"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

lunes, 22 de junio de 2009

Hablando con la vida misma

Permanezco inmóvil en mi sillón giratorio
pensando bajo la humedad de un manantial de temas
reviso y aclaro qué ha sucedido en mi vida
le ofrezco diálogos de adultos a ella misma
y la vida se me muestra, como siempre ha hecho,
con los brazos implacablemente abiertos.

Giro fotografiando mis recuerdos
la mirada posada sobre el blanco techo
hoy no hay mosquitos
sólo el sonido del eco de mi memoria
y en mis viejas andaduras del recuerdo
veo una vida de pequeñas ruinas
y de ilustres alegrías.

El blanco y negro como fondo de imagen
sólo quiero hablar con alguien
esta vez le ha tocado a la vida misma
a quien tantas veces he querido hacer preguntas
pero siempre he callado a que ella hablase.

Aquí, en la soledad de mi sombra aguda,
con el corazón un poco torcido últimamente
repaso mis logros y mis derrotas
a lo largo de tantas historias remotas
un álbum completo de imágenes lejanas
me enseña que he sido un experto en bolsillos vacíos
en tragos amargos, en sonrisas huecas,
en momentos eternos mirando a la nada,
y tanto ha sido así
como el otro lado del río
como la otra cara de la moneda
esa en la que la sonrisa no se ha visto truncada
esa en la que la morada de mi alma
ha sido la satisfacción de las manecilla de mi reloj,
eso sí, créanme,
siempre con los bolsillos vacíos.

La vida es complicada,
pero siempre la verás con los ojos con los que la observes
ahora mismo hablo con ella
hemos dejado atrás la partida de ajedrez que comenzamos
ya estaba harto de tantos jaques al pobre
y como una aliada fidedigna
la vida me ha enseñado cual es el truco de ella misma:
observar y saber vivir.

Un día firmé la tregua con la desesperanza
hice amistades con la reina tristeza
le dije un No sincero al odio colosal
amagué las vergüenzas en una bola de cristal
abrí mi corazón a quien me habla ahora mismo.

Un día encontré la paz eterna
entre los dulces brazos de quien da vida a mi vida,
me reí de mi repertorios de miedos
enterrándolos bajo suelos de hielos,
hice las paces conmigo mismo
desesperado de no escucharme ni a mi mismo,
y tu, vida,
que todas las mañanas nos recuerdas que el día
no ha hecho nada más que empezar,
que todas las noches nos recuerdas que la noche
guarda los secretos de nuestras heridas,
y tu vida,
que le eres tan esquiva a tantos
que le eres tan necia a tantos
que le eres tan hambruna a tantos
que le eres tan solitaria a tantos
que le eres tan triste a tantos
que le eres tan esquiva a tantos
tu, vida,
también le eres tan presente a otros tantos
también le eres tan astuta a otros tantos
también le eres tan zampona a otros tantos
también le eres tan compañera a otros tantos
también le eres tan feliz a otros tantos
también le eres tan afortunada a otros tantos.

Ahora me propongo dividir mis fracasos entre cero
para que el resultado sea, lógicamente, ninguno.
Ahora me atrevo a restar mis errores
y a sumar mis virtudes
a multiplicar mis sonrisas
y a cubrir bajo una espesa niebla
las lágrimas sin sal,
ahora, en mi vida,
me propongo olvidar mis penas
y tragarme mis desdichas.
Ya no retrocederé en mi camino
ya no pisaré más flores vivas
ya no enloqueceré mi corazón
ahora espero seguir dialogando con la vida
que me siga extendiendo su afectuosa y elástica
mano
y sobre todo,
que me siga enseñando el camino,
que me siga enseñando a vivir,
por eso hablo con la vida misma
porque saber vivir no es otra cosa
que saber observar la vida
y aprender
de ella misma.


Paco

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