"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

viernes, 12 de junio de 2009

Matando el silencio

Otra vez secuestrado por el interés del insomnio
amordazado desde los ojos hasta el hipocampo
la estrellas están más calladas que nunca,
no contestan, ¿Se habrán dormido?
creo que deben pensar
que tanto silencio es el resultado
de cabezas descosidas recargando energía
como baterías desgastadas por bacterias
y yo
que duermo como una perfecta máquina engrasada
he sentido mi mirada encadenada a la oscuridad
mis párpados que se repelen como dos imanes
ojos como velas
labios como llamas
sudor como lluvia
qué cansinos se muestran los minutos
mostrando su cara más amarga
avanzando sin tregua sin invitar al Señor Sueño
ya no puedo mirar más ese estúpido despertador.

Me quiero dormir
¿Tanto cuesta de comprender?
¿Con quién hablo?
¿Me estaré volviendo loco?
Pero qué digo, yo soy el psicólogo,
no puedo enloquecer, quizás nací medio loco,
espero que nadie lo sospeche
aunque ahora me delata mi rostro
Me he cansado de dialogar con mi otro yo
resulta que a veces puede ser más estúpido
de lo que yo creía.

Me quiero dormir
pero una vez más me encuentro secuestrado
por las horas que jamás debería contar.
Aquí no se escuchan gatos dialogar
Ni el viento asoma, murió con la primavera,
Aquí no existe brisa que me ayude a contar
ovejas o números
qué mas da
me aburro
me retuerzo
¡Dios! qué hago exclamándo al que no existe
Ya no se qué hacer en este cajón de minutos perdidos.

Decido coger una pistola para matarte
es una simple metáfora
jamás empuñaría el arma de la muerte,
del horror, de los necios, de los asesinos.

Un paseo a oscuras me vendrá bien
es la rueda del somnoliente
camino para reencontrarme conmigo mismo
ensimismado en las profundidades del tedio
pesadez y torpeza en todos mis sentidos.
Ya me puse en pie
Ahora aquella mirada perdida
quedó en la cama escondida,
abrazo entre mis dedos el viejo baul
ahora sí
le soplo a las estrellas
una cortina de humo
atraviesa el ojo centrado de la luna
Buñuel y su surrealismo me vienen a la cabeza.
Dispara mi boca seca
latigazos de humo
estoy asesinándote
querido insomnio
¡Qué digo querido!
¡Maldito estúpido Insomnio!
te enterraré entre las cenizas de mi humo
porque quiero dormir ya
y acabar con esta rueda de pensamientos
que no encuentran su ciudad.

Aire en mis pulmones,
labios felices, ideas dispersas,
comienza el camino de vuelta
jamás se percataron mis sentidos
de lo complicado que es caminar a oscuras,
siempre creí que me conocía mejor mi hogar,
qué mas da
por fin, ahora sí, por fin estoy en la cama,
qué diferente la situación
en la misma cama que me ahogaba,
es el reino de la antítesis,
en un repetitivo y acosante sudor
pero qué relajación.

Tres, dos, uno.
Me dormí.



Paco

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