"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

martes, 8 de diciembre de 2009

El futuro de Peter Pan y Campanilla

Aquella noche Peter Pan y Campanilla entraron por la ventana de forma sigilosa, andando acumulando vacíos, trepando por el aire rasgando el silencio para no ser descubiertas sus penas. Campanilla caminaba sin alas. Peter Pan andaba sin sonrisa, sin sueños, sin otro objetivo que empañar el ambiente de secretos rotos por la miseria.

Los ojos de ambos se abrían ante un descampado de desengaño. No se imaginaban cómo iban a contarles la realidad aquella noche.

Los niños se sentaron ante ambos. Los observaron decaidos, sin la alegría habitual que Peter y Campanilla decoraban con sus rostros vivos, con sus rostros repartidores de sueños sin fronteras. Pero aquella noche no era así. Aquella noche eran el fiel reflejo de la muerte, de los vencidos, de los que no sueñan.

Finalmente, uno de los niños, desde su cama decidió romper el silencio:

- Peter, Campanilla, ¿Qué sucede? ¿No vamos a volar esta noche hacia Nunca Jamás?

Peter tragó saliva. Una lágrima descendió desde su mejilla hasta su boca apestada por el desengaño. Y finalmente, con una voz como surgida desde las grietas de una arcaica tumba dijo:

- No, queridos amigos, no. Esta noche ni nunca más. ¿Os acordáis donde jugamos la última vez que fuimos a Nunca Jamás? Pues resulta que había petroleo debajo de aquellas tierras, y no se cómo, inmediatamente, el lugar se llenó de máquinas inmensas, monstruosos aviones comenzaron a arrojar bombas y bombas, y unos monstruos con corbatas enviaron a sus tropas a Nunca Jamás, la invadieron y han matado a todos los niños que allí teníamos jugando, han matado los sueños, han matado 500.000 futuros, la vida, las ilusiones, los cuentos... Eso sí, se han llevado el petroleo y Campanilla y yo somos ahora, unos simples refugiados.

Paco

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