"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

lunes, 26 de abril de 2010

Todo es posible

Hemos dejado los desperfectos del error aplastados en el silencio, arrugados y ataviados en su propio desconsuelo. Las miradas vuelan con el entusiasmo de quien se sabe amado por el otro, desmaquillando la ansiedad de la derrota, sumando victorias bajo un mismo cielo, construido por la inestimable ayuda del respeto. Un día se juntaron nuestros caminos y la luna se echó a cantar. Sus notas eran puras, nítidas, diáfanas que cruzaron nuestros corazones al ritmo de quien anhela construir un castillo en medio del desierto. Tanta soledad no puede ser buena para los huesos.

Así que haciendo caso a lo que nos dictaba las excentridades de nuestra alma, nos pusimos a trabajar pulso a pulso, beso a beso, sentimiento a sentimiento. De vez en cuando, la amargura espesa de un doloroso error nos llevaba a confrontaciones más propias de batallas medievales, donde algún que otro tono de voz disfrazado de aullido voraz nos rompía los corazones para inundar de una plateada lluvia el sótano de nuestros corazones. Allí se escondían nuestros temores, nuestras imperfecciones, nuestra puesta en marcha hacia una nueva solución. Por fortuna fueron mínimos estos desaguisados, que en cambio, conseguimos reciclar perfectamente para extraer la materia prima del acierto.

Caminar puede resultar armonioso si uno sabe hacia donde desea ir. Ese puede ser el secreto. Aquí no existe la magia del encanto, aunque lo parezca, tampoco la explosiva y placeba personalidad de la suerte, no, aquí tan solo existe el bello atuendo del trabajo en pareja. Querer conquistar todas las estrellas del cielo es una tarea un tanto engañosa, más bien infantil, por eso decidimos quedarnos con la luna, simplemente para guiarnos en las noches en las que la luz se ahogara en medio de nuestros desperfectos.

Y así caminamos. Rectos. Hacia delante. Uno al lado del otro. Transformando las tristezas en una insustancial aspereza. Triunfando con el simple roce de nuestras manos. Aportando al futuro un presente vivo.

Sin más secreto que lo que somos, vivimos el uno para el otro, los dos para la otra, y el mundo, el mundo que siga rodando como le apetezca, nosotros construiremos un nuevo mundo para demostrar que todo, todo es posible... siempre que uno lo desee de verdad.

Paco

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