"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

jueves, 12 de marzo de 2009

LA HERENCIA DEL DICTADOR




LA HERENCIA DEL DICTADOR

Un día te levantaste con ganas de conquistar el mundo, pusiste un ejército de soldados olvidados de amor dispuestos a disparar balas de autoridad y enviaste a millones de personas allí donde las nubes no lograban alcanzar.

Le enseñaste al mundo quién eras tu, adormeciste al borde de tus pies las vidas de cientos de pueblos, las cubriste de arena bajo el aroma de un soplo de miedo, y bostezó tu corazón, calló la vida, se apagó la luz.

Ahora vienen nuevos tiempos de dictadores, mismos perros con distintos collares, dos mujeres con peor presencia que un cáncer jugando al mismo juego de la ambición, al grotesco poder de los hombres, jugando al todo vale. Se avecinan nuevas tempestades dirigidas por sucios bigotes, nuevos dictadores, a todos ellos y a la herencia que dejaste tu, maldito dictador, van encaminadas estas palabras que de momento de la censura caminan desencadenadas.

Nunca pensé que tanta maldad guardara cobijo en un solo corazón, allí donde los latidos suenan a disparos, porque es ahí donde naces tu, el creador de gritos de espanto. Te mueves por un fanático sentimiento de Poder, y es que no cabe lucidez dentro de tu locura desde que un proyectil de ambición se coló en el centro de tu corazón, y ahora sólo sueñas con crear un lecho de muerte y tristezas para todo aquel que no piense como tu, y ahora un nuevo dictador imparte terrores adaptado al nuevo sistema y a los mismos errores.

Siempre sueños tramposos, sueños bastardos de ansias de poder, tus nuevos perros se obsesionan dirigiendo la vida de miles de personas hacia mares de aguas turbias, arrinconan las esperanzas y entierran toda voz autónoma que no obedezca sus palabras, por mucho que se alejen de la realidad, siempre vuestras palabras serán vuestra verdad.

Dictador, maldito dictador,
que buscas a Dios entre la niebla del ocaso, gracias a ti la libertad encuentra siempre las puertas cerradas, sin llaves y sin más fuerzas para luchar contra la herencia que tu amarga ola del ayer ha dejado presa entre los ciudadanos de nuestra sociedad.

Dictador, lunático dictador,
arrojas al aire nuevos tiempos de temor, envías tu fuerza afilada dispuesta a golpear mil veces sobre ojos abiertos creando laberintos de dolor que matan al sol, así has conseguido destruir los sueños de las personas libres, así has conseguido que el agua no sueñe más, que me sangre la conciencia, pero también que cierre con candados de hierro mi corazón por si algún día tus ideas se atreven a llamar con insistencia aquí adentro.

Dictador, trastornado dictador,
no vi en tu rostro reflejo alguno de humanidad, espero que te sientas sólo justo en medio del olvido y para ti, deseo un futuro marcado por pétalos ensangrentados y que las abejas de esta poesía te pinchen los ojos hasta cegar tu maldad.


Dictador, genocida dictador,
Espero que el demonio de tus sueños encuentre el gusano que habita en tu corazón y que lo conserva cual manzana podrida dentro de una vida perdida, que tu espíritu se pierda entre las cenizas de un gran fuego y que tu herencia duerma para siempre en una isla desierta.

Dicen,
Y no mienten,
Que eres un perverso dictador, que amontonas una curiosa virtud de miseria cuando impones tu orden con la muerte y un trágico desorden; y en los nuevos tiempos de esta falsa democracia sobrevuelas la conciencia de los nuevos dictadores porque has conseguido el beso del triunfo gracias a la fuerza y al terror, así de simple, así has conseguido que permanezca tu herencia, la herencia del dictador, la reencarnación en los nuevos dictadores.

Y tu,
Nuevo dictador,
Me gustaría que rieras en el lugar donde los poetas aman la vida, que algún día te atrevieras a enseñar el otro lado de la moneda, pero eres un dictador, esperpéntico y maligno dictador, empeñado de nuevo en cubrir de rosales con punzas el grito de libertad, presumes orgulloso con tu bigote dictador asomándose en el espejo con gestos victoriosos, pero también hay nubes en tu corazón, cardenales en tu sangre, amor tras tu muerte.

En tu rostro el reflejo de un cristal y el espanto, y qué se puede esperar de un dictador coleccionista de lágrimas ajenas, seductor de amores viudos, lo único que habéis sabido demostrar tu y tus malditos perros son tantas miserias que se han ido repitiendo bajo tu mandato, y qué se puede esperar de unos matones cuya única verdad es que sopla el odio cuando habla vuestro corazón, y entonces sangran amores, y calla la verdad, y miente la razón.

Después de tantos años desde que sonaron las campanas por ti, me encuentro con una sociedad empeñada en seguir tus huellas. Lástima me produce, pensaba que en polvo se envolverían tus palabras, pero como digo nuevos señores de bigote continúan formando turbias formas de vida en una sociedad donde muchos simulan ser personas.

Entiendo que los ojos de mis queridos lectores sufran ante tantas palabras de rabia y pesares, pero yo no soy el culpable de que en mi garganta un ejército de lamentos se estorben por escapar y gritar todo el daño que has causado en nuestras vidas, por eso vuelo sigilosamente alrededor de mi aire propio para que antes que se me vaya la vida quede escrito lo necio y cobarde que has sido tu y los miles de gusanos que sueñan con imponer los vestigios de poder que has dejado con tu dictadura.

Sin embargo, es una palpable realidad la herencia que tu larga dictadura ha dejado sobre nuestros días, nuestros gobernantes, y nuestros ciudadanos. Vivimos en tiempos de la herencia del dictador y bajo el árbol enfermo de esa herencia, encuentro

Una sociedad marcada por los prejuicios sociales,
empuñada y oxidada por una ráfaga de valores convencionales,
Mi futuro en manos de militares con el cerebro vacío,
Y una memoria de esqueletos fantasmas que luchan por encontrar un hueco en un cementerio.

Esa es tu herencia, la herencia del dictador,
Un pueblo que no sabe leer ni escribir
y un presente que se estremece bajo la idiotez
De un Partido Político enjaulado por sus propios valores convencionales
Un Partido Político obsesionado con obligar a seguir su único camino, conmigo o contra mi, amigo o enemigo, obedece o muere .

Y dicen,
y vuelven a decir la verdad,
que esa es la herencia del dictador,
Una iglesia ridícula a la que Dios ya ni escucha,
Una sociedad que no entiende que a golpes no se educa,
Fuerzas de seguridad trastornadas presas de su propio odio, y
Unas urnas aplastadas por la mentira de un pacto entre carroña.

Esa es la herencia del maldito dictador,
Colegios religiosos formando robots sin decisión,
Leyes de piedra para una sociedad de mierda,
Amores que se esconden y amores que se matan,
La fuerza del hombre que comienza haciendo débil a la mujer.

Es la herencia del dictador,
Una vida sin libertad
y como no puedo ser libre, de momento
agrandaré mis prisiones. (*).


* Frase sacada de un poema de Manuel Altolaguirre.


Paco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario