"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

martes, 14 de abril de 2009

RISAS

RISAS

Ha Llegado el momento de hablar de las risas, porque es una hermosa puerta para lograr la felicidad, porque nos embarca en un nuevo mundo de sentimientos que hará diferente todo lo que te envuelve, porque te esconderá de tus miedos, o los retorcerá hasta hacerlos palidecer, o se reirá de tus miedos, sin más. Ese es el poder de la risa, esa es la mejor terapia para levantarte con ganas de comerte la vida, para saborearla, para degustarla, para sentirte viv@.

Y es que quiero risas, para vaciar mi cuerpo de huéspedes indeseables, parásitos obreros de la tristeza, quiero risas para enloquecer mis sentidos, para convencerme una vez más que todo esto tiene sentido. Quiero risas, necesito risas, risas en mi boca que me ayuden a comprender lo que no entiendo en este mundo que siendo, sobre todo tan esquivo a las huellas de las risas, debe darse cuenta que no hay mejor manera de sentirse vivo que compartiendo unas buenas risas.

Existen muchas risas, tienes muchas opciones, pero te aconsejo sobre todo las risas con amigos atrapados en un reloj sin manecillas, risas que produzcan calambres en el tiempo para pararlo todo y reírte con tus amigos, risas acompañadas de la cerveza en los labios y su espuma, eso sí son risas puras, y risas que enrojecen los ojos bajo la prohibición absurda de unas personas amargadas y unos valores que no saben ni a donde van, esas son risas verdes, risas entre papeles, entre humos, risas para poner verde al que muerde, risas que llegan al olimpo de los Dioses y se ríen de todas las reglas inventadas por los Dioses del control, son risas sanas, risas que sanan heridas y sufrimientos, risas que te envuelven en un delirio constante de querer conseguir más risas, risas que destornillan la carcajada para agrandarla y amasarla entre los crujidos de tu garganta, eso son risas sanas, eso son risas verdes.

Pero cuidado, hay otras risas verdes, que vienen bajo la etiqueta de humor verde, son risas que todo su glamour pierde. Aquí no tienen cabida porque vienen de las diferencias sexuales, de la superioridad de un pene sin cerebro, de las risas de una mujer que se ríe cuando debería preguntarse ¿Por qué?

Y también existen risas negras, esas que denominan humor negro, donde el rojo de la sangre lo cubre todo, donde la violencia es protagonista de cualquier modo, y desemboca en un rio absurdo de muertes sin mas, son risas con muertos, risas que para algunos se mueran de risa.

Igualmente están las risas que dicen son amarillas, mal llamadas humor amarillo, que algunos utilizan para burlarse de millones de personas que no para reírse con ellos. Pero esas risas también tiene un encanto especial, son violentas pero con gracia, se apresuran al abismo del accidente y con la fuerza de un cuerpo frágil pero resistente, repitiendo la misma acción una y otra vez, nos hacen reír porque son amigos de la felicidad, siempre sonrientes. Son también risas.

Risas azules. ¿Qué son las risas azules? Son risas de príncipes y reyes, de sangre azul, risas de bufones tristes que hacen reír al que no sabe reír, al que va cargado de avaricia, al que nació con sangre azul y con el sentido del humor desvariando en medio de un trastorno de personalidad. La risas azules no son humor, es el eco del dinero y todo su maldito tumor.

Así que os voy a enseñar varios de los caminos del poderoso mundo de las risas. La risa suele viajar en primera fila de la travesía de un chiste, circulando de boca en boca, materializando su gracia con puentes de humor y todo su esplendor. Existen risas para deformar lo abstracto, que demuestran a la realidad que existe otro mundo más allá de los semblantes serios de una mañana laboral, risas para retratar el sentido de la vida, que alarguen nuestros labios sin frenos, que los prepare para un buen beso y que los humedezca de sales dulces para bañarlos en el aroma del amor, y si es necesario risas para transformar los labios débiles en labios estirados, vivos, activos.

Necesitamos risas que demuestren que no está todo inventado, que sean tan mágicas como el lugar donde se interpretan los sueños, que nos recuerden que las emociones positivas se tienen que conjurar para vencer a la tiranía de la depresión y toda su maldita invención. Necesitamos risas que arrastren los lamentos hasta las parcelas de una habitación hundida en el suelo del mar, que espíen los desvaríos del dolor para silenciarlos atacándolos de frente, alejándolos del corazón y de la mente.

Bienvenida sea la risa sana, porque puede agrandar los límites de la cordura de la humanidad, porque transforma los ojos con lágrimas de pena en ojos con lágrimas vivas de alegría, que te parten en dos, que olvida lo que uno no quiere recordar y que te hace coger fuerzas para transformar los gritos incoloros de jefes y encargados en trozos de papel que se puedan arrugar y lanzar en las profundidades de una papelera, porque la risa es como una lámpara nocturna que alumbra en la oscuridad, enseñando el camino para andar, siempre hacia delante, nunca hacia atrás, que te enseña a ver justamente donde otros no pueden ver.

Hay risas que saturan el aburrimiento, que lo aburren y lo embarcan con rumbo claro allí donde duerme Dios. Risas que vuelan en carcajadas, que son tan bellas y frescas como una cascada, que tumban y frenan cualquier mareada, cualquier atisbo que se pase de frenada. Y para eso hay risas irónicas, que luchan contra las risas apagadas, son risas para provocar, risas que atrapan la agonía al vuelo y la depositan fuera de los límites de la lejanía extrema, risas que ayudan a los días tuertos a que miren donde deben mirar, hacia una sonrisa, hacia la felicidad, hacia el mundo de las risas.


También existen risas para simular que todo va bien, que reducen la ansiedad y la enmudecen, que cambian las caras de piedra en rostros de amable felicidad. Pero las mejores, las auténticas risas de verdad, son esas que sirven para descargar en el ambiente todos esos grados de felicidad que nos hacer ser humanos en su máxima esencia, risas de amistad, entre abrazos y largos ratos de amigos que ríen porque quieren entregarse al tiempo bien aprovechado, a las risas bien hechas, a las risas del descontrol, porque la risa es el motor de la salud, sana lo incurable, agranda las parcelas del bienestar, y hace que nuestro corazón se tumbe en un sofá lujoso esperando la llegada de la risa, para que lata más fuerte, para que lata de verdad.

Y con toda la variedad de risas que puedes encontrar a tu alrededor, con lo demostrado que está que sana lo que no sana nadie ni nada, la risa tiene que sobrevivir en una sociedad empeñada en ocultarla entre las sombras de sus normas, porque dicen que no es seria, que sólo tiene entrada para ir a las fiestas, pero que yo sepa el camino de las drogas no es la única vía a la que tiene que acudir la risa. La risa debe abrirse paso entre tantos y tantos momentos serios que debe lograr dar alcance a los minutos de un presente de muecas torcidas, y para eso está la risa, instintiva y reactiva, como un animal que debe gritar a su libre albedrío para que se cuele sin permiso alguno haciendo mil agujeros en las paredes del instinto humano, y que atraviese esa pared de seriedad que nos pretenden perpetuar, y así hacer esta vida más agradable, más razonable, lejos de la guerra y sus bombas para que no sean alcanzables, debemos disparar con risas, morirnos de risa, utilizar la risa para izar la bandera de la felicidad, la única bandera que debe estar alzada, la de la risa. ¿A qué esperamos?
Paco

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