"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

domingo, 6 de septiembre de 2009

La vida dura una semana

Toc-toc, golpea el viento con su simpatía extraviada
En mi ventana. Ha llegado el lunes
Insolente llega arañando el alma
Como creador de angustia lasciva
Viene claro, arrogante
Prepotente como siempre.
Se posa en mis ojos ofreciéndome rabia
Con su mirada corpulente
Sus fundamentos son claros
Arriba, amigo, hay que
Vender el cuerpo a la mafia.

Un café bien cargado de esperanza
Consigue hacer que mis piernas
Se equilibren en esta
Destornillada balanza.
Vamos allá, me digo
Y entre un triste respirar
Comienza el camino.

Me gustaría recrearme en insultos
Que desdibujen estas pinceladas de apatía
En navajazos callejeros que cicatricen mi herida melancolía
O batirme en un duelo a muerte
Hasta que me olvide la suerte
Pero el lunes
Ese enemigo es demasiado sabio
Como para plantarse cara a cara
Enciende con su mirada un volcán que
Me expulsa fuera de mi hogar
Y mi ahora respiración simulada
Me manda callar malhumorado
Esquivado como una negra bola de billar
Por la sonrisa que perdí
En medio justo del último sueño
Y sin defensa alguna capacitada para
Hacerle frente
El lunes llega violento
Consumiendo hasta el último
De mis indolentes ánimos.

El martes rompe el desconcierto de la estupidez
Es el reflejo de un día basculante
Donde pellizcarse ya no vale
Que esconde un futuro esperanzador
Cubierto por una cortina infectada
De cenizas.
Durante el martes
Después del traidor madrugón
Comienzo a reflexionar sobre las historias
De una semana más
Todavía no quiero exclamar aunque sea real
Ya queda menos
Y dirijo mi pensamiento
Hacia el fondo del papel
A ver qué me cuentan mis letras
A ver si mi pensamiento sigue vivo.

Sin pena ni gloria llegamos al miércoles
Un sofá con puntas en medio de la
Semana laboral,
Juega al despiste con nuestras ilusiones
Como un barco que se lanza a la alta mar
Y a mitad de camino no sabe si regresar.
Ese es el miércoles
Ni amigo ni enemigo
Callado e introvertido
Que avanza como sombras esqueléticas
Nativo de un día sin sal
No se qué pensaba Dios
Cuando inventó el miércoles
Pero a cualquier empresario
Seguro que le resultará
Un bien necesario.

El jueves llega cargado de cansancio
Necesito otra mente que sueñe
Otro aliado en la consigna contra el diablo
Contra la desesperanza
Contra el control como resultado.
La cafeina corre juguetona por mis venas
Pero parece que mi sistema nervioso
Ya no la acepta
Me pide más, mucho más
Y entonces habla mi calma
Abanderando futuros y gritando silencios
En medio de un simple susurro.
Ahora sí, ahora sí
Ya queda menos
Y el jueves comienza a comportarse
Como un buen amigo
Y aunque todavía airean coletazos pestilentos
De una vida laboral que
Encarcela mis pensamientos
Ya diviso a lo lejos
El faro de orgullosa y brillante luz
Que reúne las sonrisas coquetas
Del descanso de mis rabietas.

Viernes.
Un nuevo mundo ha comenzado.
El espejo vocabuliza alto y claro
Observo la sonrisa que días atrás
Se escondía acurrucada
Como una niña con sentimientos
De culpabilidad.
Ahora sí que es todo distinto.
El aire es fértil
El viento noble
Las nubes claras como el humor de un cómico
La respiración deja de ser vidrio
Deja de ser arena deshecha.
Me asombro de volver a ver los colores en las calles
Los niños jugando
Las ilusiones trepando por los árboles
Y saludando como quien descubrió América
Enloquecidas eufóricas
Y la brisa que expresa su adormecida calma
Entre palacios y abrazos
Que absorben los erguidos ramales.
El viernes llega como apiadándose de mis lloros acordados
Se que es viernes porque ahora la gente vende sonrisas
Porque hasta las piedras muestran su parte de ternura
Porque no existen egos inflados ni sueños desinflados
Porque llega un minuto
Escogido apalabrado certero
Rescatado del calabozo
En el que mis piernas cabalgan
Orgullosas de sentirse libres
Hacia las únicas cuatro paredes
Que me hacen sentirme sin fiebre.

El sábado suele colarse como una
Pequeña luz difusa antes del
Amanecer
Llega corriendo, acelerado
Le digo para, para amigo
No hay prisa
No te detengas pero camina sin prisa
Amigo mío.
El sábado es veterano en el tiempo
Tiene sabor a paella
A reuniones y abrazos
A anarquía temporal
Pero desde que el recuerdo se descompuso
En mi cerebro
Tan solo recuerdo sábados y sábados veloces
Como trenes de última novedad
Buscando amaneceres precipitados
Antes entre alcohol y amistades célebres
Ahora entre sabores a pieles y besos inconfundibles.

Recuerdo siempre el sábado
Como un viejo y gran amigo
Al que no ves en muchos años
Y te detienes a charlas cinco minutos
Cinco minutos es el tiempo
En el que se columpia el sábado.

Con temor ya de sufrir el ardiente escozor del fin
El domingo se despierta silencioso de puntillas
No hace ruido alguno y quizás por eso
Ni tan siquiera lo perciba.
Me alzo con dos mujeres bajo mi techo
Cada una se llevó un pedacito de mi corazón
Y ahora cada vez que busco el amor
Solo puedo llegar hasta ellas
Y pedirles que me abrasen con todo su calor.
El domingo es para ellas.
El domingo tiene que ser siempre ellas.
Como es obvio
Viene el domingo cargado
De un gran café con leche
Un paseo entre horas solubles
Lavadoras, cervezas
Y tristemente con un desengaño a deshora
Cuando en las calles tuerce la oscuridad.

El domingo acaba engrosando tristezas pasajeras
Cuando deberíamos saborear los ecos
De nuestras mimosas sonrisas
Pero invade la tarde aterradora
Entre fútbol y duchas ligeras
Entre escombros de ilusión
Y lloviznas de desgana
Y llega la noche
En el pensamiento se han vuelto a hacer fuerte
Las cadenas de un contrato laboral
Pretencioso egoísta usurpador
En la cabeza algo me dice
Vuelta a empezar
Y mientras camino a la cama
Entre bocas cerradas y cruel desgana
Mis labios guiados por los
Recuerdos encadenados de mi corazón
Simplemente susurran
Con voz templada y lastimada

como la de un ratón que da vueltas
sin avanzar en su jaula circular
Se me va la vida
Se me va la vida.


Paco

No hay comentarios:

Publicar un comentario