"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El gorila sin cerebro

Él también nació de una división celular
un óvulo pactó un acuerdo con un
espermatozoide, y unieron fuerzas
para transformarse en embrión,
en vida, en el milagro de la unión.

De pequeño tuvo que ser hasta niño,
si no no comprendo cómo llegó a ser
adulto, y aunque es imposible creer
que el odio pudiera ser niño, él,
también él, tuvo que tener hasta
una infancia aunque fuese un tanto
retorcida.

Creció no quiero pensar ni con qué
valores, y se fue haciendo mayor
demostrándose tránsfuga veloz
de ideas políticas
de equipos de futbol
de amigos a traición.
Resulta que el nunca pudo
considerarse un amigo.

Mi memoria me avisa que mi
corazón y mi alma no están
capacitados para recordar
las pocas y cortas
experiencias vividas
con aquel personaje,
es por eso que ahora
tan solo lo recuerdo
en su podrido estado actual,
con su arritmia emocional
con su estupidez permanente
con su violencia vocacional.

Un día, tuvo que ser algún día
mascado por la incapacidad de amar
le atravesó el relámpago del odio
con la fuerza sonara de un trueno
y en su corazón
se quedó amueblado
todos los sentimientos capacitados
para odiar,
y se observó él mismo perfecto
para ser un auténtico inútil,
para llegar a ser un enano cerebral.

Se alistó en las fuerzas del Estado,
primero militar, ignorante sin más,
luego en en el cuerpo de los que
dicen guardan a los civiles,
y como su cerebro nunca fué regado,
pues nunca creció, y mucho menos
dió frutos, simplemente fué una
bola de carbón, achicharrado,
mezquino,
y como digo,
como su cerebro nunca estuvo
capacitado
para entender lo que las letras hablan
ni lo que los corazones sienten
ni lo que la empatía nos quiere contar,
entonces él,
con su orgullosa personalidad
se dispuso voluntariamente
a trabajar para golpear,
a trabajar para matar humanidad.

Su cuerpo se infló de esteroides
un gran empacho de productos
paranoides,
para reducir todavía maś su cerebro
hasta el tamaño de una sombra hormiga.

Finalmente se asentó a gusto
en su nuevo estadio del odio
ahora volaba con porras
a golpear a aquellos que no
pensaban cómo él,
y como él nunca llegó a pensar
pues golpeó y golpeó sin cesar,
y me lo imagino con su
boca de sonrisa postiza
apretando dientes con fuerza
salivando odios y mierdas,
me lo imagino con su rostro cubierto
golpeando a chicos y chicas,
adultos, hombres y mujeres,
trabajadores, adolescentes, adultos
avanzados, rojos, amarillos, negros,
blancos, izquierdistas, derechistas,
y me lo imagino cubierto
por la sábana de su propio rencor
con ese olor a mierda que debe
perfumar todo su alrededor,
disfrutando como un maldito necio,
y ahí me vuelvo a pellizcarme
para creerme esa cruel realidad,
que ese hijo del odio fue un día
un niño con una mirada inocente,
o no, pero que creció con la
estupidez que siempre le caracterizó,
y se convirtió bajo la mirada de Dios
en un gorila sin cerebro
y sobre todo sin perdón.

(esta historia va sobre un personaje
que comenta y fanfarronea
entre risas, que se presta voluntario
a ir a golpear en las manifestaciones
y que se lo pasa en grande. Poco más
hay que decir sobre personajes así.)

Paco

martes, 29 de septiembre de 2009

La clara evidencia de la rutina

El calendario ha vuelto a dar un paso
hacia delante, trepidante y elegante
con su firme rutina y su rotundo andar,
ha abierto la puerta a un lunes más.

Esta vez el sol ha quedado introvertido
se habrá aislado allá donde no suenen
voces de cocodrilo, ni armas con sus
cuchillos, ni lamentaciones con su brillo,
se ha escondido el sol y en su lugar,
con el temor en la nalgas de aquellos
que tienen la calle como andar,
hace acto de presencia una gota fría
con sus lluvias sin frenos.

El otoño empujó con fuerza remolina
dispuesto a muscularse lo
suficiente como para golpear
al señor invierno, y este,
rencoroso y supremo,
seguramente grite en los vientos
que es el león feroz del tiempo.

Vuelven los paraguas abiertos,
las calles vacías de personas,
inundadas de agua,
charcos como alfombras.
Los árboles se tornan tiesos,
sin hojas que les den conversación,
con un temoroso gris como techo,
y el frío, maldito frío,
como hilo espeluznante que
aporta abrigos y lanas a nuestros
cuerpos de goma.

Mis pulgares se adentran mimosos
en los libros, recorren y remueven
las hojas con sutiliza y amor cautivo,
y mis ojos, ay mis ojos,
estos ojos miopes operados
por un certero laser, saltan de
palabra en palabra fantaseando
con la literatura esta vez del
Gran García Marquez.

Han vuelto la horas como fronteras,
las carreras hacia la cocina,
las tardes del sofá, la casa como
castillo,
ha vuelto a inundarse el balcón,
invadido por la soledad del
invierno, ha vuelto a temblar
el asfalto, y en las calles,
el autismo humano y el
derrame cerebral del amor
que no encuentra un escenario
su función.

Ya sobrevuela bandera rutina
agarrada helada al mastil
del oscuro y mandatario
invierno, ahora con su
aliento tránsfuga que
olvida la calor para que
el frío saboree la victoria,
y la rutina queda atrapada
en un mismo día vivido
durante unos doscientos días,
entonces admiro la fortaleza
que me rodea, y para no
caer derrotado de cabeza,
disfruto de mis pequeñas cosas,
de los pequeños tesoros de la rutina,
de la clara evidencia de mi rutina.

Paco

lunes, 28 de septiembre de 2009

Combate a muerte

He realizado un cursillo para aprender
a dejar de agujerear mi corazón,
he aprendido cómo rastrear
los caminos que no llevan a
ningún lugar (¿Cómo se puede
llamar al silencio camino?)
y también he aprendido a
desenvolverme en la
rutinaria cocina de mi corazón,
ahora puedo saborear todos
aquellos sentimientos que se me
antojen,
y guisarlos al gusto,
sazonarlos y edulcorarlos
y cuando las cosas no funcionen
correctamente,
dejar hervir a fuego lento
para aprender paso a paso
de las emociones que nos
van abriendo el paso.

Ahora cocino lo que mi
boca desea comer, por eso
trabajo el amor a diario,
para alimentar mis labios
para acompañarlos de la
humedad y del sabor
de un buen beso.

Me he preparado a fondo
y espero con precavida paciencia
el asalto de la tristeza al fortín
que supone mi hipotálamo,
se que vendrán
tormentas como guerreros enloquecidos
lágrimas como grifos abiertos olvidados,
olvidos y llantos aplaudiendo en primera
fila, se que vendrán,
y para eso,
aunque será una batalla
cruel, sanguinaria y a muerte,
será un auténtico combate a muerte,
he puesto a trabajar en equipo
mi corazón y mi mente,
a ver si es efectivo todo lo que cocino,
a ver si en el futuro sobrevivo.

Paco

El verdugo de la felicidad

A veces, la felicidad parece que se
queda en su hamaca su isla desierta,
no se si por destierro o simplemente
buscando su gris entierro,
el caso es que la felicidad
igual que viene, igual se va.

He documentado mi corazón
con minuciosa atención, con
faro rojo esperando brisas,
sombrillas que detengan la
lluvia paulatina de los ojos,
he investigado almas tristes
e historias sin felicidad sin fin,
pero también yo he cruzado
ese puente sobre lava ácida
y he construido un calabozo
expresamente diseñado para
la tristeza, pero no se cómo,
repito
no se cómo,
la tristeza siempre doblega
las rejas y sobrevuela
pinchando como una vengativa
abeja cada uno de los poros
de la felicidad.

La felicidad visita el cuerpo de
los optimistas, es una manitas
arreglatodo de los desperfectos
del corazón, y sí, nos viene
y nos hace ver la vida con
ojos saltones, de adrenalina
limpia, clara, excitada,
con esperanza como pancarta,
pero siempre, no se cómo
ni el por qué,
desembarca la tristeza y
atraviesa nuestras almas
punzón en mano, sonrisa escondida,
nos atraviesa como rayo y trueno
entrelazados,
como el desierto de la vejez,
y llega la tristeza con su rostro
cubierto para que la felicidad no
la reconozca,
pues es sabedora la sabia tristeza
que hasta la felicidad puede
mostrar su cara más extrema y
ser vengativa,
pero claro, si uno no está atento
a las voces de su propio corazón,
si uno no engrasa, ama, atornilla,
su propio corazón, entonces
llega la tristeza
hacha en mano, sonrisa tiesa,
y vuelve a mostrarse implacable
y mortal, vuelve a presentarse
como el cruel verdugo de la
felicidad.

Paco

sábado, 26 de septiembre de 2009

El vecino

Era un hombre ejemplar, de esos de
bufanda rozando cintura, semblante afable
y voz amable. Caminaba cogido
del viento, y saludaba a voz
como el que nunca mintió, a todo
aquel que le dirigía una mirada.

Su ejemplar traje creaba expectativas
curiosas, envidias de las que llaman
sanas, pero envidias de ser aquel
hombre, aquel caminar, aquella serenidad,
aquella gran imagen.

Era de apariencia ejemplar, un trabajo
en un banco, corbatas de gran clase
social, paseos de parques bajo
frios y calores, donde las mujeres
dejaban de cercar con sus ojos
sus hijos, para atrapar aquel
hermoso rostro aunque solo
fuese un minuto. Vaya hombre,
qué carisma de buen ver,
qué trabajador, cuanto dinero,
siempre con su maleta caminando
de aquí allá.

Las voces reunen conversaciones
en las que nuestro vecino
era, cómo no, un ejemplo diurno,
y seguramente diurno,
se decían entre frescas risas
las mujeres, sobre todo
de lo que tenía que ser un
buen hombre maduro.

Las tardes coqueteando con los vecinos
el paseo entre momentos de reflexión
y el voy y vengo con la maleta
pintando su imagen de
hombre lección.

Todo aquel que se prestara a preguntar
obtendría respuestas amables de su
personalidad,
siempre con su exacta moralidad
con su imagen de estereotipo
nacional,
con su imagen de trabajador
vocacional,
siempre, siempre
con su paseo rutinario, maleta
en mano, secreto guardado.
Pero lo que no sabía la gente,
lo que no sabría la gente,
es que en aquella maleta
por la que nadie jamás le
preguntó, guardaba cuidadosamente
los pequeños pedacitos de su mujer
en los que había decidido dividirla
cuando ella le dijo:
te dejo, mi vida es mi vida.

Paco

Seguir avanzando

Ponerse en pie y caminar, no es tarea sencilla. Después de eliminar las telarañas de los sueños, ambas piernas deben coordinarse para fijar un rumbo que nos lleve a buen fin, y para ello, hay que luchar, hay que caminar.

El retrato del ciudadano ejemplar nos puede jugar una mala pasada, más todavía si eres mujer, porque el hombre, en conocimiento de su poder durante la historia, devastando realidades, levantando muros, coordinando lamentos, continúa trenzando las esbirras cuerdas que anudan la libertad de la mujer.

Yo nací hombre, no fue elección libre, me vino impuesta por un código genético que lamentablemente decidió también el hombre. Nací hombre y jamás podré sentir en la piel de mi corazón ni en el caliente empujón de mi sangre, la exacta impotencia que puede sentir una mujer en esta sociedad hecha por los hombres, en esta sociedad equivocada de hombres.

Lo que sí puedo intentar, y puedo asegurar que es lo mínimo que un hombre puede hacer, es pensar y ponerse en el lugar de una mujer cada vez que las cadenas de la desigualdad resbalan orgullosas y avariciosamente por su cuello.

Las nuevas cargas y las nuevas mentiras llegan perdidas de vergüenza, con atuendo nuevo, de dudoso rigos, adaptada a los nuevos tiempos. Ahora se escriben leyes, se entorchan anuncios televisivos pero se siguen encendiendo odios. Ahora incluso se aconseja leer una constitución, que recuerdo, por si algún hombre lee esto y lo olvidó, que fue escrita y mecida por la mano del hombre.

La mujer avanza lenta y silenciosa por nuestras calles, por nuestros días, por nuestras vías, silenciosa no porque la afonía haya vuelto a instalarse en sus gargantas, sino porque la fantasmal información que nos bombardean empresas manejadas, como no, por hombres, sigue teniendo un coladero de verdades manipulado por los mismos hombres.

Sí, cuesta caminar, cuesta avanzar, cuesta ver un asfalto de buen fin, cuesta abajo se lo encuentran, cuesta arriba lo voltearemos, cueste lo que cueste. No es fácil imaginar un horizonte duradero de pasión humilde, de miradas de respeto, de igualdades creibles, de ojos bellos. No es fácil imaginar un futuro marcado por la empatía, pero para eso estamos todos, para luchar con melancolía.

Mujer, siéntete como lo que eres, la vida, la esperanza, la empatía, la luna, la paz, el camino sabemos todos que nunca fué fácil, pero sobre todo nos queda una cosa: seguir avanzando.

Paco

La flagrante y extrema variedad de mis dulces delirios

Me miro y me miento, hoy soy vertical, no andaré
horizontes cuerdos ni voces pausadas,
se ejecuta en mi nuez cerebral
las órdenes pertinentes a esta deformación
grotesca, hoy seré un loco más, hoy dejaré
de ser un león herido, mordido, perdido,
me voy a vender como Paco, ese loco sin más.

Yo siempre fui como fui,
como la voz baja que calla y avanza,
como la piedra que toma el sol,
como el caracol que espera su meta,
con mi aura envuelta en las imaginaciones
de mis delirios.

Siempre tuve imaginación,
cortita, perezosa, desconectada
de la realidad que me absorvía
de las derrotas apuntaladas
de la realidad de flechas certeras,
entonces, pidiendo caridad y compasión
a mi mente siempre fiel, inventé bosques,
leyendas, armaduras, puños, minerales,
amores, odios, venganzas,
de nuevo amores, inventé historias con
fin feliz viéndome atrapado en
la trampa de la felicidad,
y tras emprender rumbos infinitos
de imaginaciones y miradas limpias,
llegué a la conclusión que no hay
nada mejor
que lanzarse de cabeza
al tragaluz de tus propios delirios.

Huí del hombre con niebla en su corazón,
de la mañana apagada, de aceptar la
hambruna negra, de reforzar el
despilfarro blanco, huí de la religión poder,
de las modas incómodas, de las rosas
con espinas, huí de la luz que quema,
de la compañía traicionera, muerdehoras,
de la locura de este mundo,
y qué mejor forma que mantenerse
en forma, que bebiendo dentro de mis
propios delirios,
con esas sonrisas psicodélicas y alargadas,
con esos baños de cervezas amadas,
esa gente que no solo habla
sino vocabuliza humanidad,
esos delirios de un niño adulto
que solo piensa en jugar y en la paz,
y por eso mismo
que sueño con un mundo paz,
es por lo que me digo a mi mismo,
me miento, me delirio.

Paco

La calle

¿Qué tiene la calle?
Paradigmas del odio
teoría de ética podrida
y amores en su flor
para hacer un mundo mejor.

¿Qué tiene la calle?
que a unos convierte en lobos
y a otros duerme en sus lomos,
la calle, que nos mira de día
y nos ciega de noche
vidas de ética de lana
cosida a balazos del frio
y su helada.

¿Qué tiene la calle?
que por ella circula
la desgana y la barbarie
en una ciudad en desierto egoismo
nacido de los escombros
de la anoréxica empatía,
quien no pierde gana
y gana quien tiene,
sobre todo quien más tiene.

¿Qué tiene la calle?
un sombrío regusto al
descalabro de la paz,
sus ojos como pez plano
cambiando de color camuflaje
según el caminante y su clase
social,
pero la calle,
esa miope infame,
abre sus puertas a todo usuario
desdichado, olvidado, desolado
que encuentra en ella
a todo poeta de palabras sin libro
que prestan su tiempo,
su escribo,
a esa cárcel sin rejas
en la que se covierte la calle,
con su luna y sus estrellas,
con sus historias viejas
y sus humanos de barro.

Y yo sentado con mi soledad
a mi lado,
me vuelvo a preguntar
¿Qué tiene la calle
que transforma en vampiro
hasta al más inocente
de los niños?

Paco

Llegan los soldados

Llegan los soldados
se esconden los niños
suena prepotente tormenta
de lágrimas de gritos.

Llegan a poblado adiós
cementerio ahora ancho
antes escaso
la guerra del fracaso
sola la paz en mi vaso.

Llegan los soldados
que quieren
que dirán
que la guerra
que nos dan
que no es buena
que nos matarán.

Se alejan los soldados
el polvo de la muerte
el pueblo tardará en olvidar
los cuerpos enfrentados
a balas que no pueden
esquivar.

Se fueron los soldados
con su olor muerte
el pueblo sigue siendo
un simple punto en el mapa,
eso sí,
con un cementerio
mucho más ancho.

Paco

miércoles, 23 de septiembre de 2009

De la taza a la luna

He emprendido de nuevo un viejo viaje
ese que recorre mi mirada
desde la taza hasta la luna.
Con sabor nostálgico y semiagriado
remuevo la espuma juvenil sobre mi taza
y tras dejar húmedos mis labios
de esa caliente espuma calientamotores
mis ojos anclan en el brillo de la luna.

En el trayecto repaso ilusiones,
imaginaciones y deseos
que como leones
gruñen imponiéndose en el camino
de mi otro viaje, el de la vida.

Desde mi taza hasta la luna
encuentro el sabor de saber vivir
dentro de mis decisiones
con mis errores y mis preocupaciones
con mis destellos y mis amores
esa mujer, esa niña
que estoy por pensar
que fueron ellas juntas
quienes colocaron ahí
esa esfera, magia de la luna.


Paco

Besó mis labios

Cuando mis labios estaban más
montañosos, agrios y cuarteados
entonces llegó su boca desenfrenada
para cubrir la falta de vitamina
que mis labios habían descuidado
con el efecto de una mina.

Fue por allá en el año
durante el que se inventó
el beso más hermoso y más humano
que el tiempo es capaz
de recordar.

Se acercó a mi, miró el dolor en mis labios,
y con una locura insensata,
besó mis labios
como receta piadosa
convirtiéndome en el príncipe
de su cuento.

Desde entonces, estos
documentados labios del amor,
no se han vuelto a cuartear,
ni a agriar, ni a amontañar.

Paco

Descontrol

Corro enloquecido, confuso, exhausto,
hacia un lugar perdido en el ocaso,
corro sudoroso, pervertido, amenazado
hacia un escondite que encuentre
las llaves de mi boca.

Todo está controlado por un
bienestar malinterpretado,
las calles, mis susurros, mi voz
mi tiempo libre, mis horas enrabietadas,
mi vida dentro de una sociedad suicida.

Corro enfurecido, instintivo, cotidiano,
hacia un lugar perdido del control,
sin radares, sin violencia, sin sentencias,
un lugar donde la lluvia nos moje
para poder crecer más flexibles,
un lugar donde la tolerancia
sea un ejemplo servible.

Corro sin frenos, sin miramiento, sin aliento,
hacia un lugar donde no me observen los
satélites, ni los gobiernos, ni la cara
más paranoica de la luna,
no será la magia ni la fe
los que me hagan andar de pie,
rodeado de tanto control,
busco ansioso, simplemente, el
descontrol.


Paco

El tiempo

Las gotas se deslizan sobre la barandilla
color ocre, heladas, lentas, conformistas
mientras observo correr las nubes
a velocidad áspera y uniforme
siguen el paso en sombra del tiempo
que se nos va ramplón y rápido.

Una noticia, la misma de hace quince
años, la misma con distintos actores
me recuerda que la vida no se ha movido
a pesar del descenso de mis huesos
a pesar de que el tiempo me aleja
de sus besos.

El sonido cruje con su garganta seca
la infancia comienza a ser mucho
menos que un recuerdo,
un recuerdo sin fuerzas contra el tiempo
que no encuentra una solución
a eso de nadar cada vez más lejos.

Suena el silencio. Soy yo que estoy
reflexivo. Quizás es mejor comenzar
a aceptar que algún día
ya no seré vivo, seré otro,
con la camiseta del tiempo cubriendo
lo que no es piel ni hueso, con la
mente activa y cautiva de mi pensamiento,
con un motivo eterno para seguir
reflexionando.

En el día que hoy rige el calendario
ya no habita en mi cuerpo
ese descaminado y pletórico estadio
adolescente, ni gobierna todavía
el débil y tirano estado de la vejez,
en el día que volví a pensar
lo insignificante que es una vida
en el pulmón de la vida
del tiempo, digiriendo cauteloso
y ya un poco precavido
la vida durante la treintena,
he comenzado a aceptar
que algún día esto se apagará,
sin más,
y aunque reconozco que
es el único hecho que puedo asegurar
que algún día se va a dar,
he de confesaros, amigos lectores,
que un poco de mansa pena
siento…
Pero qué mas da!!


Paco

martes, 22 de septiembre de 2009

Aquí estamos

Aquí estamos
Estamos solos
Hablando dulzor
Creciendo corazón,
Corazón pasión.

Aquí estamos
Pintando versos
Lamiendo besos
Besando bocas
Sintiendo amor
Acariciando manos
Rompiendo enfados

Aquí estamos
Sentimientos amados
Mirando sentimientos
Sedando heridas
Empujando vientos
Comiendo alientos

Aquí estamos
Sumando amores
Besos calientes
Restando rencores
Manos ardientes,
Fuerte obsesión!!!!!!!!!

Aquí estamos
Violando discos
Compartiendo tristezas
Matando odios
Curvando desiertos
Devorando pieles
Gozando sexos.

Aquí estamos
Contando lunas
Escribiendo juntos
Balcón amigo.


Paco Quesada y María José Solera

Sola

Se marchó de su hogar
allá donde dicen que duerme
el otro lado del charco.

Vino acompañada de un nuevo sueño
un nuevo marido y un hijo mezquino.

Abandonó su tierra entre lágrimas
que jamás se secaron,
su corazón comenzó a recibir portazos
tan fuertes que su sangre
trotó hasta palidecer,
resulta que su marido era
más mezquino aún.

No fue fácil encontrar un trabajo
aquí en la tierra de ilusiones para abajo,
tuvo que olvidar sus estudios
para doblar rodillas para sacar brillo
en el oscuro techo de los suelos.

Tuvo que esconder entre humillada resignación
su cultura un tanto diferente
se dio cuenta de tanto tropezar
que aquí la gente no entendía eso
de un acento tan refinado
ni ese color de piel tan apuntalado
ni esa vida de una persona
que estaba tan sola
que ni la querían los fantasmas de la soledad.

Le perdí la pista un día jugando al despiste,
y su triste historia tiene eso de triste,
que se repite, y se repite.

Paco

La voz de Raul Lavara. "Yo hago caminos"

Yo hago caminos,
porque me gusta andar,
andar siempre hacia adelante
por caminos empedrados, cuesta arriba y cuesta abajo,
por caminos que de tanto pisarlos se hacen llanos.

Me gusta dibujar alrededor de los caminos
,me encanta poner montañas a lo lejos
con trajes verdes y sombreros de nubes,
y con playas de invierno, soleadas pero frías
con su sol, sus gaviotas y una brisa sin prisa.

Nunca me olvido del cantar de los pájaros,
Por ello que planto árboles con raíces de sentimientos
,con frutos que son mas que poemas
y con su sombra en el suelo
como un libro abierto y a la espera.

A veces, incluso me da por techar los caminos
me subo a mi escalera y comienzo a pintarlos,
primero un fondo de azul oscuro casi negro,
luego a mano alzada y una a una, coloco millones de estrellas,
que sería de un paseo sin tu mano, sin tus pasos, sin ellas.

Porque yo hago caminos y los lleno de gente,
gente que va y que viene
que corre y se detiene,
gente que grita y se enmudece
que se alegra y entristece,
gente que se enamora y enloquece
que llora por lo que se merece,
gente que reza por otras gentes
y gente que sueña con que otros no recen.

Yo hago caminos y los lleno de gente.

Raul Lavara

Mediano

No me gusta tener mucho,
ni tener poco,
me gusta tener mediano,
porque mediano me siento
en este mundo
de gigantes sin piedad.

Paco

lunes, 21 de septiembre de 2009

La trituradora de sueños

La máquina está en forma, siéntela,
cómo respira, cómo nos ahoga,
respétala, cómo te apunta,
cómo te dirige,
no para de trabajar, de rezar, de matar
los sueños de aquellos que todavía
tienen fuerzas para soñar.

La máquina está engrasada, enrabiada,
sigue bombardeando delirios,
repartiendo suertes, anotando víctimas,
la ira de algo que no se puede ver
¿Cómo atacar a un dios sin cuerpo?

La trituradora de sueños
una máquina de hacer dinero
el capitalismo se ha mirado en el espejo
ha envejecido en el crujido de su reflejo.

Ahora la máquina lleva un año un tanto tocada,
un eslabón ha desaparecido, algún cabrón
se lo ha repartido, y el sistema se ha
resentido,
la máquina se quedó sin dinero
y se ha visto la mierda
de todo lo que no quiero.

La trituradora de sueños
es capaz de controlarte mientras duermes
de inventarse vidas sin prever sentimientos
de apagar futuros en las cenizas del infierno.

La trituradora de sueños
observará tus ilusiones descuartizándolas
en diminutas porciones,
te permitirá el goteo de tus sueños
para sobornarlos de nuevo
Y controlará, mano invisible,
bacteria en corazón,
el despegue sensible de tus ojos.
La trituradora de sueños
te enseñará el camino para volar
pero te cortará la alas, sin más.

(el sistema capitalista funciona a la orden de un dios sin nombre y apellido, es una fuerza, la del dinero, capaz de triturar todos los sueños, que lo supera todo. Es como si existiera un dios superior al religioso, que gobierna todo, bancos, gobiernos, humanos, y ante el que nadie pede ladrar porque han sido listos y no le han colocado rostro, ni individuo. La máquina lo controla todo. Pero ¿Y si la máquina falla? ¿Entonces que?

Paco

Aislamiento

Me voy a esconder del ruido de las ruinas,
de la lluvia del dolor, de la ausencia de la nada,
es decir, de todos.
Me voy a esconder del golpeo del silencio,
momentos fantasmas durante los que no pienso,
me voy a esconder, porque por un instante
quiero desaparecer.
Me voy a esconder de los ojos cuervos,
voy a estrechar mis dos manos
a ver si dejan de jugarse
mis sueños a los dados.
Voy a estirar como lágrima por mejilla
el cúmulo de ideas que me andan
un tanto dispersas.
Que duerma un poco el tiempo.
Que me llamen egoísta, desaparecido,
o autista,
pero me voy a esconder para poder
responder al próximo amanecer.
Me voy a esconder, auriculares como arma
guitarras y voces que disparan música
en mi alma, y lo haré
hasta que la rabia me detenga
o hasta que triunfe el bostezo.
Me voy a esconder,
del cantar de las lavadoras,
de los trapos y sus mercancías de polvo,
de la olas del cansancio
y del fusilamiento de su estornudo.
Me voy a esconder, porque necesito un
respiradero musical,
un desahogo de tinta en la noche,
necesito unas guitarras preparadas
para burlar la desidia con su acorde musical,
necesito una tregua con la semana,
evadir los hilos del desahucio de mi sonrisa,
salir corriendo sin mirar atrás
perderme en un callejón a oscuras sin salida
o hacer sangrar el fondo del mar
para en sus sombras poder entrar.
Voy a esconderme de la soledad de la esquina,
de la pena reina, de un juego
de todo o nada con su brisa.
Voy a esconderme apretando con
rabia el gatillo si el aburrimiento
decide asustarme sin miramiento.
Me voy a esconder del cuento de ser rico,
de la burla caprichosa de los periódicos,
de desayunar mentiras y
acostarme con obligaciones.
Me voy a esconder de todas y
cada una de las naciones, de sus
banderas, de sus soldados y de
la psicosis de sus manos.

Aislamiento. Sedúceme, viólame,
descánsame con tu juego
del escondite, aíslame de los coletazos
de mis derrotas, aíslame en esta
isla musical. aíslame
aunque no puedas evitar
que deje de escribir y de ladrar.


Paco

domingo, 20 de septiembre de 2009

Vamos allá

Vamos allá
me levanto con ganas de acariciar el sol
la persiana me ciega los ojos con su tos
es hora de cargar la batería de los sueños
de observar historias, de acumular
nuevos sentimientos,
que mis ojos despeguen precavidos
esta historia ya la he vivido
se dicen como perro con ladrido.

Aquí estoy buscando la calle
no se qué es lo que quiero
pero vendo mi tiempo por dinero
espero no tropezar en una vieja esquina
de aquí pallá me muevo
intercambio trabajos
buscando un respiradero.

Un nuevo trabajo con sus nuevas gentes
un distinto horario con un nuevo sueldo
que no bueno,
una nueva atadura, una nueva peste.
es tan complicado esto de cumplir con la hipoteca
que convertiré en desiertos mis ganas
de libertad,
no es arrítmico mi corazón, no,
es la sal de mis lágrimas
que me inclina como a un cabrón.

Se me fueron las ganas de observar
siempre la misma dirección,
la misma furia, la misma mierda,
el mismo veneno,
un encierro entre las cadenas del tiempo,
amenazando lluvias
granizando ruinas.
La vida ya perdió su color
tranquilos, la televisión lo encontró.
La vida me dice que esto se lo
inventó un subnormal,
entonces vuelvo a cargar la batería de mis sueños,
entre cervezas, amores y aullidos bajos los truenos,
reviento entre los dedos de mis pies
el incómodo hormigueo que me impide caminar
regateando con la bruja de la felicidad
las claves de mi realidad
le conseguí sacar diez minutitos
de sonrisas ininterrumpidas,
y ahí me digo otra vez entre mis labios
Vamos allá.

Paco

viernes, 18 de septiembre de 2009

Mi país

No hablaré de mi país
como le gustaría a la parte más delirante
de mis dedos,
pues podrían ser objeto
de busca y captura
por terrorista o anarquista.

He de decir que no considero
propio más allá de lo que
mis decisiones hablan,
solo son mías mis decisiones,
y nada más puede ser mío,
y mucho menos un país.

El país en el que vivo
dicen que es donde mejor se come
donde mejor se vive
donde mejor se reza
donde mejor se escribe.

El país en el que vivo
dicen que es donde mejor asoma el sol
donde mejor se habla
donde mejor se escucha
donde mejor se ve la luna.

Lo dicen, claro,
los que nacieron en mi país.

Yo lo único que puedo decir
de mi país
es que igual que en cualquier
otro país
aquí lo que se vive son
horas y calendarios para trabajadores
políticos corruptos
españolitos decentes y humanos
y españolitos asesinos y tarados
comidas sabrosas y
comidas con sabor a moscas
fronteras humanas y
fronteras a la libertad
gentes durmiendo en calles y
miles de casas vacías
trabajadores ganando para
perder todo en los impuestos
y ricos negociantes
llevándose todo el dinero.

Yo lo único que puedo decir de mi país
es que con unos ojos claros
objetivos y abiertos
este país como otro cualquiera
está habitado por vivos y muertos.


Paco

El purgatorio de los ateos

Casi sin proponérmelo
he viajado donde descansan las almas
de quienes no se sienten presos de nada
un paraíso de verde libertad
para los que crean en la humanidad
como lo que más.

Aquí enciendo yo las luces que quiero
escribo libros con el fin que yo prefiero
elimino palabras esclavas de cualquier religión
digamos
sumisión, ignorancia, castigo y privación.

Aquí desencadeno mi mente de
espinas y clavos
invento voces que hablan con libertad,
sin esclavos,
y apruebo palabras tiernas de cualquier nación
digamos
igualdad, respeto, autonomía y rebeldía.

En el paraíso verde de la libertad
el purgatorio de los ateos
cada uno es simplemente
uno más.


Paco

Una lejana amistad

Han pasado muchos años
desde la última vez que se cruzaron
nuestros ojos,
nuestras palabras,
el tiempo ha borrado
los recuerdos sin permiso
y ahora no hay forma de recuperarlos
ya no hay amistad para recordarlos.

Aquí estamos después de tantos vacíos
enterrando una amistad lisiada
qué lejos duermen aquellas risas
que crearon escuela maravillas
de aquello que vivimos como amistad,
hasta que un dia la casualidad
o la puta responsabilidad
nos separó sin cartas sin testigos.

En mis sueños te fuiste colando
haciendose tu rostro cada vez
más abstracto, más abstracto,
y un dia llegué a olvidar
el amigo que me regalaste
en profundidad.

Después de veinte años
nos hemos cruzado
como dos extraños,
sin risas, sin sinceridad,
sin un abrazo
y sin saber el por qué
del suicidio de una amistad,
simplemente nos hemos dicho
un hola y un maltratado adiós
y ahora necesito un antibiótico
para mi erosionado corazón.

Paco

jueves, 17 de septiembre de 2009

La desgracia en un niño

Se ha personado ante mi la desgracia
por fortuna ha vuelto a estar de paso
y en esta ocasión no me ha mirado
ni de reojo.

Caminaba una madre y lo intentaba un niño
de puntillas se alzaba
y no era que soñara con estar cerca del cielo
una enfermedad desconocida
en mi repertorio de conocimientos
se había instalado en el pequeño cuerpo
de su hijo.

Con su fuerza déspota
impedía al pequeño caminar como Jesús,
sí en cambio,
lo hacía como si deseara aruñar al cielo,
y mi pena y mi impotencia
firmaron un pacto de dolor
para que la incomprensión más inmensa
volviera a hacer mella
y me cuestionara una vez más
la existencia de ese tal dios.


Paco

El grito de los mudos

Desde que el tiempo no es capaz de recordar
existen personas con bocas y labios
que prefieren callar,
pausada,
ha ido trepando una voz
a lo largo de los siglos,
encaminada a conquistar el aire de los sordos.

Cuenta historias múltiples
de exilios visibles,
corazón, libertad e igualdad
emprendieron un camino de arena
en busca de un espacio en una autopista,
hasta que juntaron sentimientos
con todas esas personas mudas
que decidieron hacer estallar sus gritos
hasta ahora mudos.

El grito de los mudos
decidió dejar el silencio desnudo
corriente voraz de realidades
enterrando sus prisiones no solo en bares.

Habló la flor, y el viento,
sonaron campanas de otros tiempos
y la calle se vio llena de compañía.

Habló el lápiz, y la paloma, y las piedras,
que estando tan mudas
como quien no ha nacido
se tumbaron alargadas
para que la voz tuviera
por donde andar.

El grito de los mudos
entendió que es posible otro mundo
un futuro distinto con aroma a amor
un futuro con instinto de igualdad
con genes de ganador.


Paco

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Declaración de libertad

Acaba de declararse en libertad
ya quedaron atrás
las rejas de la cocina
los muros de los miedos
las jaulas de las lavadoras.

Acaba de declararse en libertad
harta de respirar güisqui entre sueños
harta de prestar su rostro
para unas manos sin frenos
harta de esperar un cambio
que se perdió en un hombre extraño.

Se ha dicho que va a vivir libre
sin esconderse cuando se abre la puerta
sin bailar en la soledad
por temor a acabar muerta
sin dar una última opción
a los labios de violencia abierta.

Se acaba de declarar en libertad
de un hombre que se cree dueño
de su vida,
de su cuerpo y de sus silencios,
pero nunca de su libertad.


Paco

martes, 15 de septiembre de 2009

Cartas en una pared

Si alguna vez no te encuentro
si miro al cielo y me rehuye tu reflejo
saldré pintura azul en mano
y corazón te quiero
para pintar en cada una de las paredes
de la ciudad en la que duermes
cartas de se busca
cartas en una pared.

Mis manos temblorosas harán
lo que dicten mis recuerdos,
los versos más bellos
para que regreses hasta
mi cuento.

Si alguna vez no te encuentro
escribiré con mi amor mi anhelo
en todas las paredes
para que todos puedan ver
poemas que saluden
el cuanto te quiero.

Paco

La libertad en sus manos

Quien aprende
a luchar
por lo que
quiere,

tiene la
libertad
en sus
manos.

Paco

Los peldaños de mis sueños

Los peldaños de mis sueños
van y vienen, avanzan por
una escalera REM
que igual que sube,
igual baja,
pero nunca dicen Amén.

Nacieron mis sueños en la
cosmopolita ciudad que
forma mi cabeza,
un laberinto de carreteras
de vaivenes, deseos, miedos,
que van formando
los peldaños de mis sueños.

Los peldaños de mis sueños
se basan en crear escalones
de cortas distancias
para no tropezar en suelos
con agrios socavones
ni en futuros de alejados eslabones,
es por eso que me gusta
dormir con la conciencia tranquila,
preparar mis ojos para
una buena partida y
cubrirlos con mis párpados
orgullosos de humildad.

Los peldaños de mis sueños
son fáciles de escalar,
planean por un terreno
alejado de las sombras de
los cuervos,
y para ir escalando poco a poco
tan solo debo mirar
a las personas
que todo su amor me dan.

Paco

Voy a ser

voy a ser un grito latente,
seré vino y cerveza
una crítica con su moraleja
encenderé antorchas de fuego raso
que cubra el rostro pésimo de los que
no saben hacia donde caminar
e iluminaré con palabras encendidas
de amor
todos y cada uno de los senderos
que escapan al ahogo traidor,
y volveré a ser vino y cerveza
con su fondo fresco inventando
círculos sobre mi mesa
esa donde duerme mi pluma
y mi libretita vieja
esperando que vuelva a ser
el despertador de puntas afiladas,
yo, que me empeño en ser
vino y cerveza
que adivino donde el amor aterriza
y allí me lanzo en plancha
cual aeroplano con sus alas quebradas
buscando atornillar sus desperfectos.

Voy aser grito, vino y cerveza,
pero sobre todo
voy a ser libre.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El encargado

Una mañana como otra cualquiera
seducida por el latir de la amarga rutina
entré de nuevo en aquella fantasmal fábrica
haciendo realidad una pesada pesadilla.

Un obrero dirigente del orden
encargado de sacar el látigo
que más muerde
se ha dirigido hacia mi
ladrando entre sus confesos dientes
que es un miserable vendido
con peor veneno que el de una serpiente.

El grito se encarnó en dolor
mi corazón que desató la furia
incontrolable
un susurro se apoderó de un nuevo grito
y nos enzarzamos en una batalla
de palabras perdidas en el aire.

Yo seguí mi camino en la vida
con mi conciencia obrera respirando
armoniosamente tranquila,
mientras, como cualquier otro insecto
que solo busca joder por joder,
él se quedó atrapado en un pozo de
estrés
ahogado por el resplandor del odio
nacido de su propia ambición.

Paco

Como los ojos de una barbarie

Un día viajaste en grandes barcos
hasta el último rincón de África, hace
de aquello tantos años, que parece
que tus pecados capitales (de
capitalismo, está claro) no recuerdan
ya la acumulación de tanto llanto.

Hombres, mujeres y niños
todos esclavos
atados de pies y manos
negros en su piel
rojos en su sangre
como todos. Secuestraste
los límites de la barbarie
latigazos entre algodón e
intercambios humanos, y ahora,
prepotente como nadie
envías a sus ciegos descendientes
engañados y endiablados por los colores
de una bandera que muerde
con todos sus dientes,
a vietnam, a invadir Irak,
a las cárceles más deshumanizadas
y a la tortura encarnizada,
y lo quieres disimular
poniendo a uno de ellos como
presidente.

Yo no olvidaré que
Tus ojos siempre mirarán
como los ojos de una barbarie.

Paco

Vamos a gritar: SI.

Mi pluma vuelve a volar, busca la sonrisa
de una actitud positiva que le devuelva
la mirada hacia el botín de las palabras
optimistas, hermosas,
cuantitativas de esperanza
cualitativas de sentimientos
que haga resbalar las palabras lacrimógenas
por los senderos donde mis ojos no se
mojan.

Sangra el negativismo, se desarma sin
opción alguna a resucitar, ahora mismo
una fila inquieta de palabras
que urgen con sabiduría el momento
adecuado para saltar y gritar, se aferra
a un mundo de múltiples opciones,
todas ellas con sus diferentes
soluciones, para dejar de lado
la palabra maldita, la negación
necia, ciega, que no nos lleva
a ninguna parte.

Vamos a estrechar nuestras manos
comunicándonos sentimientos positivos,
emociones que nos transporten
hasta una azotea libre de negativismo
en la cual podamos observar desde
arriba, esa gran niña con ganas de
jugar que es la vida y reirnos sobre
todo de sus elecciones torcidas.

Vamos a engrasar nuestra
actitud positiva.
Vamos a gritar: SI.

Paco

domingo, 13 de septiembre de 2009

Cómo rendir al tiempo

Hoy lo he vuelto a ver claro
debemos hacer rendirse
al tiempo atemporal.
Nosotros le ofrecemos nuestro cuerpo
si nos lo pide hasta nuestra cabeza
y si el tiempo
presumido y engominado como los
grandes terratenientes
nos insinúa que nos arrastremos
ante el rigor de sus exigencias
nosotros aceptamos.
Pero esto ya es una batalla desigual
el tiempo se nos muestra ferreo
casi invisible, de una canallesca
inevitable, exigente, nos amenaza
con implantar en nuestras bocas
un esclavista torniquete,
nosotros no aceptamos
porque hoy he vuelto a ver claro
que para rendir la dictadura del tiempo
vamos a contraatacarle
con una ráfaga de amores de
sanos cimientos, con un ejército
de sombras tranquilas y calculadoras
y sobre todo
con un sentido de paciencia absoluta.
Con esto, el tiempo se detendrá,
de rodillas y exigiendo piedad,
a la hora que nosotros digamos.

Paco

Viejo lápiz

Viejo lápiz
no regruñas entre los miedos de tus uñas
cuánto tiempo contándome historias
laicas honestas diáfanas
cuántas aventuras valentonadas
entre los renglones firmes
de las pequeñas libretitas
que te compré.

Viejo lápiz
viejo amigo
bienvenido con tu sonrisa de brisa
mi mente necesita desnudar tus sueños
desanudar todos mis enredos
y siempre, siempre
sacará punta al vivo corazón
que tus ilustres viveros de tinta
aguardan con ilimitada pasión.

Paco

Cada vez que me levanto

Cada vez que el barco levanta el ancla
movido por los surcos de los mares
de los males del despertador,
cada vez que comienza el día
y las obligaciones aprietan
no la cintura sino el cuello
que casi revienta,
imagino
un mundo paralelo para degustarlo
y poder creérmelo.

El café con leche, ese amigo especial
que releeis con vuestra lengua
ansiosa de desplegarse por su
paladar,
de espuma piadosa y floral,
corre por la autopista de mi
sistema cerebral
y para creerme que soy
capaz de avanzar
imagino
cómo los versos de los grillos en la noche
han embrujado la niebla espesa
para fortalecer el camino y que uno
no se pierda,
imagino
cómo el amor confeccionado con
tela de telón de ternura
va abriéndose camino entre
decaimientos de oscuros hastíos
y lejanías que nos acercan
al vacío.

Cada vez que me levanto
busco un motivo para no tumbarme
lo bueno y lo positivo
es que cada día
lo encuentro.

Paco

Una pausa de cuarenta años

Hace tanto tiempo que me escondieron del sol
que mi piel es ahora el puro reflejo del temor
una pausa de cuarenta años en mi vida
durante la que me acompañaron cucarachas
y un seco dolor a orillas del olvido.

Mis huesos venturosos e inexpertos
contaban los veinte años
cuando las desgarraduras del error
entraron en acción,
mi libertad convicta pasó a ser la reina
de una peregrina rutina
que se vio obligada a husmear
entre el desorden de mi arrepentimiento.

Salí preso del juicio siendo joven y rígido
y durante cuarenta años aquí he convivido
con la inocencia de mi propio rencor
alejado del encanto de subir
una simple persiana.

Mi respiración carcelaria
ha atravesado momentos clandestinos
de ahogo refinado
hiperventilada por la estrecha flagidez
del aire
he superado el primer lloro
la segunda lamentación
el tercer imploro
y la no se cuantas depresión.

Una vida de cuarenta años en la cárcel
me ha invitado a asomarme al abismo
del tiempo
para aprender que los libros están
para leer
para esconder por encima de la luna
las palabras que nunca apalabré
y sobre todo
cuarenta años aquí adentro
me han enseñado que no enseñan nada.

Con un cuerpo retorcido entre el despropósito
una garganta silenciada y cansada
de hablarse a si misma
y un rencor ensimismado en su propio hervor,
he salido ahora ahí afuera
aproximándome a la jubilación
como el pájaro que sueltan de la jaula
con todas y cada una de sus alas
desplumadas.

No se donde quedaron todas mis sonrisas
parece que metidas en el ataud del tiempo
de lo único que puedo presumir
es de que ya no me reconoce
ni la furia del viento.
Mi única bandera es un castigo desventurado
la justicia me regateó enviándome donde
la sociedad no pudiera observarme
y con una destazada alegría
he superado mi día a día
esperando el momento de morir sin cobardía.

El mundo ahora ya no es que no me quiera
abrazar
simplemente no es el mundo en el que
yo viví
me alejaron tanto de la vida
que un canal de vientos me ha soplado
hacia el más infinito de los desalientos.

Cuarenta años con la soledades solapadas
supongo que para reconvertir a un chico errado
en un hombre de nuevo arado
no han valido más que para dejar muerto
durante tantas noches
los sueños que de pequeño ellos mismos
me enseñaron.

El mundo ya no es el que era
ahora camino solo entre desconocidos
han viajado cuarenta años no se donde
y ya no hay corazón aguantando la espera
ni un saludo ni una quimera.
El mundo me acoge cuarenta años después
para enseñarme que la la cárcel
no me ha enseñado nada.


(Las cárceles se convierten en un castigo sin más, que no pretende enseñar ni solucionar problemas, simplemente castigar. En ellas, solamente duermen habitantes de clase media bajo, lo que indica que el dinero tiene mucho que ver en esto de ser un indicador carcelario. Encerrar a alguien simplemente para castigar no vale para nada, pero mucho menos en EEUU donde las cárceles son simplemente negocios empresariales, son empresas privadas que cobran y hacen negocio por cuantos presos tengan, haciendo de este mundo un lugar estúpido)

sábado, 12 de septiembre de 2009

Me propuse

Me propuse entender el escaparate frívolo
De tu mundo,
Penetrar en tus ojos para entender
Desde la postura rígida de tus grabados valores
Que tu conducta imposible en mi mapa de amor
Es posible aunque yo no la acepte.

Me propuse insinuar
Aunque solo por un segundo marchito
Que mi ego se había ahogado en un mundo
Sin primaveras,
Y tu condición de persona
Convencionalista, retraída,
Psicopatizada en su corrosiva intolerancia
No podía ser tan
Abrumadoramente tétrica
Como desvelaban a diario mis letras.

Me propuse ver la opción de la vida
Que coses a diario entre instantes inaccesibles
Para los de abajo,
Y cuando tímido, temeroso e inocente
Entre con mis ojos promiscuos y alertados
Fue tal el susto y el congojo de lo que vi
Que casi me quedo ciego.


Paco

viernes, 11 de septiembre de 2009

Psicópata

Las hebras de tu pensamiento hoy se han disuelto
No se si mecido por el instinto de la locura
O por la mórbida y psicópata conciencia
De la venganza
Hoy has estrechado entre tus inflexibles manos
Una pistola con sonido a cuchillos afilados
Y tu dedo índice ha clavado su rencor
Sobre las miedosas entrañas del gatillo.

Sus ojos se cerraron cogidos de la mano
De un chorreo abundante de sangre
Roja y salpicante
Un escudo de hierro meticulosamente lijado
Defiende tu corazón de los estúpidos remordimientos
No añora la nostalgia de sufrir arrepentimiento
Y tus pies han emprendido un nuevo camino
En dirección al descanso de sonrisas entre espanto.
Sin escrúpulos con tu cotidiana emocionalidad
Fría y arraigada en el vacío de la nada
Has escrito su nombre en una larga lista
De muertos que tu diario esconde
Uno menos, te has hablado a ti mismo
Tu próximo paso será algo distinto
Ni mazos, ni hachazos, ni revolver
Con su instinto gozando a matar
La próxima noche pasearás
La angustia de otro cadáver
Sin saber exactamente para qué
De alguna nueva forma que te asombre
Tan sólo puesto a la merced del placer
Y una nueva víctima saciará tu sed
Será uno más, sólo uno más
El último, te susurrarás en vano
Ante un espejo con la mirada perdida
Y reconociéndote mentiroso
Te volverás a decirte con tus guantes negros
Uno más, sólo uno más.


Paco

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Te doy

Te doy mis manos
Sujétalas con la simetría de tu corazón
Y restablece la suavidad que en ellas escala
Dótalas de caricias extensas y amables
Y con tus dedos haz crujir de amor
La palma con sus cinco dedos en calma

Te doy mis ojos
Haz de ellos una ventana abierta al amor
Te los doy para que las lágrimas no sean
Ácidas inútiles ávidas
De dolor sobrante.
Te doy mis ojos, amor,
Para que guíes a este vagabundo de los sentimientos
Hasta donde el camino deje de ser asfalto.

Te doy mi boca
Y con ella mis labios sanos
Tu les obligaste a abandonar su condición
De coartados encarcelados amordazados
Tu los besaste como nadie ni nada
Pudo jamás otorgarles tanto sabor
Y de mi boca
Que te la doy sin condición alguna
Espero que saques todas y cada una
De las palabras de amor
Que se descuelgan ansiosas
Desde mi corazón hasta mi endeble
Garganta
Que sólo piensa en la forma y el momento
De engullirte en un cuento de besos.

Te doy mis secretos
Que son pocos pero honestos
Para que cuando nos miremos en silencio
Sólo la encrucijada que forman
Nuestros ojos
Sepan lo que el aire no puede averiguar
Y guarda los secretos de mis secretos
En esa cajita roja que he introducido
Justo dentro de tu corazón
Que no es otra cosa que un trocito
GRANDE
Del Norte de mi corazón.

Te doy mi tiempo
Que es tuyo también
Así lo afirmo y lo confirmo
Porque en él aburro y destierro el aburrimiento
Porque somos capaces si lo pretendemos
Hacer que las manecillas del reloj
No avancen
Y aunque nos invadan poco a poco
Las grotescas e insolentes arrugas
Los dolores perecederos
Y las visitas médicas
Siempre podremos presumir y recordar
Que lo nuestro fue una verdadera y bonita
Historia de amor.

Te doy todo esto y más que no revelo.
Te lo doy porque como ya sabrás
De ti yo ya lo cogí.

Paco

¿Es esto normal?

Vamos a ver si lo comprendo. Ellos tienen el gran dinero. Nosotros la calderilla de su monedero. Ellos inventan la crisis. Nosotros la sufrimos. A ellos les compensan con nuestro dinero. Y ahora nos quieren robar con más impuestos. ¿Es esto normal?

Paco

"Voy a aventurarme de nuevo despertando mi voz"

Voy a aventurarme de nuevo
En salvador de un bosque sin árboles
Sin ramificaciones creativas de buen porvenir.
Voy a desglosar un sentimiento cautivo
Que desemboca este resentido cuerpo
Hasta las cuerdas del sueño.
Aquí y ahora voy a intentar cerrar los ojos
Con ganas de hacer al cielo llorar
Para que crezca a ras de este sucio suelo
Las semillas de bondad y creatividad
Que se esconden por los parajes del descanso.
Por eso estoy a punto de englosar
En las filas de un sueño fugaz
Y mientras las hojas amarillentas de mis ramas vello
Se transforman en una verdosa pradera del descanso
De manso pensar
Y de sonrisa orejera
(dícese de aquella cuyo trayecto va de oreja a oreja)
Repasaré en un sueño de poco más de sesenta minutos
Los acontecimientos abrupos que siguen
Despertando mi voz.


Paco

lunes, 7 de septiembre de 2009

Lectura de otros

Palabra tras palabra escribo las lecturas de otros
Se esparcen mis pensamientos con lujuria desatada
Para calmar como heroína sobre yonqui
La perversa ansiedad en la que se anudan
Mis suaves dedos.

Hoy es un día como otro cualquiera
Con sus nubecillas grises volando libres
Y el sol riéndose de la idiotez humana
Resulta que la mujer vuelve a ser la encarcelada
Y el hombre protegido como una verdad absoluta
Revelada.

No se hasta donde se extenderán
los límites sobornables de la estupidez
pero mientras este mundo gire alrededor del sol
siempre sobre la misma necia dirección
mis palabras tras palabras
seguirán escribiendo las lecturas de otros.


Paco

Borracho

Su fría emocionalidad la recalentaba con whisky
Ese era el emblema de su cansado riñón
Un rio de alcohol navegando a la sombra
De sus frágiles huesos
Y una inevitable colección
De horas pausadas que engañan
Al tiempo.

Sus prendas descubrían una vida
Llena de infartos continuos en su alma
Un recuerdo sin imágenes de
Otra vida que ya no enviaba
Ni poemas ni trenes
Ni caricias ni sus bienes
Y un presente huyendo del futuro
Que cada día señalaba con el dedo
El banco más silencioso del barrio
Para apagar el aliento del despecho
Para encender la última llama
De unos sueños maltrechos.

Caminaba siempre hacia delante
Y lo peor no era su ritmo ambivalente
Ni el esquirol olor que desprendían
Sus pies
Ni tan siquiera la impuntualidad
De su mirada perdida
En una ciudad descorazonada,
Lo que no llevaba muy bien
Era eso de haberse convertido
En un muñeco clonado del
Hombre invisible.

Entre mordiscos de soledades
Y diálogos obsesionados con el monólogo
La botella le servía de compañía
Que otros tiempos una mujer le compartía.
El amor agrio hacia el desamor
Le hizo comenzar una historia de amante fiel
Primero con el ron
Luego con lagos limpios de vodka
Y finalmente
Entre revoluciones de espasmos
Convulsos sentimientos
Y desdichas enfermas
Llegó a navegar entre mares de whisky.

Y él se olía borracho
Se acompañaba borracho
Se hablaba borracho
Se masticaba borracho
E incluso se insultaba borracho
Pero lo que no llevaba muy bien
Era eso de haberse convertido
En un muñeco clonado del
Hombre invisible.

Paco