"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

martes, 24 de noviembre de 2009

La tristeza

Hoy soy un cadáver más
en el transitar de esta gris ciudad
la lluvia ha ahogado mi corazón
ante la letal eficacia de la tristeza.

Ser un cadáver más
no es mi opción preferida
aunque sea un solo día
o una tímida noche
sentirse triste no es una alternativa
firmada por el faro de mi alma.

Pero las tristezas llegan
nos invaden con falta de cordura
y se hacen crueles venas
en el rugiente gemir de nuestros huesos.

Los ojos se empañan
del desangre de las pupilas
una ventisca destructora
ha pisoteado el ático de mi corazón
y ha envuelto en sombras renqueantes
los cristales trizados de mis pulmones.

Mi ánimo ha quedado sepultado
en la fosa de las desgracias
y me ha convertido simplemente en
cadáver pena.

Pero existe un paso más allá
del pozo infranqueable
aceptar que la tristeza
es una emoción más
una pasajera más
un tranvía con última parada
y conviene comprender
que todo en esta vida
no son trofeos armoniosos
y que las caricias de la sonrisa
también se merecen un buen descanso
incluso una cortitas vacaciones.

Entonces entablo mi pacto
de aceptar esta frustante emoción
y la descuelgo por las redes de
mi alma
y acabo comprendiéndola
invitándola a tomar un café sin azúcar
y la distraigo con el batallón
de las canciones de mi música
y la transformo en microscópicas
huellas
que se pierden inevitablemente
en la distancia.

Comprendo que la tristeza es una emoción más
y después de estrecharle la mano
y ofrecerle un mundo distinto
donde la aceptación maneja el timón
de esta mente cansada
siempre
siempe
la tristeza acaba por
empender un nuevo viaje
fuera de mi
un viaje que mucho me temo
será de ida y vuelta.

Paco

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