"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Las riendas del domador (Modificado)

Convertido en un alma sin voz
mi frágil conciencia quedó
atrapada en una barrera dividida por el
muro del dinero

desde mi infancia
atravesado por la
letal inyección
del mundo globalizado
del domador insaciable
fui un niño mássujetado
a las riendas del domador

Como niño occidental
me crié preso y aturdido
por las vastas cuerdas
de los fantasmas del capital.

Un mundo cruel e inhumano me enseñaron
justificado en sus libros de textos
en sus profesores programados
en sus medios empresariados

mientras yo me protegía airoso
entre mis anárquicos sueños.

Me dictaron en forma de educación
Que mueran los sentimientos, no llores más
el humanismo es historia repartida en
vacíos recuerdos, pero tranquilo
que este mundo
continúa en progreso
y así

me enseñaron en qué Dios debía creer
Y luego aprendíqué Dios es el que manda.

Desde que mis palabras saltaron juguetonas
por las verdes laderas de la libertad

sentí cómo una turbia realidad
las amordazaba presas
dirigidas al abismo tétrico del consumismo
por los latidos del domador
el domador insaciable
de corazón sin sangre.


La orden del consumismo clavada en mi retina
mis brazos anclados
a ataúdes de papel
las caras del poder reflejadas en su alma
me enseñaron que sólo existía un camino
para poder llegar al cielo:
entrega tu alma a la rueda del dinero.

En el puzzle de la avaricia
no hay fichas para la comprensión
ni la empatía ni la amistad

nada tiene hueco en este oscuro baúl
solo voces de piedras que saludan al alba
Sólo el eco de una garganta seccionada
lo que en un tiempo fue una voz humana
se ha convertido en el rechinar de las monedas
la sombra de un papel
el poder del dinero.

La Iglesia se transformó en centro comercial
y sus peregrinos la clase media
me educaron con un dictamen claro
debía comprar para sentirme vivo
debía consumir para ayudar al engranaje
y sobre tododebía dejar de pensar.
No pienses, me enseñaron, que la historia ya está escrita,

No grites, No, que el mundo no va a cambiar.
Pero en el interior de mis sueños ácratas
el fuego acaricia cada poro de su piel
se quemaron con las cenizas de sus ideas manipuladas
y su inyección cerebral no conquistómi corazón.

En el interior de mi espanto
divisé personas muertas que andan
cadáveres que simulan ser ciudadanos

todos callan ante iguales a su lado
incomunicación humana
incomunicación de sentimientos
sensibilidad humana malherida
es el amargo amanecer de su doctrina.

Dime cuanto cuesta una sonrisa,
Dime cuanto vale una lágrima,
Dime cuánto pagas por un abrazo,
Dime qué precio tiene mi vida.
Dinero, dímelo.

Desde mi infancia me enseñaron
que nací para trabajar

que todo lo demás daba igual
que en esta carrera loca
donde lo humano se hizo ficción
el rey de la jerarquía
reflejaba en su rostro la monarquía.


El fuego de mis latidos dieron vida a mi pensar
que cubierto de rabia esquematizada
se prendió de un rojo e intenso calor

y pudo quemar las riendas del domador
Y cada vez me parecen más pequeños esos billetes
Y Cada vez me niego más a seguir su doctrina
Y Cada vez,
Mi cuello se siente más suelto
Ante las riendas del domador,
Cada vez me siento más libre.

Paco (texto escrito en el 2007 modificado en el 2009)

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