"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

lunes, 2 de marzo de 2009

YO Y MI MÁQUINA


YO Y MI MÁQUINA

Aquí estoy sola con mi máquina, que me abraza y no me abandona, que me observa y no me dice nada, que me alimenta de aire y me atrapa en una vida fantasma, aquí estoy con mi máquina atrapada en un monólogo de abandonados silencios.

Sí, aquí vivo atrapada, a mi lado una sucia mesita con vasos vacíos de esperanza, una mirada extraviada que no se atreve a descansar en mis ojos inmóviles y una habitación que se ha convertido en mi ataúd eterno.

Tengo una máquina que no me abandona ni un solo instante, que he aprendido a despreciarla aquí en el infierno de mi soledad errante, y que por mucho que grite que la detesto, los canallas de la verdad absoluta siempre dictarán que es mi máquina, intransferible y eterna hasta el día de mi fúnebre apagón.

No veo más que la ausencia de color, todo es negro más allá de mis pupilas, pero siento, escondo todo un mundo de sentimientos que cada mañana me recuerdan el resucitar de la agonía. Vuelve a empezar la angustia más extraña que jamás habité, horas de soledad que yo solo podré sentir aquí agazapada entre ríos de fría orina al lado de mi máquina.

Mis dedos inmóviles, mi cuerpo anclado a una cama, un reverendo transita vomitando mentiras al lado de mi cama y mis pies, con sus tremendas ganas de salir corriendo olvidan que llevan más de 17 años atrapados entre esta jaula y el bostezar del viento.

Mi máquina y yo, yo y mi máquina, que me mira, me alimenta, grito de espanto escondido en el calvario de mis horas, y mi máquina que me mata lentamente, que me seduce a la muerte eterna, grito de libertad.

Mi máquina y yo, yo y mi máquina, así es el angustioso transcurrir de mi tiempo, los segundos lloran esperando el momento de morir, cuando todos se empeñan en ofrecerme una forma agónica de vivir.

Los minutos no hablan, descansan abrazados a un aire sin oxígeno, y es que huele mal, creo que es mi cuerpo, quiero ser ceniza gris que vuele libre atrapada entre las paredes de mi libertad

¿Quiénes son ellos para decidir cuando he de morir?
¿Hasta cuando he de soportar el peso de su amarga conciencia?
Juegan conmigo al juego de la libertad encarcelada en una cama, y ya no aguanto más, y ya no aguanto más.

Solo tengo una habitación desnuda, desnuda al sentido y a la razón, las flores temen dormir al lado de un cadáver de 17 años, pretenden desertar de mi como el sol de la tormenta, como el corazón del dolor, como mi vida de vuestra mentira.

En el rincón de mi corazón donde florecían jazmines frágiles, albergo nuevos rencores nacidos del delirio de una sociedad estúpida. Ahora todos me ofrecen su ayuda cuando durante 17 años han negado mis sentimientos aquí muerta y desnuda.

La sociedad quiere ofrecerme clases de amnesia, que el pasado se arrodille ante la sombra del olvido, pero ni mi corazón ni mi cerebro destierran todo mi sufrimiento. Mi cuerpo anclado a una cama me enseña que el mundo no rueda, esa es la única realidad, 17 años donde la sociedad enmudecía de pena y ahora la versión estúpida de una sociedad con su cara más hipócrita.

¿Por qué callan cuando todos los días ven morir una persona en la acera de su ciudad?
¿Para qué este constante resucitar del dolor?

Tardes olvidadas que ya no se reflejan en mis recuerdos, una vida que se borró por el sufrimiento de esta eterna confusión. Sueño con mi libertad allá donde la Iglesia no me pueda alcanzar, otra vida me espera desde hace 17 años pero un estúpido juego de valores católicos ahogan mis lágrimas en un diario de días inertes. Vivo atrapada en una oscuridad infinita, que me ahoga y me mata, Vivo la vida que ellos quieren.

Las leyes han decidido cambiar para seguir haciendo eterno este caminar entre cristales, suspiro por un segundo de comprensión pero sólo obtengo un extraño silencio clandestino, y aquí, dentro de mi mundo de oscuridades va creciendo un odio ciego y sin dirección, que sólo busca libertad, que solo busca morir en paz.

(La Iglesia, los gobiernos, los hipócritas que manejan las vidas de las personas, se empeñan en atrapar la libertad de las personas hasta tal extremo que en una situación límite de vida agónica se empeñan en decidir quien tiene que morir y quien no, y sobre todo cuando. La eutanasia es debe ser una opción libre de las personas que sufren durante muchos años. Lo triste es que los que mandan y la Iglesia Católica mueven montañas y ríos solamente con el objetivo de que la base de su poder y de sus valores no se vea amenazada, no porque les importe las vidas de las personas.)

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