vida.
Y ya no se si maté o no maté,
pero da igual. Me han matado.
Paco.

( A todos los que esperan durante años que la agonía final les libre del terror crócico, allí en el corredor que los asesinos de verdad crearon para controlar su sociedad. La pena capital, manipulada simplemente por el poder del dinero, continúa hoy en día siendo la solución más primitiva y cruel a una serie de problemas que ha creado el mismo sistema que nos condena a morir. solamente una pregunta: ¿Quién se encarga de matar a aquellos que matan impartiendo justicia? Si el juego consiste en matar a quien mata ¿Quién mata al verdugo? ¿Y quién mata al juez?).


EL POEMA DEL GUERRERO


Un ejército de almas errantes
trepa montañas soplando violencia,
la muerte les acaricia asfixiante,
sangre y honor son sus creencias.


Un espejo de odio hallan
allí donde los dirigentes mandan,
un árbol frondoso duerme
frutos envenenados alimentan
al que muere.


Violaciones,
oscura ley la de vuestro honor
que agrieta los poros de la libertad,
inyectando monstruoso dolor
que genera vuestra misión
nazional.


¡Oh, guerrero paranoico!
Grita si puedes
en el pozo del sufrimiento.
Esquiva si puedes
la fuerza y rapidez del viento,
para que las balas
no descubran tu aliento,
que yacerá mudo
preso entre lamentos.


¡En ti, guerrero engañado!
Tatuada la cruz de la religión,
una corona y el pulgar del diablo
enfundan odios sin perdón
para abastecer a Lucifer
su místico reclamo.


¡Oh, guerrero triste!
Llora en la soledad,
la ventisca talla tu yugular,
tu cerebro
consumido por la necedad
sucumbió ante los intereses del Capital.


¡Ay, guerrero miserable!
Has muerto sin alas,
los gusanos las devoraron,
ratas que pactan en salas
bandera en ataúd decoraron.


Yaciste ignorante
bajo la sombra de ese árbol enfermo,
sin respuestas
bañado en sentimientos errantes
de sonrisas muecas,
y así llegó por fin tu hora
¿El relojero?
Hijo del Dinero.


Un relámpago atroz te mató,
el aullar de los políticos,
vuelves a estar solo,
y ahora
que eres dueño del tiempo
ni cañones ni llantos,
pero vuelven a sonar campanas
los ecos cantan
el crujir de tu garganta.


¡Has muerto, Hijo de la Guerra!
Dios no conoce perdón
te incluyó en su club de cadáveres
para emprender su triste pasión
allí donde creerás dormir
entre rios y mares,
y aquí te olvidarán, no lo dudes,
sin tiempo y sin pudor.


Así que si tanto os gusta matar,
el roce de vuestras tumbas debéis disfrutar,
que las ratas se alimenten
de vuestro respirar,
regalo personal
de vuestro amigo más brutal:
Vuestra Nación.
Ahora...Morid.


Paco.

(Poco se puede decir de la humanidad y del razonamiento que implica hacerse soldado y marchar a una guerra. Sólo una Nación asesina puede enviar a seres humanos a matar a otros seres humanos. Por desgracia todas las naciones fomentan esa base, la diferencia es que unas tienen más poder que otras. Al fin y al cabo los soldados son víctimas del engaño de una mentira nacional, pero si tanto les gusta matar... que mueran)

miércoles, 4 de febrero de 2009




LAS RIENDAS DEL DOMADOR

Nací programado
para convertirme en un alma sin voz,
mi frágil conciencia
no se atrevía a definir la barrera de la realidad.
Desde mi infancia me inyectaron ideas manipuladas,
soberbias preprogramadas
sujetas a las riendas del domador,
Y yo, sueños de un infante indecente,
Me crié preso y aturdido entre sus vastas cuerdas.

Los días parecían noches, las noches no tenían estrellas,
un mundo cruel e inhumano me enseñaron,
mientras yo me protegía airoso
entre mis anárquicos sueños,
los sueños de un infante indecente.
Que mueran los sentimientos, no llores más,
Que falleció lo humano, pero este mundo continúa en progreso.

Me enseñaron en qué Dios debía creer
Y luego aprendí
Qué Dios es el que manda.

Desde que mis palabras escaparon a la libertad,
Sentí cómo quedaron presas, dirigidas al abismo
Por los latidos del domador,
Pero en mis sueños
Sueños de un infante indecente,
El fuego acariciaba cada poro de su piel,
Cubriéndolo de rabioso llanto,
Queriéndose alejar de sus radiaciones,
Queriendo escapar del domador insaciable.

La orden del consumismo clavada en mi retina,
Mis brazos anclados
A ataúdes de papel,
Las caras del poder reflejadas en su alma
Me enseñaron que sólo existía un camino
Para poder llegar al cielo:
Entrega tu alma a la rueda del dinero.

Los sentimientos murieron hace años
Me dijeron que lo humano acabó secuestrado por el mar
Y allí lo ahogó muriendo sin dolor.

Ya no habla la amistad,
Mucho menos la comprensión,
Nada tiene hueco en este oscuro baúl,
Ni la lástima, solo voces de piedras que saludan al alba,
Sólo el eco de una garganta seccionada,
Lo que en un tiempo fue una voz humana,
Se ha convertido en el rechinar de las monedas,
La sombra de un papel
El poder del dinero.

La Iglesia se transformó en centro comercial
Y sus peregrinos la clase media,
Me educaron con un dictamen claro
Debía comprar para sentirme vivo
Debía consumir para ayudar al engranaje,
Y sobre todo
Debía dejar de pensar.
No pienses, me enseñaron, que la historia ya está escrita,
No grites, No, que el mundo no va a cambiar.
Pero en mis sueños,
Sueños de un infante indecente
el fuego acaricia cada poro de su piel
Se quemaron con las cenizas de sus ideas manipuladas
Y su inyección cerebral no conquistó
Mi corazón.

En el interior de mi espanto
Divisé personas muertas que andan,
Todas callan ante iguales a su lado,
Incomunicación humana
Incomunicación de sentimientos,
Sensibilidad humana malherida,
Es el amargo amanecer de su doctrina.

Dime cuanto cuesta una sonrisa,
Dime cuanto vale una lágrima,
Dime qué me das por un abrazo,
Dime por qué no me dices buenos días.
Dinero, dímelo.

Desde mi infancia me enseñaron que nací para trabajar,
Que todo lo demás daba igual,
Que en esta carrera loca
Donde lo humano tropezó en el primer su escalón,
El rey de la jerarquía reflejaba en su rostro la monarquía.

En mis sueños,
Sueños de un infante indecente,
El fuego de mis latidos dieron vida a mi pensar
Que cubierto de asco
Se prendió de un rojo e intenso calor
Y pudo quemar las riendas del domador.

Me alejé del pensamiento del poder
negándome a llorar en la soledad,
Su fiebre no pudo penetrarme
Y cada vez me parecen más pequeños esos billetes,
Y Cada vez me niego más a seguir su doctrina,
Y Cada vez,
Mi cuello se siente más suelto
Ante las riendas del domador,
Cada vez me siento más libre.

Paco.




lunes, 2 de febrero de 2009

MIEDO



MIEDO


Un día intentaron hacerme comprender que yo era uno más,
Uno como ellos
Arrodillado ante el soplido de su miedo
Me di cuenta que era una persona más
Sumergida en un mar de dudas
Que caminaba en busca de una sonrisa
Que naufragaba cuando deseaba vencer la tiranía.

Palabras encadenadas en voces de lluvias
Desde que nací una vida programada,
Un aire infectado gime una sonrisa triste
Para inyectar en nuestros corazones
El miedo del poder.

Me transmitieron que era una persona libre
Y volé soñando en traspasar las fronteras de las nubes
Mis alas agrietadas y sin plumas
Solo se alzaron lo que mi ansiedad tardó en despertar
Y cuando mis ojos conquistaron la realidad
Lloré tanto que mis pupilas se arrugaron hasta su mortandad.

Clavaron en mi mente un sendero de mentiras poderosas,
Conquistaron mi corazón a base de un juego maquiavélico,
Crearon ideas mutadas y voces sin lenguas,
Caminos sin horizontes,
Y en las manos de un niño un destino fundido
Ojos inocentes y corazón sano
Camino perfecto para inyectar sus miedos.

En el aire su sonrisa me daba miedo,
Se agitaba bajo sombras de sangre un mundo de
Personas que viven dormidas y que duermen sin sueños,

Ando aquí escondido entre el cuadrado que forma mi hogar,
No pienso ni hablo, no ando sino gateo,
Un tartamudeo coronario maneja mi interior,
Latidos de miedo que temen ser escuchados.
Mi libertad, enjaulada entre mi sangre muerta,
Porque la ansiedad ha asfixiado mis palabras.
Ansiedad bombardeada por un Estado
Neurótico y podrido de avaricia.

Un entramado peligroso de trampas complejas ha intoxicado mi mente,
En un mundo que me vendieron verde y democrático
Solo encontré miedo y más miedo.

Un rebaño tan numeroso como frágil de manipular
Solo se podía controlar con el miedo imaginario,
Un poder embriagado de ambición,
Con el control del miedo
de personas que juegan a ser Dios.

Una noche, pensando allí donde no llegan las zarpas de los malvados,
Busqué la sonrisa perdida.
Un ejército de jinetes solitarios caminaban bajo el influjo del miedo,
La sombra del control asfixiaba cada minúscula pista de humanidad,
Personas que andan pero que no piensan,
Rebaño que se baña en miedo a diario
Que esconden su ridícula porción de humanidad en el último cajón de sus jaulas,
Abstraidas por el conjuro de la ambición política,
Rumbos enderezados por un miedo inventado.

Mis ojos solo vieron miedo,
Miedo que quiere silenciar mi pensamiento
Miedo que duerme en la noche, que mece mi corazón, que atrapa mis ojos en rejas de aguas, miedo que vence, que calla al viento pero no a la voz, que encarcela la razón pero no mi corazón, miedo que dicen, es el miedo de la vida, miedo que quiere controlar mi pensamiento, miedo, solo miedo, es el miedo del control.

Miedo perverso, a lo ajeno y a lo diverso,
Miedo a darse cuenta que uno puede ser libre,
Miedo a soñar con tener algo más, miedo a gritar, a llorar y a amar.
Miedo, el miedo que quieren que florezca en nuestros corazones, no una sino mil noches, miedo que entierra en el lejano olvido el grito feroz de la revolución, miedo que mata, que sufre mi piel y cubre mi rostro de frío silencio.

Miedo perverso, que atrapa mis versos,
Miedo que duerme en mis palabras,
Que viola al cielo y arrastra al viento encadenándolo hasta el soplido de nuestros corazones, miedo imaginario, miedo atroz, que nace del Poder, de las ganas de conquistar a personas libres, miedo para vencer, miedo en el telediario, en el trabajo, en las calles.

Miedo que hace aullar a la luna, que la retuerce de dolor, que la desnuda y la entristece ante tantos ojos con miedo.

Miedo para que callemos, miedo que baila bajo la sombra del dinero, miedo que se esconde tras la carga de la fuerza, miedo para hacernos débiles, miedo déspota que forma el pensamiento ausente, es el miedo del silencio, es el miedo que ellos quieren.

Y así juegan con el miedo, los monstruos del dinero, del Poder, de un Estado de Miedo,
Miedo al extranjero que enseñaron distintas costumbres,
Miedo a ladrar con furia al gusano que enriquecemos con nuestro sudor,
Miedo a aceptar que existen otras formas de vida,
Miedo a rebelarse contra el poder,
Miedo, siempre miedo,
Miedo a bailar disfrazado de libertad ante la Ley,
Miedo a los funcionarios que nos protegen,
Miedo a vivir sin una bandera,
Miedo a la propia bandera.
Miedo a gritar con todas nuestras fuerzas que somos libres,
Miedo que inventaron los reyes de las voces sin rostros, miedo para palidecer nuestras almas, para secuestrarlas y convertirlas en auras fantasmas,
Miedo, nuestra imaginación sumergida en un zulo de miedo.

Miedo que dirige nuestras vidas, que enriquecen otras y que deja sin pan muchas otras, miedo que nos roza para que no olvidemos nunca, miedo que nos susurra que el mundo no va a cambiar, miedo que me enseñaron para callar mi voz, miedo que sueñan ellos por temor a que no tengamos miedo,
y donde la luna no quiere mirar por miedo a ver lo que mis ojos sí ven, encuentro un aliento enfurecido que calma mi dolor, es mi alma ofendida ante tanta mentira, es el grito borrascoso de mi corazón que no desea sucumbir ante este miedo imaginario, el miedo del Poder, el miedo del control.

Y así, trasnocho cuando marchita el sol, navegando desinfectándome del miedo corrupto que el control gubernamental quiere hacerme creer, coloco en fila mis ideas dispuestas a formar barricadas de odio racional y me niego a caer derrotado en palabras de espinas venenosas. Intento luchar contra su miedo,
Miedo a vivir sin gobierno,
Miedo a pensar,
Miedo a mirar adonde hay personas sin pan,
Miedo a vivir de pie, siempre miedo, miedo que programan en los libros de estudio, miedo que hunde mi respiración en un pozo sin agua, miedo a otra religión, miedo a Dios.

Se esconde tras un espejo roto el miedo que mis ojos han visto en un mundo controlado por el miedo, la voz del telediario, el grito del mudo hambriento, el aullar de monedas de los ricos, la familia sin rostro y sin techo,
Siempre miedo,
Que unos inventaron y que otros sufren,
Miedo, solo miedo,
Eso es lo que encontré en un mundo que me vendieron verde y democrático.
Paco.


(El miedo es el arma del gobierno y del poder más efectiva para controlar a las masas y a la voz del pueblo. El telediario, su proyección más efectiva. Bajo los efectos del miedo cualquier persona es susceptible a hacer lo que jamás haría)