"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

jueves, 26 de febrero de 2009

NIÑO SOLDADO


NIÑO SOLDADO

Soy un niño soldado,
Me hicieron agresivo de una forma equivocada
Empujando a descansar la metralla
En cuerpos que no me importan nada.

Me alimento de la mezcla de heroína y pólvora,
Me he vuelto adicto a tantas cosas
Que ya no temo a los fantasmas y tampoco a un castigo
Sólo temo el fin de mis armas y no ser un excelente asesino.

La dureza de mi nueva vida empieza con un entrenamiento,
Fusil de madera en la espalda, la garganta seca,
Y las últimas palabras de amor enterradas
Bajo ríos de sangre fresca.

Sólo tengo cinco años y un arma más grande que mi propia sombra,
Soy comandante de un grupo de niños marcados por la violencia y las drogas,
cuerpos pequeños que perdieron la infancia
Entre las grietas de sus despojados sueños.

Ahora visito pueblos donde habitan personas que huyen de la fuerza,
Después de saborear el aroma del odio
Aquí nadie desea rebelarse,
He aprendido a matar,
Y ahora este es mi pan.

Un dedo indica el camino a seguir,
Salimos corriendo en busca de una presa,
Mis ojos de niño jubilan sueños adultos,
Mi corazón baila en nudos ardientes
porque mi único juego es la muerte.

Regreso triunfante de la cacería en la aldea,
Una cabeza de trofeo que cuelga de mis manos,
Si, Soy cruel, la explotación de niños soldados no entiende de justicia,
Me acuesto con el sonido de las bombas
Esperando una nueva mañana entre gritos y sombras.

He visto niñas que dan a luz en el monte,
Un crimen que en el bosque se esconde,
He visto niños sin brazos olvidados por el aliento de Dios,
He visto niños que lloran en la timidez de la noche,
He visto niños con miradas tiránicas corriendo detrás de adultos asustados,
He visto cientos de niños,
Luchando bajo el silencio de un mundo mudo.

No me planteo abandonar,
Si la Ley Internacional duerme sofocada por su propia máscara,
Si el silencio de vuestro estúpido mundo me anima a disparar,
¿Para qué renunciar? ¿Me vais a enseñar a jugar?

En esta vida sólo se matar,
Cinco años no dan para mucho más,
De mayor seré un soldado en la sociedad
Manejando armas en las calles y en mi soledad,
Personas víctimas de una educación bélica,
Vestigios de violencia que marcan una infancia tétrica.

Guardo en un lugar secreto los últimos recuerdos de mi antigua vida,
Secuestrados por la maquinaría del dinero
Tan solo me queda sobrevivir un día más en este infierno.

Soy un niño soldado, respiro en el destierro de mi felicidad alejado de la vida que soñé. Mis ojos están atrapados en una furia sin fin que sofoca cualquier indicio de humanidad, soy víctima del codicioso juego de occidente, amasar dinero como consecuencia de matar a la gente, dictaduras impuestas por gobiernos que hondean banderas blancas, gobiernos de sonrisas desarrolladas bajo la sombra de países de alegrías torturadas.

Soy un niño soldado, víctima del silencio de los países ricos, mis derechos flotan en las tristes aguas de un sucio inodoro, a nadie le importa mi futuro mientras mi presente se ahoga en un muro de cólera. Paso el tiempo manejando el temblor de mis dedos deslizándose por el gatillo de un revolver, es la historia de un niño que aprendió a matar siendo demasiado joven.

Soy un niño soldado, niño sin sueños, niño arrinconado, niño lamentos, niño olvidado.

Construyo andamios de odios para poder creer lo que hago, una sonrisa agotada que se pierde entre la niebla del olvido, y así me mantengo en pie en un mundo que me logra enloquecer.

A mis cinco años salté la frontera del desencanto, no había más juego que el de jugar a disparar, sangre que se divierte escapando de las venas de sus propios cuerpos, ojos apagados para siempre, pero no creo que eso a vosotros os importe.

Soy un niño soldado y me dedico a producir una agonía residual en miles de personas, solo aprendí a matar y difícilmente escaparé de esta vida de lamentos y calambres, una infancia destruida por la ambición de un dictador, una infancia vendida al diamante y a su comprador.

Mi vida es una tortura diaria, para vosotros me convertí en dos minutos de noticias ante los ojos de la sobremesa, vuestro olvido piadoso ha dejado mis sentimientos descalzos, mi única opción es abrazar mi arma y aprender a matar, ese es el precio que debo pagar para que vuestros hijos corran felices a jugar, esa es la auténtica realidad, la realidad que duerme en el olvidado umbral del silencio, la que me enseña que unos niños aprenden a jugar y otros, simplemente, a matar.

Paco

(Miles de niños soldados siguen día a día formando un ejército a favor de las dictaduras y del apoyo y silencio de occidente, con el apoyo en muchos países de aquellos gobiernos que se benefician de dichas dictaduras. Todas las situaciones descritas en el texto son reales sacadas sobre todo a partir del documental “Niño Soldado” donde se denuncia esta situación que todos conocemos y que todos olvidamos después de verla en televisión. Nuestro silencio marca su futuro).

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