"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

lunes, 28 de septiembre de 2009

El verdugo de la felicidad

A veces, la felicidad parece que se
queda en su hamaca su isla desierta,
no se si por destierro o simplemente
buscando su gris entierro,
el caso es que la felicidad
igual que viene, igual se va.

He documentado mi corazón
con minuciosa atención, con
faro rojo esperando brisas,
sombrillas que detengan la
lluvia paulatina de los ojos,
he investigado almas tristes
e historias sin felicidad sin fin,
pero también yo he cruzado
ese puente sobre lava ácida
y he construido un calabozo
expresamente diseñado para
la tristeza, pero no se cómo,
repito
no se cómo,
la tristeza siempre doblega
las rejas y sobrevuela
pinchando como una vengativa
abeja cada uno de los poros
de la felicidad.

La felicidad visita el cuerpo de
los optimistas, es una manitas
arreglatodo de los desperfectos
del corazón, y sí, nos viene
y nos hace ver la vida con
ojos saltones, de adrenalina
limpia, clara, excitada,
con esperanza como pancarta,
pero siempre, no se cómo
ni el por qué,
desembarca la tristeza y
atraviesa nuestras almas
punzón en mano, sonrisa escondida,
nos atraviesa como rayo y trueno
entrelazados,
como el desierto de la vejez,
y llega la tristeza con su rostro
cubierto para que la felicidad no
la reconozca,
pues es sabedora la sabia tristeza
que hasta la felicidad puede
mostrar su cara más extrema y
ser vengativa,
pero claro, si uno no está atento
a las voces de su propio corazón,
si uno no engrasa, ama, atornilla,
su propio corazón, entonces
llega la tristeza
hacha en mano, sonrisa tiesa,
y vuelve a mostrarse implacable
y mortal, vuelve a presentarse
como el cruel verdugo de la
felicidad.

Paco

2 comentarios:

  1. Brutal... Felicidades... :)

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  2. Gacias Anónimo, me alegro que te gustara, creo que mi comentario llega diez meses tarde, exactamente cuando leí tu comentario. Que seas feliz.

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