"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

sábado, 26 de septiembre de 2009

Seguir avanzando

Ponerse en pie y caminar, no es tarea sencilla. Después de eliminar las telarañas de los sueños, ambas piernas deben coordinarse para fijar un rumbo que nos lleve a buen fin, y para ello, hay que luchar, hay que caminar.

El retrato del ciudadano ejemplar nos puede jugar una mala pasada, más todavía si eres mujer, porque el hombre, en conocimiento de su poder durante la historia, devastando realidades, levantando muros, coordinando lamentos, continúa trenzando las esbirras cuerdas que anudan la libertad de la mujer.

Yo nací hombre, no fue elección libre, me vino impuesta por un código genético que lamentablemente decidió también el hombre. Nací hombre y jamás podré sentir en la piel de mi corazón ni en el caliente empujón de mi sangre, la exacta impotencia que puede sentir una mujer en esta sociedad hecha por los hombres, en esta sociedad equivocada de hombres.

Lo que sí puedo intentar, y puedo asegurar que es lo mínimo que un hombre puede hacer, es pensar y ponerse en el lugar de una mujer cada vez que las cadenas de la desigualdad resbalan orgullosas y avariciosamente por su cuello.

Las nuevas cargas y las nuevas mentiras llegan perdidas de vergüenza, con atuendo nuevo, de dudoso rigos, adaptada a los nuevos tiempos. Ahora se escriben leyes, se entorchan anuncios televisivos pero se siguen encendiendo odios. Ahora incluso se aconseja leer una constitución, que recuerdo, por si algún hombre lee esto y lo olvidó, que fue escrita y mecida por la mano del hombre.

La mujer avanza lenta y silenciosa por nuestras calles, por nuestros días, por nuestras vías, silenciosa no porque la afonía haya vuelto a instalarse en sus gargantas, sino porque la fantasmal información que nos bombardean empresas manejadas, como no, por hombres, sigue teniendo un coladero de verdades manipulado por los mismos hombres.

Sí, cuesta caminar, cuesta avanzar, cuesta ver un asfalto de buen fin, cuesta abajo se lo encuentran, cuesta arriba lo voltearemos, cueste lo que cueste. No es fácil imaginar un horizonte duradero de pasión humilde, de miradas de respeto, de igualdades creibles, de ojos bellos. No es fácil imaginar un futuro marcado por la empatía, pero para eso estamos todos, para luchar con melancolía.

Mujer, siéntete como lo que eres, la vida, la esperanza, la empatía, la luna, la paz, el camino sabemos todos que nunca fué fácil, pero sobre todo nos queda una cosa: seguir avanzando.

Paco

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