"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

lunes, 4 de mayo de 2009

Madrugar

A quien madruga dicen que Dios ayuda
pues de mi debe ser que se ha olvidado
porque cuando suena el aparato del diablo
mi corazón pierde el centro de su control
mis huesos son víctimas de daños colaterales
mis ojos se debilitan en esfuerzos que los habilitan
mientras mis piernas no hay forma de que comprendan
cual es esa podrida necesidad de comenzar a caminar
a esas horas, a esos minutos, a esos segundos,
y mi boca
más seca que Almería en pleno agosto
ni habla ni calla
ni grita ni susurra
solo es una presa del sueño
de una hora hecha solo para dormir.

A quien madruga
le vienen necesidades
sobre todo económicas
o quizás religiosas
pero una cosa tengo bien clara
quien puede no madruga.

A quien madruga
espero que no le disguste y que lo disfrute,
porque mi sueño y yo
podríamos narrar una serie de sentimientos rabiosos
que por respeto a las palabras hermosas
preferimos callar,
porque mi sueño y yo
somos educados
y responsables
y es por eso por lo que siempre nos alzamos
cogidos del corazón hasta las diez en punto
después de desmontar el aroma del segundo café
del que mi sueño se queja porque lo amenaza
y lo empuja
y al que yo le abro mis puertas
para poder abrir mis ojos.

Cuando madrugo
me convierto en una persona nublada
soy un único coladero de tempestades
un filtro de infinitas malestades
alejo todas las voces y sus amistades
porque se empeñan en ser un taladro
para mi descanso,
porque mi alma vaga muy vaga
esperando ser la reina del silencio mas manso.

Madrugo y dejo de ser persona
pierdo la sonrisa
creo que se quedó atrapada bajo el calor
de mi blanca almohada,
y pierdo mi humanidad
extraviada desde que comencé a andar
y no contesto porque no hablo
y no miro porque no puedo ver
y no intereso porque no soy interesante
solo cuando madrugo
solo cuando dormir es lo único interesante.

Madrugo y me veo sorprendido
por la hora de la desgana
¿Qué hago yo aquí sacándole puntas a mis pies?
¿Es acaso el horario del reino empresarial
o es la parada del tiempo en un insomnio prolongado?

Madrugar, lo que es madrugar,
solo madrugo para cobrar
para darle sentido al treinta de cada mes
para ser un peón más
en manos de un hombre con un poder tremendo.

Por eso
a quien madruga dicen que Dios ayuda
sin duda alguna de mi se ha olvidado.

Paco



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