"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

jueves, 5 de febrero de 2009


EL ROEDOR CON SILLÓN

Ya no se si maté o no maté. Tan solo se que me han matado.
Lo último que vieron mis aterrados ojos
la calavera asesina y su anoréxica luz,
fundiéndose paulatinamente con la oscuridad final, pero antes...

Noches iluminadas por un enjambre de dolor
forjaban mi conciencia de sudoroso pavor.
Moriría. aquí.
En el espejo un roedor,
que no sabía si mató o no mató,
pero que con los lobos un vals bailó
para disfruzar su terror.
Quebró. Iba a morir.

Entré en un cajón con clavijas
esqueletos que copan tu aire,
sus palabras vuelan, rechinan monedas,
se va a hacer justicia.
Estalló su malicia.
Y ya no se si maté o no maté.

Ante mi duda agónica, me regalaron un sillón, helado, acariciado por el espanto del relámpago.
Lo devoraron las entrañas de la muerte. Ahí recostaría mi alma sentenciada, víctima de un juego diabólico y estúpido, perecería, sentenciado por vuestra ¿Justicia? cuando el monte despertara en ayunas, el dia en que mi nombre desaparecería para siempre.

El día, no lo sabía. Me aguardaban en la posterioridad años de tortuosa espera,
entre bastidores tallados en finas punzas
para no escapar,
para no alimentar mis ojos de esperanzas mudas,
y morir sin libertad que abrazar,
como el roedor perdido en su corredor.

Peones del sistema firmaron la sentencia,
años de un tiempo despistado avivaron mi cólera,
como un roedor,
como el sentenciado sin dinero
decapitado por una sociedad de verdugos y cleros.

Aquel día habló la justicia,
sopa de esperanza sin sal,
trajeron una copa de agua seca
rubricaron mi viaje astral.
Digestión indigesta
que meces mi canción
abanicas mi estómago pálido
hasta que el reloj empuje al relámpago.

Es el fin.
Energía que transforma energía. Materia rencorosa que en otra vida de vengativa época, tronará campanadas para los herederos del sistema.

Durante años me convertí en la sombre de vuestras voces, crepúsculo anónimo de vuestro diario. Me sentía una pieza maltrecha de vuestro monopoly particular, aquí, rizado y crispado entre los espantos abominables de estas cuatro paredes frías, con sus barrotes firmes y autoritarios para que no entren a robar, para que me sienta seguro aquí dentro... de mi propia muerte.

Me convertí en un reo muerto, y en mi sillón eléctrico, de serie y con todas las últimas novedades del mercado, la última demanda en comodidad frívola y horror comestible, me sentí, aunque tan solo por un segundo y sin princesa que bañara mis tormentosos labios, el príncipe de las cenizas, el amo y soñador furtivo de la luz,
luz que me mató,
extensión de vuestras sucias uñas.

Me convulsioné entre retuerzos sin orden,
recuerdos invisibles naufragaron en mi conciencia,
no podía pensar, sólo sentir,
no amor, sólo repulsión y hostilidad.

Mi muerte fue rápida.
Me atravesó una cadavérica luz,
energía brotada de vuestra sangre manchada.
Las piernas me temblaron
ansia sin voz que perdió su ´hostal,
morí entre vómitos
sin hermanos y sin valores
tallaron mis manos
se pudrió en pestilentos olores.

Dicen que maté y me han matado.
A los que me mataron, han de saber
que el sendero de las tinieblas no posee final,
un cementerio nebuloso y gris os aguarda aquí
en el corazón del estallido de la ira.

Tras ese cielo azul que tan bien habéis sabido construir,
os aguarda una llanura embarcada en un llanto de ataúdes,
para que sepáis lo que yo sufrí en vuestro fúnebre hospedaje
como un roedor en su corredor,
morí por la extensa intransigencia de vuestra voz.

Morí. Huele mal ahí afuera.
No es mi cuerpo sin vida.
Mi verdugo. Sus padres. Apestan.
Me arrebataron la vida.
Y ya no se si maté o no maté,
pero da igual. Me han matado.
Paco.

( A todos los que esperan durante años que la agonía final les libre del terror crócico, allí en el corredor que los asesinos de verdad crearon para controlar su sociedad. La pena capital, manipulada simplemente por el poder del dinero, continúa hoy en día siendo la solución más primitiva y cruel a una serie de problemas que ha creado el mismo sistema que nos condena a morir. solamente una pregunta: ¿Quién se encarga de matar a aquellos que matan impartiendo justicia? Si el juego consiste en matar a quien mata ¿Quién mata al verdugo? ¿Y quién mata al juez?).

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