"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

domingo, 16 de agosto de 2009

Dualismo Parte II : Ella y Ellos.

Es difícil imaginar los brotes de emociones
que las personas nos pueden otorgar
he aquí una serie de contradicciones
para que comprendáis mis reacciones.

Por una parte está Ella
bella en mi alma
soplo de amor que transforma las viejas cicatrices
en una línea contínua de amor, Mujer,
hecha para traer la vida a este planetita
que surca mis labios rociándolos de amor húmedo
que entierra para siempre
los fantasmas egoistas
de un pasado retrógrado.

Por otra parte están Ellos
caballeros enfermos del terror y la ambición
expertos en multiplicar alaridos degollados
son carne para el dolor, para fabricarlo,
allá donde acuden se recrea sin vergüenza alguna
el despropósito de la muerte,
pueblos invadidos, bombas descendientes
que dejan cuerpos malolientes,
y más adelante
un futuro turbio empañado por el calor
de esas bombas.
Ellos, qué solo nombrarlos me produce
escalofrío esperpento recuento
de vidas humanas en otra dimensión,
Ellos, dos gusanos que merecen no vivir
resulta que no valen ni para morir.

En cambio, Ella,
cuando la veo a Ella
el éxtasis de la tranquilidad
atraviesa en barco el continente de mi cuerpo,
Ella es sinónimo de paz y tranquilidad
de amor y sexo profundo
de amistad y sonrisas risueñas
Ella, siempre Ella,
me ha enseñado a ser más persona
a dirigir mis penas hacia un
acantilado sin fondo
a ver en la sociedad las personas
que no solía ver y su silueta sonrisa
y el saludo humano y la cortesía humanizada.

Ellos, Ellos no,
creo que paridos por la bestia del
seis seis seis
me producen un ardor arenoso
que atraviesa soplando dolores
desde mis ojos hasta la extensión más remota
de mi alma.
Ellos, dos imbéciles
con el único propósito de conquistar Poder
son sinónimo de guerra y miedo
de odio y asesinato autorizado
de enemistades y sonrisas lapidadas
Ellos, Bush y Aznar,
Demonios con licencia para matar
mezquinos a los que habría que matar
me han enseñado a odiar
a dirigir mi rabia hacia un rostro concreto
a esperar que la sociedad de el paso
para encarcerlar a dos asesinos,
dos asesinos autorizados.

Paco

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