"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

martes, 6 de octubre de 2009

El centinela de mi alma

Hay días en que mi alma arranca vendiendo
todo el trabajo de los sudores de mis huesos
y lanza con un puntero desatino
una encrucijada de caminos
sin vias de buen fin.

Si mi alma decide enroscarse de ojos cerrados,
abreviada en su esperanza,
hacia las rocas de un acantilado vidrioso,
emerge como un bravo obrero
el centinela que hace de médico
para sanar las desdichas de mi alma.

La ausencia de brillo se rinde
ante el faro de luz colosal
que el centinela recrea y husmea
por todo mi interior,
y ese turgente dolor que
va desfilando por mis venas
se ve acosado y derribado
por los latidos del centinela.

No hay aquí lugar para
un solo vacío espiritual,
no hay aquí moteles
para el descanso de una
jornada del desamor, que
perdido en su propio
esfuerzo en vano
regresa a su agujero negro
donde la antimateria lo
absorve para perpetuarlo
simplemente en la nada.

En ocasiones mi alma navega cansada,
ante la desbandada de ilusiones
y el desecho de sus esfuerzos diarios,
en medio de un mundo
volcado estrepitosamente
bajo el peso de la indiferencia,
y es entonces cuando mi alma,
sintiéndose presa de un
naufragio proyectado,
envía con voz desgastada
ese SOS al centinela puntual y rearmado
es aquí cuando el centinela de mi alma,
el amor más endiosado por
las viejas leyendas de mi corazón,
hace camino por los escurridizos
pasillos de mi alma
y otorga de paz y amor
cada uno de los instantes de mi vida.

Paco

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