"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

martes, 1 de diciembre de 2009

Madre, marcho a la guerra

Madre, marcho a la guerra
espero que entiendas este intestino hueco
roído por las ratas del orden
carcomido por conchas de espinas
hay sombras en mi corazón
y voy donde las murallas del miedo
apresan los nidos de la vida

Madre, no llores por mi ida
guarda las lágrimas pintadas con vidrio
para mi regreso
allá voy sin alas
y regresaré sin alma
con la boca invadida por gusanos
con mis brazos hilados en desaire
con la noche eterna como única
compañera.

Madre, marcho a la guerra
como miserable sombra enriquecida
por extraviados laberintos de hipocresía
marcho por tradición familiar
desde las fauces de luz quebrada
que desde mi abuelo
impusieron el desorden de los sentimientos
sepultados
en esta implacable red de espantos.

Madre, me mandas al foso de los olvidados
a ser estructura de cadáver
a ser ceniza prendida por familiares
un inmenso derrame de inútiles ideales
que me cortarán las piernas
y me dividirán en cien grotescos trocitos
que me cortarán la vida
al beber de este envenenado cáliz.

Madre, me envías a ser
átomo impulsado por el plomo
bailando a bocajarro con su fuego
aire destejido de oxígeno nutriente
de heces imperiosas en mentes.

Madre, me marcho
envuelto en una devoradora incomprensión
se construyen en mi interior
ciudades enteras de dolor
que recorrerán y atormentarán este
precipitado fin
y así regresaré
difunto recuerdo
para que un poema homicida
termine por poner fin
a mi último recuerdo
en vida.


Paco

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