"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

jueves, 30 de abril de 2009

LAS CINCO DE LA MADRUGADA


Te espero y no vienes,
Son las cinco de la tarde,
Se hace demasiado larga la espera
Mis ojos espiados por la soledad
Ya no pueden esperar más.

Camino queriéndome poner a salvo de mis miedos,
Tu compañía será compañera de mi felicidad
Cuando te encuentre,
Y cuando son
justo las siete
sigo caminando con firmeza
esperando el amor y la sonrisa
que desate mi fiera.

Te espero pero no vienes,
Buscar un amor que no llega
Puede ser una vida de verdades contradictorias,
Bajo el frío bostezo de la luna
Y bañado en un mar de alcohol,
Te busco sin poder hablar,
Te busco y cada vez te alejas más.

Te espero y no vienes,
Ya no se ni qué hora es,
Mi corazón ha perdido el reloj que lo mece,
He bebido tanto alcohol que ya no soy yo,
Solo mantengo un soplido fugitivo
Con un aliento que descuartiza el viento.

Solo, sin ti, y sin conocerte,
Vago sin rumbo primero un pie
Luego el otro
Quizás descoordinados
Seguramente de lado a lado,
Esperándote y no vienes,
Intercambio alcohol por alcohol,
Y detesto otras drogas,
Creo que es suficiente
La bebida que me impide conocerte,
Pero yo espero y espero,
Y camino solo.

Te espero y no vienes,
Son las cinco de la madrugada,
Jamás me sentí tan solo,
En la hora que se hechizan las esperanzas,
Esa noche en que mi corazón se eclipsó
Ahogado en momentos invertidos
Esa noche en que mi corazón
Sintió la soledad más cerca que nunca.

A la mañana siguiente,
una gran resaca me devolvió a la realidad,
entre dolores y ardores
de quien ve solo lo que quiere ver,
emprendí la batalla con la que vencí
a las horas perdidas.

Y ahora, gracias a ti, Amor,
quedan tan lejos las cinco de la madrugada,
que la soledad se cansó de esperarme. Adiós.
Paco

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