"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

jueves, 29 de octubre de 2009

Píntame un mundo

El próximo cuadro que pintes, amor,
píntame un mundo de color escarlata
lleno de escaleras escalando
un arcoiris, con óleo vivo y figuras mezcladas.

Píntame un mundo
cubierto por un fresco y aromático
papel de seda,
píntame azahares y futuros,
fragmentos de grandezas alcanzables.

Píntame un mundo
sin hilos que cuelguen de arriba,
un mundo con expresos en sus raíles,
con sus curvaturas flexibles, con esquinas
que se puedan rodear, con trincheras que se puedan saltar.

Píntame un mundo, amor,
de manos sin calambres, de roces sin angustias,
de besos sin mordientes. Píntame ese mundo
que todos queremos, el que no vemos, el que puede ser.

Píntame un mundo sin fuerza de gravedad,
donde podamos volar, donde la luna no sea
un sueño inalcanzable para poder saltar libremente,
píntame un mundo de ojos abiertos, de miradas frescas,
de escuchas atentas, de paciencia firme, donde
soñar con los ojos abiertos sea un sueño alcanzable.

Píntame un mundo de amor como único fondo,
de expresiones vivas, de brillos entusiasmados,
de corriente Libertinista, de dimensiones infinitas.

La próxima vez que pintes un cuadro
píntame un mundo de amor,
y si te has quedado sin pinturas,
no te preocupes,
aquí tienes mis labios.


Paco

La sociedad de consumo

La sociedad de consumo consume sueños, atrae ilusiones y las encarcela en viejos cajones. La sociedad de consumo consume esperanzas, aporta un nuevo mapa utópico repleto de cuadros sin pintura. La sociedad de consumo asume una estéril función en función de los ojos cortados de los consumidores, borrachos y tuertos de la compra, que etiquetan al pobre como escoria carcelaria. La sociedad de consumo consume días, años, siglos, se va consumiendo a si misma, consume a las personas, sus vidas, sus horas, y el día que nos demos cuenta que la sociedad de consumo avanza desbocada hacia un profundo precipicio, entonces, solo entonces, nos acordaremos que no sabemos volar.
Paco

Mi voz

Mi voz,
mi arma, mi revolver, mi protección
hoy no me quiere hablar
se refugia en los parámetros
de un extraño silencio
y me arrastra confuso
donde bailan los mudos.

Mi voz
mi expresión, mi amanecer, mi ama
ha enmudecido temerosa de espanto
ni un resoplido ni un sorbete fresco
hoy ha decidido callar y no se por qué.

Espera, parece que me susurra algo
¿Qué me cuentas, amiga mía?
Dice, dice mi voz que
un arduo y austeroso nudo
con olor a combustión explosiva
se ha afincado en las callejuelas
de mi garganta urbana
y le impide pasar incluso
desordenadamente…

Vaya, dice mi voz
que es debido a la infrenable rabia
debido a lo que mis ojos le han vuelto
a proyectar: un banquero exigiendo
más dinero.


Paco

Si digo que te amo

Si digo que te amo
es porque el amor
ha invadido sin control
las profundidades de mi
interior, lavando con
espuma aromática
las manchas de mi corazón.

Si digo que te buscaría
si me dieran la opción
de volver a nacer,
no exageraría, porque
tu ofreces a este
vagabundo de la libertad
verdes hojas cuando en
otoño se tornan rojas,
y caídas, y tu caes
sobre el invierno
encendiendo mi fuego interno
y dando vida como quien es
creadora de milagros
y de la vida a
este pequeño y sencillo cuerpo,
que suspira y vive por ti.

Si digo que cada día
mi amor por ti crece
lo digo, y lo se muy bien,
porque mis pulmones
parecen asfixiarse
cuando empujan
gracias a tus labios
con excesiva precipitación
debido al crecimiento físico
de mi corazón.


Paco

miércoles, 28 de octubre de 2009

Sobre el racismo

Siempre me prometo a mi mismo
como vía de desahogo ante
la extrema impotencia que
me producen los comentarios racistas
que no acompañaré con palabras
los diálogos que se acercan
a la nefasta intransigencia
de quien es racista y lo niega.

Tropiezo a diario con comentarios
que no dejan de ser más que
aullidos grises
y a la única conclusión a la
que puedo llegar ante
tanta aglomeración ignorante
es que el corazón de esas personas
es inferior a lo que ellos
consideran inferior
que
el miedo a compartir lo desconocido
los ciega con grilletes que van
desde sus clausuradas pestañas
hasta el infierno de sus sentimientos equívocos.

Y veo en esas personas
que no son capaces de
desarrollar habilidades humanas
que están condenados
a ser una pesada piedra
en medio de un jardín de flores.

Y veo en esas personas
que son ineptos para sentir
y que el peso de su cerebro
equivale a lo que pesa una pluma blanca
y sobre todo me preocupa
que el desarrollo deficiente
de sus cerebros
no pueda curarse ni con ejemplos,
ni con besos, ni con historias humanas,
pero lo peor, lo peor,
es que parece
que tienen el cráneo cerrado
y ahí si que no hay palabra humana
que pueda perforar para
sanar la enfermedad del racismo.


Paco

El puente

Un puente corrupto se extiende
de arriba abajo
su asfalto está compuesto
de monedas asesinas
y de bocas hambrientas
el exterminio de las libertades
en campos de concentración
que son callejones sin salida
para los gatos humanos
desprovistos de dinero.

Un puente lujoso se alza
desde el poder de las empresas
hasta la miseria rasgada
del niño que muere de hambre
y escarba en la basura.
Son las farmacéuticas,
una apisonadora de libertades,
y las fábricas de armamentos,
asesinos a partes iguales,
quienes han producido este
cruel y sátiro montaje,
entre otras ilustres colaboraciones,
un puente entre su poder hegemónico
y la realidad arrastrada del pueblo,
y pare ello, un gobierno
con las manos atadas
que hace de puente entre
el terror del poder económico
y las víctimas menguadas en si mismas.

Todo es una mentida, dolor,
un escaparate de falsa realidad
y para cruzar desde arriba
hasta abajo
y atravesar la yugular
del pueblo
han montado un punte resbaladizo
un gobierno de manos atadas
que da vía libre
a la muerte en acción.


Paco

Promesas y juramentos de amor

Promesas y juramentos de amor
Palabras bala directas al corazón
Odios regenerando la muerte activa
Ocultos los latidos saborean soledad

Promesas y juramentos para esclavizar
Montañas de ropa que lavar
Comidas ajustadas a un tiempo irreal
Niños estupor que desprenden enajenación

Promesas y juramentos con sabor a muerte
Mujer inmovilizada fornicando con la bestia
Detallada expresión del horror femenino
Proyecto de ambición de matar para liberar

Océanos de alcohol burbujeando en el macho
Mujer que prende precoz la plancha ardiente
Correas de cinturón apresurada a golpear
Plancha ardiendo eficaz despedaza a la bestia
Sin piedad

Esta vez es ella quien da valor a la muerte
Esta vez muere él junto a promesas y juramentos.


Paco

Te lleva el rio

Te lleva la corriente del rio
en volandas, las burbujas aclaran
aún más tu belleza,
te quieren transportar transparente,
como eres, bella y provocativa.

Yo corro apresurado a lanzarme al rio,
no recuerdo si se nadar,
pero me lanzaré a por ti de cabeza,
que eres mi tesoro fastuoso
mi enigma coronario
mi flor ligera
que acomoda y amuebla
mi vida en los amplios dominios
de mi felicidad.

Te lleva el rio
te quiere para
el pulmón del bosque
para el suspiro del valle verde
te quiere en la cima la montaña
para estar próxima a la luna.

Te lleva el rio
porque prometió a la naturaleza
llevarle un manantial de belleza
y desea ofrecerle tu flamante e inexpugnable
esplendor.

Te lleva el rio
pero ya he apalabrado con la luna
que te devolveré al balcón
a contarle como cada noche
historias y fábulas
de amor y pasión.


Paco

El país de la libertad

El país de la libertad
ha vuelto a tratar
un nuevo pacto.

Buenos días, señor dictador
le otorgo el poder de su país
a cambio de enriquecer a mis empresarios

El país de la libertad ha vuelto a pactar.
Ya huele a muerte.


Paco

martes, 27 de octubre de 2009

Adicto al vacio

Adicto al vacío, caprichoso juego de ser invisible,
has ahogado tu sombra que huye
de tu reflejo en el espejo.

Te has mirado vacío, no hay
carburante en tus venas,
el mundo inhóspito en el que vives
te ha minado las esperanzas.

Adicto al vacío, envuelto entre
las sábanas del victimismo,
llorar es tu única opción,
¡¿Ay! Si alguien me ayudara,
se repite cíclicamente una y otra vez
ahí arriba.

El gusto se ha tornado
maquiavélicamente agrio,
las espuelas de tus penas
rompieron tus ojos, y tu,
inocente y decaído
como el girasol
ante el humo de los coches,
no ves salida a tanto vacío.

Adicto al vacío, aprendiste
que este mundo además de inútil
puede ser también excesivamente cabrón,
pero si enfocas con precisión tu lupa tambaleante,
también observarás
ese mundo de vida por vivir,
esas horas de esperar lo mejor de ti.


Paco

El verdugo

Tumbado en una cama insensible
espera su turno un cuerpo callado
en otros tiempos estaría a una silla atado
o con una cuerda enrojeciendo
la epidermis que atraviesa su cuello
pero ahora todo es más humano
la cama, la inyección, el adiós
ahora todo es más humano
hasta la muerte

Un hombre con oligofrenia tras
el muro inexorable de su frente
se dispone a jugar a médicos sádicos
para hacer cumplir la ley
adiós, adiós
tu te lo buscaste
le dirá en silencio al cuerpo aterrorizado.

En una sala atrapada por un hipócrita silencio
un hombre no deja de mirar su reloj
tiene prisa por matar.
Por las paredes se descuelgan
las gotas de asfixia del hombre
tumbado
se mantiene petrificado en si mismo
superado por el olor de sus propias
heces,
ya da igual, jamás se levantará.

El verdugo agarra y desgarra
con su mirada de vidrio partido
los ojos aceitosos del hombre tumbado
enflaquecida su alma
aguantará una vez más su
herrumbrosa respiración entre
sus dientes y enfrentándose
a la furia de los remordimientos
inyectará en un par de segundos
el camino hacia la otra vida
de un hombre juzgado por la ley.

Sin embargo, lo único en lo que
está pensando el verdugo,
lo que verdaderamente le aterroriza
es averiguar cómo esta noche,
se las arreglará para volver
a mirar a los ojos a su hijo.


Paco

lunes, 26 de octubre de 2009

Enloquecer

Si una persona quiere enloquecer,
la sociedad no le presta servicio
uno se aisla en su mundo
y llega a ser aire sin oxígeno.

Uno quiere ser loco,
pelear contra fantasmas imaginarios
ser el héroe de una fantasía grotesca,
y qué mas da, Don Quijote fue muy popular
y más querido aún,
y uno se empeña en luchar contra molinos de viento,
doctores, psiquiatras, medicamentos de rios
en el líquido mental,
desmontando los arcoiris nuevos que le inyectan,
y uno va desarmado de cordura,
buena opción si uno quiere peregrinar en otra visión,
en otra ilusión, ser distinto a la nada,
y decide tomar una copa de vino consigo mismo,
hablarle a un espejo es mejor que
balbucear en los corrales humanos.

A uno le impacienta ser un distinto más,
evadirse es una opción aceptable,
música, silencios, pensamientos
que se acomodan en un caos, pero qué mas da,
uno se siente satisfecho de enloquecer
buscando
el amor que acomode su corazón,
la libertad que encienda sus ojos,
ser uno mismo,
en medio de un desagüe de ideas
.

Paco

Háblame despacio

Háblame despacio
que hoy he tomado un trago atragantado,
háblame despacio, que siento demasiado deprisa,
corruptiblemente depresivo, cuéntame,
ardientes tus palabras como siempre,
que este aire será un mar abierto
para mis palabras de amor,
que a este cuerpo le seguirá siempre
algo más que el temblor de su propia sombra,
que la muerte vendrá precisa y asombrosa
pero estaremos preparados para
hacerle amistades aunque escondamos el odio
que le preparamos a partes iguales.

Háblame despacio y dale pan a esta boca,
un respiro para el desfallecimiento,
enséñame una vez más,
brazos abiertos y ojos claros,
que la paz es otra cosa distinta
a un militar sombreando una bandera,
por muy blanca que nos la tienda,
enséñame que nuestro pequeño mundo
de conversaciones sin sables
no perecerá en un vacío disperso,
enséñame a mentir para entender la verdad.

Háblame despacio, amor,
que esta plaga de bacterias humanas
no hacen más que desarrollar nuestras defensas
ante la vida, y juntos
contrarrestaremos a los vaivenes del cielo encapuchado,
de la depresión turbia,
y juntos desmontaremos la desgana.

Háblame despacio
y yo me tenderé en el suelo
no a tomar el sol
tampoco a jugar ser muerto
me tumbaré boca arriba en el techo de las hormigas
a contar cada una de las estrellas
con las que cada noche brindamos y fumamos
nuestras historias cotidianas
para imaginar que en cada una de ellas
se oculta un planeta distinto a este
en el que todavía queden especies para soñar
y ganas para ayudar.

Háblame despacio,
que tenemos que detener el vagón
de la pasajera desesperación
asegúrame que
nos quedarán labios para besarnos
cuando seamos cenizas
fírmame con tu mirada blanca
que tan nítida sabe mirarme
que buscaremos juntos
ese otro mundo de paz y amor.

Paco

Obligaciones de mujer

Una se mira en el espejo,
y se observa limpia,
porque sus sanos ojos
han sobrevivido al calvario ancestral.

Una se mira y se reconoce mujer,
oculta tras su contorno miradas de miedo,
los ojos en los cristales con la mirada corrosiva,
aterrorizada, no soportarán más
la caída en pendiente de las caricias,
sí, se ve mujer,
y una mañana más vuelve a zarpar
en las afueras de si misma.

Volverá a aparcar su orgullo de mujer,
hoy maquilló la perfección de su belleza,
y el vestido rojo atraerá los mares de babas
de los caballeros con poder.
Hoy volverá a ofrecerse objeto,
a ser lo que no quiere ser. Es esa otra esclavitud.
La de excitar a los monstruos porque es una mujer.

Este mundo bastardo algún día caerá,
pero hoy, ella, se vuelve a mirar en el espejo
sintiéndose mujer, y objeto,
pero ella se observa limpia,
algún día escapará de las promesas
de cumbres imposibles, de las amenazas
de un amor vacío, pero también,
de ese otro mundo de obligaciones de mujer,
ese mundo de miradas corrosivas.


Paco

El juego sin reglas

Ha empezado el juego del que
Nunca comprendiste las reglas,
Tu invitado, la casualidad de andar por allí
Dos bombas estallan bajo el surco del avión
El atardecer que envejece con un estrépito veloz
Y un camino de muñecas esposadas al dolor,
Eres tu, el invitado al nuevo juego.

Fuiste el tipo inoportuno
En el lugar equivocado
Y ahora cuentas sombras
Donde no entra la luz,
Todas, todas ellas
Te cuentan que sigues vivo
Son las sombras de tus viejos fantasmas
Tu cuerpo ya no responde a más latigazos
Ni tus labios fuman más en el olvido
Ni besan el aire untando distracción,
Simplemente no besan
Son las reglas del juego
Las que olvidaron escribir
Las que castigan con cumplir.

No sabes quien eres ya
No aceptas tus canas precipitadas al desaliento
Serás terrorista
Sin con ello se seca la tormenta
No sabes quien eres
Te agarrarás al nudo como angustia en ti
Y aceptarás la risa de la tragedia
Que también forma parte del juego
Y de sus reglas.

Este mundo abstracto acepta el juego
Presos anaranjados entre lágrimas
Ácidas como limones oprimidos
Simulando ser espantapájaros secos
Entre barrotes en los dientes
Y sueños en tu cama cuclillas.

No sabes quien eres ya
Si quieren serás terrorista
Un papel lo demostrará
Y tras él
Cuadros abstractos de tinta roja
Esparcidos entre paredes y papeles
Es tu sangre, que curiosamente
Aún fluye
Y seguirás sin saber quien eres
Pero te sentirás terrorista
De ese juego de falsas pistas
De buenos victimistas
Proclives a vender estiércol
Como si se tratase de libertad
Y para ello este juego sin reglas
Guantánamo en una isla
Y tu, invitado,
Que no sabes todavía quién serás.

Eres invitado político
Eres ahí y ahora
La chispa de una estrella fugaz
Que sobrevive a la podrida fragancia
De la pócima de los brujos de la política
Pero no te esposarán
Las alas de soñar con un futuro
Las alas de soñar
Con una sola
Una sola libertad.


Paco

Tren sin palabras

Marcha el tren a velocidad rauda
Las casas enmudecen en el reflejo de las ventanas
Sin tiempo alguno para gritar adiós
De vez en cuando alguna parada
Ofrece una nueva oportunidad
Para que todas esas personas
Yo incluido
Nos apalabremos
Pero las palabras se observan igual que las casas
Heladas, enmudecidas, escogidas
Se han marginado ellas mismas
Ante tanto horror callado.

El tren nos dirige a algún escondite
Qué boca será la primera en
Alertar lo nocivo de este vacío
Nada
Nadie quiere hablar
Asientos ocupados por la desesperación
Personas con síndrome de sardina enlatada
Que esquivan las miradas
Todos anhelan ocultar sus problemas
Y las casas siguen en silencio
Vivas con sus historias
Muertas vistas desde dentro
Y las palabras, y el día,
Que nos lleva en este vagón del ocultismo
Hasta un desfiladero de órdenes
Un calendario preciso
Un horario fijo
Trabajen, trabajen ustedes,
Pero no olviden que la palabra se inventó
Para descuartizar el silencio
Para hilar las penas de las almas
Para comparecer ante la hora callada
Y hacer que este tren
Además de correr a velocidad fija
Transporte personas que comuniquen mundos,
Pero tranquilos,
Si tanta prisa tienen ustedes
Otro día se hará la palabra
Mientras tanto
Trabajen, trabajen ustedes,
Pero si siguen disimulando las palabras
En este tren
Que sepan que además de sardinas
Se sentirán

Como peces en pecera.

Paco

domingo, 25 de octubre de 2009

Un cumpleaños más

Puntual a su cita se ha presentado la fecha
Erguida entre su propia formalidad
De momento continúa alargándome
Su mano, sin brechas, sin recortes,
El perfil de una vida a la que un servidor
No eligió pertenecer
Pero
Que acabó construyendo con su baúl de
Lágrimas, sonrisas, sueños y despertares.

Gira la primavera en el polo opuesto
Curando las heridas de las flores futuro
Aquí y ahora
Un otoño encendido entre la brisa
De la calma
La luna sigue esperando como una más
Que recuente por la noche
Las sorpresas de un cumpleaños más..

Ha vuelto a aparecer la tarta fiel
El queso se escondía para alegrar el paladar
Y los arándonos brotaban firmes y exigentes
Mientras los amigos con sus rostros humanos
Velaban sorpresas como secretos inviolables.

Es curioso, ni soy más sabio
Ni soy más viejo
Soy el mismo nido de simplicidad
El agua que bebe de su otra boca
La mirada que convive con la
Inestimable ayuda de su caminante
La mujer magia que encendió este corazón
La que desenterró esta fecha
De los desechos del olvido.

Han vuelto a marcar mis huesos
Su sutil huella en el tiempo
Vuelvo a estar más cerca,
Sí, más cerca,
Del cruce de caminos
En el cual el tiempo se separará de mi
Y emprendamos nuevas y diferentes
Travesías,
El tiempo continuará observando el juego humano
Y yo marcharé quien sabe dónde,
Eso sí,
Con mi alma satisfecha
De tartas, amigos, y cumpleaños secretos.
Gracias.


Paco

jueves, 15 de octubre de 2009

El caminante y la piedra

Iba andando por la calle como quien quiere entregar su alma a la tierra. Y a los gusanos. Hacía mucho tiempo que su optimismo no crujía como visagras centenarias, pero este último día sí era así. La desesperanza comenzaba a mostrarse despiadada y empezaba a enseñar sus uñas desaliñadas.

Por un día, el caminante había olvidado su sonrisa, esa que siempre llevaba pintada en su rostro en el camino de su vida, aunque a él cuando ocurría tal desgracia le gustaba pensar que hasta la sonrisa tiene derecho a descansar y a tomarse su par de cervezas en la soledad, siendo consciente que despues regresaría con mayor alegría. Este día en cambio se engañaba. Pero le gustaba.

Ya no le quedaban opciones. La pobreza había invadido sin orden ni permiso la vida de su familia y apenas le quedaba qué vender a ese hombre del que sólo conocía dos cosas: que tenía mucho dinero y que una a una se había hecho con todas las posesiones de su familia.

Abrió la puerta del negocio y una clara luz ambientada por un batallón de bombillas iluminó la muerte en sus ojos, la debilidad en sus esperanzas, el apagón de su silueta sonriente. Era la tristeza que había clavado su bandera en el centro de su desalentado iris con la misma firmeza con la que el ser humano dejó su huella en la luna.

Ante él no había más que el de siempre. La Piedra, le decía él. Nunca había hecho empeño en averiguar su verdadero nombre, pero lo cierto es que no le importaba.

Cerró la puerta y tomó asiento. El vestuario de aquella especie de oficina se lo sabía de memoria. La primera vez que acudió para vender todos sus anillos, pulseras y recuerdos familiares se sorprendió por la notoriedad de cada minúsculo detalle. No le había dado mucho dinero, pero sus dos hijas y su mujer tuvieron un mes las puertas abiertas a los platos llenos de comida.

La segunda vez que se puso delante de La Piedra, su pecho se agarró con extrema fuerza a la columna vertebral para no quedar desgarrado de por vida. Fue una convulsión tremenda, pero consiguió recoger fuerzas para venderle todos y cada uno de los detalles de su casa, dejando su hogar prácticamente vacío, como empezaba a quedar el refrigerador de sus ilusiones.

En otra ocasión regresó para venderle el coche que durante diez años le había llevado a trabajar, y a las ferias, y a dar paseos por otra ciudad.

Pero fue durante la última vez que se dio cuenta que su optimismo comenzaría a debilitarse pronto, y a pesar de que su corazón era fuerte y humilde como el que más, empezaba a sentirse sin fuerzas para luchar en el camino de su vida. Le vendió el coche de su mujer, con permiso, claro, ese en el que descubrió el amor, y las infinitas posturas sexuales, y los diálogos eternos, y los secretos más íntimos.

La Piedra, ese señor siempre trajeado con el mismo rostro inmutable y con la misma voz dañina desde que lo conoció, tan solo actuaba de dos formas. Primero, le ofrecía un bajo coste por las pertenencias del caminante, y luego, cuando le había entregado el dinero y se sentía dueño de su compra, dejaba escapar una sonrisa más propia de la felicidad de un gusano, y ahí era cuando el corazón del caminante se volvía loco y se aceleraba sin control alguno, cosa que llegó a preocuparle pues sólo faltaba dejar en esta vida a su familia sin su caminante.

Aquel día iba a suceder algo insólito.
El caminante notó algo extraño en La Piedra. Por muy sorprendente que le pareciera, lo que se desprendía de los ojos de La Piedra era una lágrima. Una sóla, y no habían más porque La Piedra no había llorado nunca por nada ni por nadie. Sus ojos no habían aprendido la costumbre de lagrimar.

- Señor.- Le dijo el caminante a La Piedra.- Usted sabe que ya no me quedan objetos que venderle... y no tengo nada para dar de comer a mi familia. Venía a pedirle un gran favor, si fuera usted tan amable.- Silencio aterrador. La Piedra no contestó, ni se inmutó y el caminante continuó.- Venía a pedirle cien euros con la certeza absoluta y noble de que se los devolveré.

La Piedra no fue capaz de articular palabra alguna. Permaneció en su acostumbrado silencio y tras un largo minuto de angustia vacia, el caminante se impulsó con la intención de abandonar aquel escondrijo de cucarachas y salir a la calle en busca de otra solución para aquella desesperanza que, ahora sí, comenzaba a rajarle desde el estómago hasta la garganta con su mejor y más afilado punzón.

- Espere.- Habló por fin La Piedra.- Necesito hablar con usted. Necesito hablar con alguien. Por favor.

El caminante sabía que no le iba a hablar del préstamo solicitado, una piedra nunca escucha a un corazón vivo, pero intuía que aquel hombre tan cercano a lo miserable necesitaba contarle algo de verdad, y su corazón no se podía negar.

- Mi mujer está enferma. Muy enferma.- Comenzó a hablar La Piedra.- La he llevado a los mejores médicos, le han hecho más de cien pruebas, en los mejores hospitales, en distintos paises, pero los médicos no han sido capaces de diagnosticarle enfermedad alguna. Simplemente, se muere. Ella dice que se la está comiendo la tristeza por dentro, pero no puede ser, eso es imposible.

- ¿Por qué me cuenta esto a mi?- Pero la pregunta del caminante sólo encontró un silencio amasado por la oscuridad de ambas sombras.

El caminante no dudó de la enfermedad de su mujer. Se quedó pensativo y rápidamente efectuó una evalución de una posible situación según había escuchado historias y acontecimientos de La Piedra, y llegó a una conclusión. Efectivamente su mujer se moría de tristeza, más bien porque su corazón seguramente estuviera ya a estas alturas trizado, casi convirtiéndose en polvo. Aunque La Piedra no fuese capaz de pensar que la felicidad necesita algo más que excesos de dinero, casas inmensas y coches de alto valor, así era. La felicidad y las ganas de vivir necesitaban de algo más profundo. Amor. Amor por la vida.

- Yo conozco la cura de su mujer. He visto otras veces esta situación y solo hay una posibilidad para su salvación.

La Piedra, con su rostro maquillado por la sorpresa, se mantenía atento ante el caminante, y por primera vez en los últimos meses vió llegar atropelladamente una pequeña luz de esperanza desde el horizonte.

- Su mujer necesita un corazón nuevo, uno que le haga sentirse viva, que le devuelva la felicidad, que lata hacia delante y no hacia atrás, que le transmita esperanza, optimismo, amor, sobre todo esto, mucho amor por tantas cosas. Estoy dispuesto a venderle mi corazón.

El caminante le explicó la personalidad noble, humilde y optimista de su corazón, y le ofreció entrar en una sala de operaciones para extraer su corazón y colocarleo en el interior desgastado de su mujer.

- Eso sí.- finalizó el caminante.- Aparte del dinero que me de por él, también correrá a cargo suyo el corazón de plástico que me impongan a mi y cualquier tipo de operación que se desprenda posteriormente.

La primavera llegó hasta el alma apedrada de La Piedra, y alargando contundetemente su mano hacia el caminante, hicieron un trato. El caminante le vendía lo último que le quedaba por vender, su corazón, a cambio de diez años de batallas ganadas contra la hambruna de su familia.



Pasaron tres meses hasta que ambos se volvieron a encontrar. Fue una tarde de un duro invierno que paseando entre silencios y suspiros de bienestar el caminante llegó hasta la fuente de un parque vigilado por el frío.

Allí se encontraba el desamparo de La Piedra, hablando consigo mismo y maldiciendo el soplido del viento.

El caminante no sabía si presentarse o salir corriendo a su hogar a disfrutar de la estabilidad que le había sido esquiva durante tanto tiempo. El corazón de plástico le había funcionado correctamente y además estaba consiguiendo enseñarle un nuevo mundo de emociones a aquel plástico que de primeras no comunicaba nada.

La Piedra se atragantaba en su propia tristeza, pero el caminante se acercó ante él. Se sentó a su lado y esperó que hablara aquel hombre desolado. Encontró una mirada muerta y el estupor se grabó en el rostro de La Piedra. Luego tragó saliba y le volvió a caer una sola gota de agua sucia de su ojo derecho, igual que aquel sorprendente día en las oficinas de su negocio. Posiblemente era la segunda lágrima en su vida pero le dolía como dos mil lágrimas juntas escapando durante un mismo segundo.

- ¿Se encuentra su mujer mejor? Rompió el silencio el caminante de esperanzas.
- ¿Mejor?.- Respondió La Piedra, y suspiró atragantado por la rabia.- Mi mujer se recuperó desde el mismo instante en que le colocaron su corazón.

El caminante sonrió, se alegró, y esperó que le contara acontecimientos impredecibles.

- Resulta que al día siguiente de la operación ya estaba recuperada. Olvidó la tristeza y multiplicó las sonrisas. Quedó engalonada en unas ganas de vivir inmensas, extrañas para mi. La alegría desbordaba su sonrisa y el hecho de tener un corazón nuevo reparó todas sus penas. ¡Era otra mujer nueva!

- El hecho fue que.- continuó La Piedra.- su nuevo corazón quedó recargado de un amor inagotable que ha acabado conmigo. Primero me pedía cosas que yo nunca le podré dar. ¡Jamás me las pidió! Ya no anhelaba joyas ni regalos, se aburría en la casa, dice que se perdía en los pasillos entre tanta soledad y se marchó de casa dice que a vivir otra vida. Estuvo quince dias fuera, sin llamar, y cuando regresó dijo que su corazón no podía vivir junto a un trasto tan vació como el que yo tengo. ¡Llamó a mi corazón trasto vacío! Y me pidió el divorcio. Se marchó en busca de amor, dijo, que por primera vez en su vida se sentía llena de vida.

El caminante escuchaba en silencio y sin sorpresa alguna en su interior, pues conocía perfectamente su corazón y él mismo se había encargado de domesticarlo durante tantos años a base de una emocionalidad llena de amor sensato.

- Me dijo.- continuó La Piedra.- que no consideraba justo que tuvieramos tanto dinero y que lo iba a repartir entre los más necesitados, así que pretende con su parte correspondiente del divorcio arreglar las manchas que su cerebro todavía guardaba en sus recuerdos. Se va a quedar con la mitad de mis posesiones.

- Pero sobre todo.- añadió La Piedra.- me sorprendió el hecho de que quisiera entregarle la mitad de su dinero a usted, como recompensa a tan hermoso corazón. Dígame usted ¿Tiene solución el caso de mi mujer?

El caminante se alzó agarrado de la sonrisa de quien se sabe satisfecho pero no sorprendido, y acabó diciéndole antes de abandonarle en la más absoluta de las soledades:

- Tenga usted por certeza absoluta que mi corazón, al que he atendido y adiestrado durante cuarenta y dos años y con el que he convivido llantos, euforias y todas las emociones que se pueda usted imaginar, no se detendrá hasta que consiga extraer de usted primero todo el dinero que me estafó, luego no cesará en su batalla personal de arrancarle hasta el más mínimo euro para que este mundo esté, aunque sea simplemente un poquito, más equilibrado, y por último, que no se como lo hará, pero conseguirá sacar el dinero suficiente para volver a operarse y regrear a su lugar de nacimiento. Resulta que todos los corazones guardan sus propios secretos, y mi corazón nunca me habló de su vertiente vengativa, pero conociéndolo bien conseguirá todo lo que se proponga. Y se lo digo con tal rotundidad porque nadie mejor que yo conoce el carisma de mi corazón. Es el precio que tiene usted que pagar por un corazón justo y empático. Es decir, un corazón que late hacia delante, no hacia atrás.

Paco

miércoles, 14 de octubre de 2009

Ráfaga de viento fija

De todas las ráfagas de viento
que soplan justo ante mis narices
sólo hay una expresamente fija
que me otorga seguridad absoluta.

En ocasiones airean vientos o brisas
o como lo quieras llamar
que vienen y van
que se pasean desde su escondite
lejano
y se marchan sin más,
entonces
puede llegar la soledad
pero ahí estás tu
esa ráfaga de viento inquebrantable
que siempre iza bandera compañía.

Las personas vienen y van
como palabras que se desvanecen
como fino polvo
en un desierto de arena
y se transforman en
un recuerdo reseco.

Las compañías son arrítmicas
hoy tu, mañana otro
que también vienen y van
entre la historia de mi vida
y escriben capítulos
unas veces con letras claras
y otras veces
como el olor de una amapola
es decir, nada.

Pero tu, tu sonrisa floral,
el oro de tu amor
la seguridad de tu apoyo
esa ráfaga de viento
sí es fija y me otorga
de seguridad absoluta.

Paco

De todo lo que tuve

De todo lo que tuve
recuerdo una infancia soñando con ser un heroe
y una realidad abrupta y confusa de antiheroe
recuerdo también
los inquietantes juegos de explorador callejero
y la dominical brisa del mar y sus castillos de arena.

Crecí y lo peor es que mis dudas también,
a la par, asentándose en mis ojos,
en el temblor de mis manos,
en el vacileo de mi voz,
pero ello no me arrebató
una adolescencia ambientada de amigos
la fiel música en mis horas asustadas
las novelas de ficción que fueron la sirena
de mi lectura
y una realidad idiotizada por el televisor.

Me fuí convirtiendo en personita
atravesando valles encantados
buscando la fortuna enterrada
esa sonrisa de la vida
que daría cuerda a mi cuerpo
exprimiendo lo mejor de mi.

Así que autodenominándome adulto
recuerdo que de todo lo que tuve
fue bonito descubrir tantas cosas hermosas
el sonido del mar y la ruptura de sus olas
el cantar de los pájaros y el silencio de los árboles
los baños de espuma y los monólogos sin cordura.

Entretener mi paladar con eficientes notas musicales
fue la obra maestra de mi entretenimiento,
también
asaltar vallas para que el entonces mi joven cuerpo
expresara su deseos de jugar al futbol
y quien sabe qué más
hay tantos gustos y regodeos en mi memoria
que no los pienso descubrir todos.

De todo lo que tuve
agradezco incluso el exceso de cervezas
resacas energúmenas hiriendo mi hígado
fiestas alocadas de sueños descolocados
agujeros en mi memoria
que servían de excusas para excusar
la larga lista de suspensos en mi historial.

Y entre tanto que tuve
hay cosas que ya no recuerdo
otras ilustes que aún me siguen
con sus besos
digamos la eterna música componiendo la paz
los libros mágicos envolviéndome en otro mundo
aislándome del diluvio
y digamos también
el éxtasis de la risa
aunque mi expresión no sea de carcajada
explosiva
y el cine clásico
con su blanco y negro pululando en mis
pupilas
y como ya dije
tantas cosas que ya ni recuerdo.

Pero eso sí
lo que si sentencio
sin nigún lugar a la duda
es que
de todo lo que tuve
me quedo contigo.

Paco

martes, 13 de octubre de 2009

Voy a escribir desde el fondo del mar

Voy a escribir desde el fondo del mar
arrecifes de amor que te hagan atravesar
a nado atrapada en mis pulmones
este mundo terco de desamparo
y traiciones.

Voy a cultivar una nueva semilla de amor
justo en medio de nuestras dos bocas
que otorgue de vida infinita al aire que respiramos
que como todos los días es diáfano y sano.

Voy a inventar una nueva estrategia
de cómo atar nuestros labios dia y noche
porque no hay dia que no pueda estar sin ti
porque no hay noche mejor que estar dentro de tí.

Paco

Ganas de vivir

Madrugo, el sueño ata mi cerebro, que parece averiado pero sobrevive, parece que se autoalimente, y llueve, y comienza la semana laboral, y el dolor parte mi cuerpo en dos alejando por momentos mi sonrisa como si se tratase de una prisionera en una isla perdida y desierta, pero un cosquilleo excitante y salvador hurga en mi interior, se trata de las ganas de vivir, que me rescata de la isla perdida, que azucara mi sonrisa, elimina el dolor, me recuerda que pronto llegará el descanso y repara sin titubeos las grietas de mi cerebro. Sí, son las ganas de vivir.

Paco

Sólo en la noche

Sólo en la noche, así se sentía, despedazado en medio de la soledad. Cada noche, al acostarse, esperaba la compañía de la luz de la luna para alumbrar su cuerpo en la soledad, le faltaba su amor y ese no era un trato recomendable con la vida. Había intentado pactar algún tipo de acuerdo con el destino, pero la furia de la realidad le mostraba que era imposible. Todas las noches acababa sintiéndose sólo.

Cuando cerraba los ojos y se acurrucaba como un niño pequeño en su lado preferido de la cama, una ansiedad desordenada enloquecía sus sentidos. Buscaba a su amada, se recorría los largos y claustrofóbicos pasillos meciendo su propia compasión, y así pasaba de la ilusión de caballero que galopa en busca de su princesa, a recluirse en las miserias de sus penas.

Necesitaba su amor, de sus labios, de su aroma íntimo, necesitaba germinar esas sonrisas latentes, esos coqueteos amorosos, pero en cambio, cada noche, se sentía sólo en la noche, en la espera, en la confusión, y la espada atravesaba su garganta amenazando con llegar la próxima noche hasta las raices de su corazón.

La noche del 22 de no se qué mes, volvía a bañarse en sudores repetitivos. Su sombra fantasma le acompañó hasta la terraza, observó las estrellas que hace tiempo dejaron de darle conversación y permaneció inmóvil tratando de calmar la rudeza y torquedad de su corazón.

No puedo más, se dijo a si mismo, no aguanto más esta soledad. Te he buscado por todos los pasillos que llevan hasta la luna, y en todos los rincones de este mundo fantasmal y quimérico, y cada noche me quedo sin energías, con mi pálido paladar de saliba entrecortada. Cada noche regreso sólo y derrotado en mi empeño de encontrarte, y lo que es peor, no se si mañana podré salir en tu búsqueda.

Despertó de un grito que rozaba el alarido, y se aferró al cuerpo de su mujer que intentaba calmarlo después de su desaventurado sueño. Eran las cinco de la madrugada y ella le dijo con su voz serena de cada noche.

- Cariño, no puedes intentar buscarme en todos y cada uno de los sueños. Descansa, no se, piensa en otra cosa que te guste.
- Amor mio.-le dijo él con la cara desencajada y con una voz taquicárdica.- mi amor por ti es incontrolable, digamos que inagotable, y no cesaré en mi empeño hasta que pueda controlar mis sueños y tenerte junto a mi mientras duermo, ese, sin duda alguna, es el gran reto de mi vida, o digamos de mis sueños: soñar contigo cuando así lo desee.

Paco

La rabia

La rabia se ha ofrecido enseñando su curriculum actualizado. Ha llegado ante mi y con pretensión de seducirme con sus crueles virtudes me ha enseñado su cuerpo desnudo acariciando con besos febriles mis entrañas. Su intención era embalsamar sin repudio alguno las cavidades de lo que sería el cadaver humano en el que soñaba transformarme. Deseaba inyectar en mis vasos ciertos líquidos encolerizados que perpetuarían en mi mirada, y desataría mi otro yo que mantengo amordazado en las más oscuras cuevas que recuerdo aislar,. Me ofrecía buscar venganza aumentando la lista de fantasmas en aquella otra dimensión, y lo que es mejor según ella, sin remordimientos que torturen mi futuro..

Ha venido la rabia, se ha presentado orgullosa y dictatorial, me ha hablado lejana a la poesía, como posesa de una enfermedad digna de curar y eliminar, y con su perfumada sonrisa de rosas muertas ha intentado sobornarme. Me ha ofrecido venganza, muerte, violencia, sangre. Pero yo me he vuelto a mostrar intratable, inquebrantable, insaciable, y con mi calma a punto de ser destronada he conseguido indiferenciarla. He seguido leyendo mi libro, mordiendo mis labios, cocinando amor, recordando que sigo vivo, y le he cerrado la puerta recordándole que no vuelva más por aquí. Pero dudo que me haga caso.

Paco

domingo, 11 de octubre de 2009

Ahora mismo

Ahora mismo
se lo qué estás haciendo
no te vigilo sino tu a mi
estrechas el ángulo de tu visión
sobre el desparrame de mi mente
que te ofrezco aquí, y ahora mismo,
para estar juntos desde la distancia.

No se si te escondes de afuera
o vas a huir de lo que brota aquí adentro
pero se que haces bien sentándote
ahí enfrente
mirando qué estrujo es mi mente.

Ahora mismo
tu eres la protagonista de estas letras,
y sí, hablo en femenino porque así
lo dictamino,
y eres la protagonista
porque tu le das vida a esta
comunicación sin alambradas
insertas gasolina a mi boca
que habla y habla a sus dedos marioneta,
¿Y quién soy yo para desmentir a mi boca?
si me dice que tu eres la protagonista
tu lo eres
para que calces las protestas que son mis
letras
para que caminen ahora desde la
distancia
hasta la máxima cercanía de tu
alma.

Así que, ahora mismo
se que estás leyendo mis pensamientos
que quizás algún día vuelen de hoja en hoja
pero que ahora mismo lo único que arrojan
son fuerzas débiles para atrapar tus ojos
(fuegos candelabro combatiendo el desafecto)
en las inmensidades infinitas de esta pantalla
que no sabes realmente qué es lo que tiene
pero que a diario viene y te atrapa.

Ahora mismo
seguramente te estés preguntando
de qué demonios va esto
y resulta que de demonios no es
mucho menos de dioses
que desde que se inventaron
desde el delirio humano
lo único que nos han ofertado
son adioses y más adioses.

Ahora mismo
puede que pienses
que hasta aquí has llegado
que ya no lees más este caos
que prefieres pasar página
navegar en otro foro
seducir otro blog
pero si con esto que he escrito
he conseguido entretenerte
aunque sea lo poco que dura
un sombreado minuto
ya me daré, ahora mismo,
por más que satisfecho.

Paco

viernes, 9 de octubre de 2009

Se calló la noche

Se calló la noche
anoche cuando la miraba
se mostró tímida
o quizás miedosa
se calló
pero no para siempre
quedó con su boca tapiada
sus labios de estrellas
y sus besos de luna.

Se calló la noche
y sin decir por qué
fue más silenciosa que nunca
quizás fue el peso de los pesares
o puede que la falta de aliento
pero lo cierto es que
la noche se sintió encogida y fría
tan sola allá arriba
entre las soledades de su silencio
y las lejanías de sus enigmáticos astros
la noche cumplió con su promesa
de volver a levantar el telón
y enseñarnos la hermosura de su cuerpo
de sus estrellas
esas que nos miran de día
pero nuestros ojos ciegos
ni las buscan debajo del sol,
y la noche se calló
y anoche yo lo agradecí
por fin dormí.

Paco

Escribir

En mi caso escribir
no es la consecuencia de un artista
tampoco una profesión
y mucho menos la conquista
de un nombre con sombra como apellido,
porque cuando más caidos están mis ojos
cuando más inquietos están mis dedos
y más retorcida mi mente
es cuando miro el blanco de la libretita
con sus ojos hermosos buscando
el amor o la rabia de mis palabras
y diciéndome con mirada
de quien quiere ser algo en la vida
mi invita a que viole y ame
al mismo tiempo
el centro de su cuadriculada alma,
y pienso que en tal condiciones
de hacer hablar la garganta
de mis entrañas, solo puede ser,
por mucho que me pese
una patología permanente.

Paco

Es fácil, pero entonces

Es fácil

introducir la cabeza bajo el agua
y aguantarla hasta que los problemas
huyan sin encontrar presa alguna.

Es fácil

soltar palabras descuadradas
para encubrir la verdad que
los problemas nos quieren
enseñar.

Es fácil

llorar encharcando los ojos
hasta que te ciegan y te enredan
en un laberinto de dolor
con una sola puerta sin llave,
y ya ves, entonces tus pómulos
sí que no resisten el peso de
la desgracia.

Es fácil

pensar que la vida es una mierda
porque los problemas desordenan
el viejo puzzle que durante largos años
has ido cuadrando con meticulosa
dedicación.

Es fácil

decirse a uno mismo
esto no lo levanto
ni con una botella
de vino.

Pero

si aprendes a aceptar que la vida
está compuesta de errores y fracasos
de aprendizajes a gatas
de aprender a llorar
y de caer y volverse a levantar

entonces

sabrás disfrutar de cada segundo
de tu vida, y te reirás
a escondidas
de lo equivocado que estabas
por entregarle a la tristeza
un sólo minuto de
tu tiempo.

Paco

Los amantes

Los amantes llegaban a cada encuentro con sus rostros empapados en amor salvaje, dispuestos a devorar cada nota dulce de la música que desprendía el cuerpo del otro. La tarea era sencilla, porque era salvaje en su esencia, un instinto indómito escapaba de las carnes de cada uno de los dos y sin hacer honor a la espera, se lanzaban el uno sobre el otro dispuestos a inmortalizar aquel instante entre los recuerdos más eróticos y estéticos que podían procrear, dispuestos a devorar algo más que sus corazones.

Las suaves manos de él comenzaban a amasar cada rincón del cuerpo de su amante estrella, rastreaba con ternura y con erotismo inducido desde los frágiles tobillos hasta la comisura enrojecida de los labios de su amante, para luego regalar al cuerpo femenino que se descomponía y se derretía entre tanta excitación un leve y caliente soplido de viento en calma que se descolgaba sutilmente desde su boca hasta las paredes del cuello de ella, y ahí es cuando ella, esa amante dispuesta a dejarlo todo por él, le entregaría a ciegas todo el tiempo que podía dedicarle a dar de comer su corazón, y seguiría enloqueciendo de amor y sexo hasta que su mente encontrara un límite que ella no estaba dispuesta a averiguar si realmente existía.

Los amantes pasaban el día esperando la noche. La distancia física no impedía la conexión mental existente entre ambos. Pasaban las horas recreándose en esas imágenes de camas ámplias, de sábanas que envuelven secretos eróticos, de besos que arañaban el sexo desgarrándolo de su pausa y adentrándolo en el puro descontrol.

Quien dijo que los amantes no amaban se mentía a si mismo, porque estos amantes desmontaban cualquier infamia sobre las teorías de dos personas que se aman.

Aquella noche decidieron que iba a ser especial, eso sí, llevándo como cada noche los pálpitos de su corazón hasta el límite, más que nada para demostrar que sus jóvenes corazones de amor tenían todavía reserva para muchos años.

Primero entró ella. Penetró su llave con cautela y abrió la puerta esperando que los vecinos no pegaran sus orejas a esas viejas puertas que todo lo saben.

Luego entró él. Tan silencioso como ella. Jugaban a no saber quien llegaba antes. Jugaban a mantener vivo el amor. Jugaban a darle forma a las sensaciones eróticas. Jugaban a hacer el trayecto largo y excitante hasta la última parada que era la del orgasmo en su plenitud.

Comenzó a caminar sabiendo que ella ya estaba esperándole en la cama, y lo sabía porque una erótica y delatadora prenda interior había sido colgada del pomo de una puerta, como indicando el camino a seguir, el camino hacia el amor.

El pasillo se hizo largo, caluroso, impaciente, hasta que con los pies preparados para saltar la barricada de la contención llegó hasta el dormitorio de luz tenue y focalizada en ese rojo pasión que acompañaba cada noche los jadeos insaciables de ambos, y en efecto, allí estaba ella, alargando sus brazos de esa forma tan sensual que ella tan bien sabía prolongar, y claro, él no pudo hacer otra cosa que saltar.

Ella sonrió. Lo esperaba como todas las noches, con un repertorio de amor tan intenso que sólo el sexo se podía considerar el final perfecto para hacer explotar por los aires el sinfin de emociones hermosas que acumulaba y le ardían por dentro. Los caminos del amor son muy intensos y muy bellos, se decía a si misma, pero has de culminar esta unión de meteoritos con una intensa dedicación de tu cuerpo, le decía a él.

Y así, los amantes juntaban sus almas dependientes y después de una larga jornada de deseos en pausa, se centraban en proliferar todo ese amor que la naturaleza les dio, y todo ese mejunje de posiciones sexuales que habían aprendido de forma autodidacta el uno del otro, capaces de desleir sus cuerpos en rios de agua dulce.

Esa noche, cuando el último orgasmo comenzaba a diluirse entre las mirada perdidas hacia la lámpara del techo, los dos amantes hicieron gala de nuevo de su exultante conexión y se atraparon delicadamente las manos al unísono, giraron las cabezas el uno hacia la otra, y ella hacia su león en forma, y tras un suspiro de placer que derretía la pintura de las paredes, dijo ella con una sonrisita de esas que le volvían loco a él:

- Treinta años de matrimonio dan para mucho amor si uno lo desea, y para mucho maaasss...- Terminó diciendo con una sonrisa picaresca.

Y él sonrió con esa otra sonrisa que había atrapado a su mujer treinta y cinco años atrás en el tiempo, y le contestó con la nobleza con la que siempre había hablado su corazón:

- Sí, amor, pero este cuerpo de sesenta y dos años aunque lo pretenda no siempre podrá estar tan bravo...Pero lo intentaremos.

Paco

martes, 6 de octubre de 2009

Estado de Resiliencia

Voy a declararme en estado de resiliencia
voy a empujar mis tristezas contra la pared
piernas abiertas las cachearé a ver
si guardan capítulos de grises lágrimas
para el futuro,
y para el presente,
quedaré anclado en mi estado de
resiliencia.

Esos ladrones de vidas
que guardan sus riquezas
en sus cuevas con goteras,
me imponen fichar mis huellas
en una fría y silenciosa máquina
que controla mi ser aquí,
que controla mi producción
en esta fábrica de fríos delirios
como ración.

Tras escavar en el desconsuelo
y averiguar que se olvidaron
de ponerle en el fondo un suelo
sólo me queda esperar
que las horas laborales
no sacudan mi último aliento
de felicidad,
entonces me declaro Resiliente,
cierro los ojos con fuerza
e imagino ondas musicales
dándole de comer a mis orejas,
y a mi alma,
e imagino los besos de mi te quiero
pintando de rojo oscuro
los límites de mi boca,
e imagino un futuro sin cadenas
donde caminar sea algo más
que mantener el equilibrio,
y recordando que los ladrones
no me pueden robar mis recuerdos
ni mis ganas de amar,
me declaro entonces,
en estado de Resiliencia.


(RESILIENCIA: La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves. Capacidad de sobreponerse a periodos de dolor emocional. Capacidad de buscar la felicidad y ser feliz cuando la situaciones son adversas e invitan a lo contrario).

Paco

Los Hombres matan la naturaleza

Ahora

las palomas nos venden bacterias
el sol nos quema las pieles
la noche nos atrapa en pesadillas

después

el día nos invade soledades
las palabras nos invitan al miedo
el agua nos ahoga la voz

porque

las mujeres lloran esta vida
las leyes sonríen al demente
los hombres matan la naturaleza

y en medio de esta locura

los coches nos transportan a la muerte
los sueños se compran con dinero
la ilusión espera en su cementerio

así que sueño que

las mujeres sangran la muerte
de las leyes dementes de dinero
para que los sueños no acaben en cementerio
y los Hombres no impongan su imperio.

Paco

Dia confuso

Sin pretenderlo y sin conciencia
le he sacado punta al error
y es que nacen días curvados
que nos enseñan caminos minados
por la desgana y la frustración.

Cuando la boca acaba turbia
y las entrañas se remueven
como un espejo roto
caminando por el intestino,
entonces las palabras andan a oscuras
esperando la linterna de la cautela
esperando esa luz aunque sea a velas
para que las palabras desenfunden amor
y nuestro corazón no marche
de tropezón en tropezón.

Es ahí, más no en otro momento,
cuando me doy cuenta
que este treintañero sentir está lleno
de un continente inmenso
de dar y recibir
de amor por amor
y sobre todo
que si uno realmente lo anhela
la paz la acaba encontrando.

Paco

Soledades

He mirado a mi alrededor
buscando el suspiro del aire,
el miedo a la reina soledad
encumbra las miradas de
párpados sosegados.

Entonces veo al caminante
que habla consigo mismo,
y aparece en esta sombría secuencia
el trabajador de ojos apagados,
la mujer de recados sin fin,
y allá, donde no debería
escribirse un horizonte
juega un niño solo golpeando
el balón violentamente contra
una sucia pared,
y al ver mi alrededor
me doy cuenta que
mi soledad no camina sola,
siempre se cruza y se eriza
tímida e introvertida
con la soledades
de todos los demás.

Paco

El centinela de mi alma

Hay días en que mi alma arranca vendiendo
todo el trabajo de los sudores de mis huesos
y lanza con un puntero desatino
una encrucijada de caminos
sin vias de buen fin.

Si mi alma decide enroscarse de ojos cerrados,
abreviada en su esperanza,
hacia las rocas de un acantilado vidrioso,
emerge como un bravo obrero
el centinela que hace de médico
para sanar las desdichas de mi alma.

La ausencia de brillo se rinde
ante el faro de luz colosal
que el centinela recrea y husmea
por todo mi interior,
y ese turgente dolor que
va desfilando por mis venas
se ve acosado y derribado
por los latidos del centinela.

No hay aquí lugar para
un solo vacío espiritual,
no hay aquí moteles
para el descanso de una
jornada del desamor, que
perdido en su propio
esfuerzo en vano
regresa a su agujero negro
donde la antimateria lo
absorve para perpetuarlo
simplemente en la nada.

En ocasiones mi alma navega cansada,
ante la desbandada de ilusiones
y el desecho de sus esfuerzos diarios,
en medio de un mundo
volcado estrepitosamente
bajo el peso de la indiferencia,
y es entonces cuando mi alma,
sintiéndose presa de un
naufragio proyectado,
envía con voz desgastada
ese SOS al centinela puntual y rearmado
es aquí cuando el centinela de mi alma,
el amor más endiosado por
las viejas leyendas de mi corazón,
hace camino por los escurridizos
pasillos de mi alma
y otorga de paz y amor
cada uno de los instantes de mi vida.

Paco

viernes, 2 de octubre de 2009

Sonámbulos

Vuelven a caer los años como dardos
anoche en sueños escribí un nuevo poema
que ahora me empeño en recordar
aquí mi sueño, aquí mi utopía.

Hemos enterrado los diálogos sin vitaminas
para caminar juntos de nuestros dedos
para vencer al tiempo
las derrotas de anteayer,
y cuando el reloj vuelva
a secuestrar las horas
a amordazar lo minutos
y a dar su zarpazo final,
cuando el reloj regrese siniestro
con su capucha misteriosa,
es decir,
cuando los años vuelvan a caer como dardos
y como una lluvia de agujas oxidadas
el cielo se empañará por una
catarata traicionera e invasora
de nuestros ojos verdes,
entonces,
como autodidactas de nuestro propio amor
andarán nuestras manos sumergidas
en un abrazo,
y caminando como dos sonámbulos
en busca de nuestra propio utopía
saldremos en busca del tiempo infinito
quien sabe en qué estrella
o en qué universo
o qué beso,
pero eso sí te digo,
caminaremos como dos sonámbulos
en busca de nuestra propia utopía.

Paco

jueves, 1 de octubre de 2009

La voz de Raul Lavara: "Desde ayer tropiezo por momentos"

Desde ayer tropiezo por momentos
escasea mi sensación de control,
el miedo ahora aconseja y la valentía flojea
las ganas no aparecen y el corazón enloquece,
todo da vueltas en esta espiral sin final,
no hay puertas para este planeado laberinto
y volveré a la cama sin cenar sin querer pensar.

Desde ayer he perdido el tiempo
he sido un simple reloj pasa horas,
he ganado en batallas perdidas
he soñado con dejar de soñar,
he superado lo mas bajo donde había llegado
he colgado el cartel de vendido
y me he esposado al ancla de un barco hundido.

Pero hoy, esta mañana he vuelto a despertar,
como despiertan los perdedores que tienen todo perdido
como lo hacen aquellos que saben que todo puede cambiar.
Hoy he roto de una patada la puerta de casa
he arrancado la cortinas a bocados y he tirado el tejado abajo,
ahora el sol y su escuadrón de nubes ya no tiene excusas
ahora las estrellas ya son algo mas que mis musas.


Desde hoy miro de nuevo a los ojos
no tengo miedos acumulados,
no guardo secretos bajo la manga
ni mentiras en sombreros de ala ancha,
desde hoy la sonrisa viste mi cara
la alegría se enamora perdidamente de mi
y la ilusión es un cuento que no tiene fin.

Por último amigo odio,
tan solo decirte que no me llames
que no me busques por las calles
ni te disfraces para verme,
no me importa si te marchas para siempre
ni si rompes mis recuerdos por los bares,
tan solo no me busques
no me llames.

La voz de Raul Lavara: "Yo hago caminos"

Yo hago caminos,
porque me gusta andar,
andar siempre hacia adelante
por caminos empedrados, cuesta arriba y cuesta abajo,
por caminos que de tanto pisarlos se hacen llanos.

Me gusta dibujar alrededor de los caminos,
me encanta poner montañas a lo lejos
con trajes verdes y sombreros de nubes,
y con playas de invierno, soleadas pero frías
con su sol, sus gaviotas y una brisa sin prisa.

Nunca me olvido del cantar de los pájaros,
Por ello que planto árboles con raíces de sentimientos,
con frutos que son mas que poemas
y con su sombra en el suelo
como un libro abierto y a la espera.

A veces, incluso me da por techar los caminos
me subo a mi escalera y comienzo a pintarlos,
primero un fondo de azul oscuro casi negro,
luego a mano alzada y una a una, coloco millones de estrellas,
que sería de un paseo sin tu mano, sin tus pasos, sin ellas.

Porque yo hago caminos y los lleno de gente,
gente que va y que viene
que corre y se detiene,
gente que grita y se enmudece
que se alegra y entristece,
gente que se enamora y enloquece
que llora por lo que se merece,
gente que reza por otras gentes
y gente que sueña con que otros no recen.

Yo hago caminos y los lleno de gente.

Que no se pierda

Que no se pierda la alegría,
ni la sonrisa, ni las ganas de
ser feliz,
que no se pierda
en un tren sin estación
la última parada del amor.

Que no se pierda esa
boca bonita,
ese sonido de amistad,
ese beso de princesa,
que siga siendo el tiempo
una meta fácil de manipular.

Que no se pierda la carcajada,
ni de la gente que te ama
ni de tu otro yo en el
espejo calma,
que no se pierda la sonrisa
ni la alegría
pero mucho menos
las ganas de vivir.

Paco

Querido amor

Querido amor, no existe mayor emoción ni superior miel en mi alma, que sentarme atrapado por tus recuerdos encuadernados en mi corazón, y hacer andar mis dedos al frenético ritmo que impone el servicial amor que siento por ti.

Desde que nuestros ojos se ataron voluntariamente, desde que nuestras manos pasaron a poseer veinte dedos, ambos nos propusimos investigar en las ventanas de las estrellas, y si bien es cierto que no creo en los destinos escritos, ni en el desánimo de dejar mi futuro en manos del tiritar de la suerte, sí he de gritar desde las voces de mis tintas azules que nuestro encuentro quizás no fué tan casual, porque si no no me puedo explicar cómo el amor pudo llegar a ser tan certero.

Querido amor, la espera quedó atrapada como un buque en medio de un mar sin agua, presa de su propia desdicha, y se hizo realidad esa nueva vida de millones de puertas abiertas a la simpática llamada de la felicidad.

Tu amor transformó este roble embebido en soledad, retirado en su propio desierto de bocas secas, en un manantial fresco de riquezas húmedas y amores como frutos.

Gracias a tu mirada, el reloj perdió por fin su vergüenza y se aventuró a colocar esa manecilla que impertinentemente se mantenía desaparecida, y entonces el tiempo comenzó a caminar hacia delante, por fin, hacia delante andó nuestro amor como andan los pájaros sobre el aire, silenciosos, atrapando las notas de algún violín en los aires necesitados de calma, surcando la mirada diosa del arco iris, y andó y trotó nuestro amor al galope como dos caballos sementales que buscan atrapar en sus cabellos rizados el viento para llenarlo de amor eterno.

Y así, juntando el tuyyo, comenzamos a amar en un proceso de aprendizaje que resultó tan efectivo como los diez años que llevamos juntos, tan efectivo como la perfección de un corazón sin roturas, como estrellas divinas que se agrupan para alumbrar un inmenso fuego que se enfrentaría al tsunami más egoista cara a cara, sin temor.

Y perpetuo quedó nuestro amor, en el tiempo y en el corazón, pero sobre todo en nuestra vida y en nuestra niña.


Paco