"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Camino del pan

Siempre espero confirmar la ausencia del azar, deformidades en las paredes de mis ojos me invitan a ver otro mundo, aislado, inaccesible, perpetuo, que arrastra tras de si una extensa y dolorosa visión de huesos y colores sin pintar. Excavo en las profundidades de mis pupilas, atravieso mi retina con una aguja esterilizada y puntiaguda, y hago saltar por los aires mis lágrimas depuradoras. Allí voy, llorando entre los espasmos de mis decisiones, arrastrado como una hoja vieja a través de un aire seco y vengativo, que viene con su mirada atemporal para enviarme hoy a otro mundo. No escapo de las cavernas del brujo sin rostro, soy mazmorra de asfalto inquebrantable, peón de un juego sin escrúpulos, arrastrado a la fuerza de mis ideas, mis pensamientos, soy abstracto papel bajo la punta de un lapicero husmeado por la necesidad, de trabajar para no morir, entonces siento el suicida escalofrío del que necesita caminar a por el pan, aventurarse en un avión sin alas hasta los cielos de los que mandan, y me rompo, corro hacia donde se sienten resguardados los secretos, pero mi corazón permanece con oleajes brutales que me impiden ser yo, y me vuelvo a arrastrar, hacia la puerta, hacia el adiós de mi mismo, me arrastro hacia ocho horas de silenciosos minutos que me aislarán como hormiga sin voz. Soy de todo menos yo, cuando me miro a las seis de la mañana frente al espejo, con mis ojos sangrando pesadillas fértiles. Y cuando me marcho acompañado de los fantasmas de la soledad, me queda simplemente el recuerdo de la última mirada de un espejo que creía roto por dentro. Pero resulta que era yo.
Paco

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