"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

lunes, 31 de mayo de 2010

Un sueño sin recuerdo

Después de las tres de la madrugada ya no me quedaba ni un solo sueño limpio, ni uno solo, los había consumido durante los dos primeros asaltos REM, que como la mayoría de las veces en las que mi cuerpo está retorcidamente cansado, suelen ofrecerse con desorbitante rapidez.

A eso de pasadas las tres y treinta minutos mis ojos volvieron a agitarse con sumo descontrol y una serie de pesadillas incontrolables me arrinconaron en el estrecho frío de la oscuridad. Estaba sólo, perdido, a disposición de mi inconsciente que en ciertas ocasiones se empeña en mostrarse como un auténtico energúmeno, y entonces apareciste tu. El miedo a convertirme en algo parecido a ti, la monstruosa presencia de tu aliento cerca del mío, aunque se tratase tan solo de un sueño, o la simple sospecha de que tu imagen quedara grabada en cualquier habitáculo de mi memoria, tuvo que hundir cualquier esfuerzo de mi recuerdo posterior por sobrevivir a tal castigo. Tu bigote de caracterizado dictador, tu prepotencia de dios de los ignorantes, tu mirada de reflejo delirante, no se en sí mismo qué fue, pero lo que es cierto es que te sobran cualidades para convencer a mi otro yo, ese que imagina mientras yo duermo, para que no me torture con tu recuerdo en mis plácidos instantes diurnos.

Tuvo que ser más o menos a eso de las nueve menos tres minutos cuando de un zarpazo efectivo mis ojos se abrieron recordándome que debía ir a trabajar, y sin ser apenas consciente, lo que más me atraía del día era que en ningún momento me iba a acordar de tu prensencia en mis sueños, porque seguramente en mi sueño, pistola en mano, habría abierto un nuevo tunel con una bala que cruzaría a oscuras tu occipital y la extrema alegría de sus consecuencias seguramente habrían conseguido que continuara durmiendo plácidamente... sin despertarme.

Paco

domingo, 30 de mayo de 2010

La puerta de la libertad

Ahora que se que a mis prisiones le han salido piernas, correré en dirección a ninguna parte, para descubrir dentro de mi mismo que la única forma de sentirse libre, será aquella que me enseñe a caminar y convertirme en lo que ya soy. Desde que nacemos nos distorsionan en esta jaula de ideas, creer que la felicidad es un edificio por construir fuera de uno mismo y el éxito sus pilares más firmes. Creer que hay que emigrar de uno mismo y perderse en las surrealistas estupideces de dioses de carne y hueso para extraer de otros lo que nos dicen hay que obtener, y acabar andando ciego hacia ningún lado perdiéndote en los invisibles parajes de un mundo que no existe. Y así, sin darte cuenta, olvidas que el amor de la humanidad es la mayor riqueza de la que uno puede disfrutar y acabas dispuesto a aceptar que lo patenten. Porque todo está patentado. Todo es de ellos.

Por eso me quedo aquí mismo. En este cuerpo disuelto en la intensa obsesión de querer disfrutar del amor diariamente. Caminaré sobre las cenizas de mis propios errores sin llegar a quemarme lo suficiente, sonreiré con la boca torcida en medio de los lloros sin proyectos, disolveré una nueva energía vital por el adentrar de mis venas y disfrutaré de todo aquello que no me exija un ejercicio monetario para sentirme valorado. Así que voy a ser algo que nunca pensé que existía, yo mismo, esa persona que alejaron de mi en algún instante de mi lejana infancia, pero que de vez en cuando, me mira de reojo recordándome dónde está la puerta de la libertad.


Paco

viernes, 28 de mayo de 2010

Hablando se entiende la gente

Desde el primer día que se sentó en la piedra comprendió que aquel lugar iba a ser mágico para siempre. Los recuerdos se le acumulaban produciéndole cosquillas en su misma alegría, y eso siempre le había gustado. Sin embargo, día tras día, año tras año, se sentaba en aquella piedra observando el mundo tras sus ojos y había algo que no le gustaba.

El parque era un lugar de reunión. Más bien para los padres y madres que se sentaban en los bancos buscando desconsoladamente una sombra que amortiguara la extrema pesadez del sol. La gente hablaba por hablar, se intercambiaban las mismas conversaciones día tras día, los mismos lloros, las mismas quejas, los mismos rencores, los mismos despropósitos. Pero había un tema de conversación que unía a todos los visitantes del parque. Un señor, de avanzada edad, de extensas barbas que llegaban a rozar el techo del suelo, se sentaba día tras día, mes tras mes, año tras año, en aquella solitaria piedra que nunca sabían si era el comienzo del muro derruido o era el final del propio muro.

Cuando la conversación acerca del señor oscuro ocupaba el centro del diálogo, las mujeres y hombres que permanecían cerca del coro se aproximaban y se dejaban caer como quien no quiere la cosa. El rumor de que aquella persona quizás no fuese humana, o la posibilidad de que fuera un violador de niños, o quizás un asesino en serie que cada día busca el momento perfecto para descargar sus instintos sobre alguna presa fácil, iba adoptando cada día distintas formas. Eran cientos los rumores que nacían días tras día sobre aquel señor que, como cada tarde, se aproximaba a la piedra con su sobrero oscuro, limpiaba con un pañuelo verde la piedra, dejaba escapar un suspiro alegre y se sentaba a observar todos y cada uno de los detalles que pintaba el propio parque.

La gente se preguntaba por qué aquel señor no quería hablar con nadie. Incluso llegaron a insinuar las malas voces que realmente no tenía lengua, que se la extirparon en alguna operación de estas bastante complicadas, o incluso llegaron a comentar también que el hombre era una serpiente, y por eso no hablaba. La cuestión es que naide lo había visto hablar, era cierto, y la gente del parque durante los últimos meses había comenzado a planificar una estrategi, digamos militar, para hacer que el hombre hablara. Claro, necesitaban saber si realmente era una serpiente o no.

Una tarde de estas durante las que el sol quema más de lo debido y el viento parece que enloqueció transportando el peso de tanto calor, una de las mujeres del coro no pudo aguantar más el misterio. "Tengo que hacerle hablar" "¿Y si es un secuestrador de verdad, o incluso una serpiente reencarnada en hombre?". Así que con la valentía que le otorga pertenecer a un grupo numeroso de personas, la mujer se acercó sin disimular el misterio que pincelaba su rostro hasta la sombra del señor oscuro.

Una vez llegó a su altura, y con la voz titubeante, la mujer le preguntó: "hola, mire, nos estamos preguntando si necesita usted ayuda. Es que lo vemos durante años que viene aquí y se sienta en esta piedra y nos observa a todos, y claro, no sabemos cual es el motivo y ciertamente, nos inquieta un poco. ¿Habla mi idioma?" terminó preguntándole. Y de seguida la mujer se dio cuenta que la última pregunta quizás fue un tanto ridícula, pero claro, es que aquel señor oscuro jamás había cruzado una palabra con nadie.

El señor oscuro se puso en pie de inmediato ante el contínuo aceleramiento del corazón de la mujer. Se quitó el sombrero de forma suave y dócil, dejó desprender levemente una sonrisa amiga desde su boca y con una voz conquistada por la calma y generadora de amistad le dijo a la mujer: "Hola. Me alegra mucho poder escucharla. En este parque me crié yo de pequeño. Aprendí a jugar aquí mismo. Mis hijos aprendieron a jugar en este espacio. Y esta piedra, la misma durante la que me siento día tras día, fue el lugar donde mi mujer y yo nos besamos por primera vez. Este lugar es especial, mágico, realmente toda una vida para mi, y me gusta venir a observarlo día tras día. Pero hace años comencé a tener un sentimiento que me aterrorizaba, que no me gustaba nada. Observo a las personas todos los días y un día me dije a mi mismo: parece que las personas han perdido las ganas de hablar, no hay comunicación, esto ya no es como antes, voy a esperar a que alguien me diga por lo menos buenos días, o buenas tardes. Desde entonces han pasado doce años, y todavía no crucé palabra aquí con nadie. Imagínese la ilusión que me hizo cuando la vi venir hacia mi. Ahora que hemos roto el silencio espero que sigamos hablando en los próximos días, porque sin duda alguna, hablando se entiende la gente".

Paco

jueves, 27 de mayo de 2010

Asesinos

Este será mi último día sobre la faz de la tierra. Intuyo que así será. He aprovechado el corto espacio que tengo para pasear y he intentado pensar. Las moscas me han saturado. He andado metros y metros, esperando que me abran la puerta para escapar de este monólogo vacío. No puedo sonreír ¿Cómo pretender que sonría a la muerte? En cualquier momento me empujarán a correr, saldré bajo el sol y la gente me aplaudirá con sus palmas homicidas. Víctima. Sí. Llamarme victimista si es lo que os hace feliz. Lo que no soporto es que digáis de mi que soy noble, ni fuerte, y mucho menos que las palmas continúen cuando mi cuerpo yazca muerto sobre la tierra. En otra vida buscaré la reencarnación. En uno de vosotros atraparé mi espíritu y será aquel que sangre odio y sed de venganza. Os buscaré. Mientras tanto me quedo aquí esperando y pensando al ritmo que las moscas me hacen compañía. En cualquier momento me abriréis la puerta, y me esperaréis con una espada en la mano que atravesará mi corazón. Entonces os sentiréis campeones, dioses, reyes. Pero lo que tengo muy claro es que cuando la sangre ahogue mi garganta, entonces seréis asesinos.

Paco

miércoles, 26 de mayo de 2010

¡Alto ahí!

Microbio en una selva sin plantas, los dioses con su microscopio de lentes desenfocadas me observan en la lejanía, no ando sino susurro al suelo que mis pies no saben donde ir, el dia es largo, sin besos, sin roces, sin miradas de consuelo. Un cosquilleo extraño escala la cima de mi espalda y se apodera de mi cuello. El reflejo del espasmo en mi cintura. Aquí estoy solo. No perdido. Sólo solo. He salido a la calle a ser el que no quiero ser. No he sonreido. Habían siete policías jugando con niños. Los montaban a caballo. Les dejaban pitar sus vehículos. Las calles cortadas. Las sirenas molestando al que duerme a estas horas. Y un niño ha cogido el micro. Ha gritado. ¡Alto ahí! Y lo ha vuelto a hacer. ¡Alto ahí! Mis ojos se han retorcido en su propio esfuerzo porque deseaban girarse y mirar la estúpida escena. Pero mi mente ha vuelto a vencer. No me giré. No quería detenerme en el error. En el esperpento. ¡Alto ahí! Los niños soñaban con ser policías. Gritaban ¡Alto ahí! supongo que pensaban en algún moro, en algún árabe, en algún delincuente de clase social baja. Supongo que ¡Alto ahí! no sería hacia los ladrones del senado. Yo me escurría en mi propio cansancio. Demasiadas horas trabajando. Demasiado cansado como para pensar. Demasiada estúpida la vida para tomársela demasiado en serio. Así que he vuelto a ser microbio en mi selva sin plantas, observado por los dioses inexistentes en la distancia, y seguramente esta noche cuando me vaya a dormir, mi último pensamiento del día será ineludiblemente ¡Alto ahí! Aunque yo, como siempre, no me detendré.

Paco

martes, 25 de mayo de 2010

En mi caso estar en la luna

En mi caso estar en la luna no es pinchar un palo y presumir de estrella, en mi caso estar en la luna es sufrir diferentes metamorfosis que hacen que mis sueños se soplen a si mismos empujándose por los aires de mi corazón.

En mi caso estar en la luna es flotar perdido atascado en mis propios pensamientos, y girar hacia donde no quiero tropezando con el dócil beso de cualquier obstáculo, sentirme preso del espacio intentando salvarme siguiendo como un indio las señales del humo.

En mi caso estar en la luna es vaciar plácidamente una fría lata de cerveza mientras mi alma se acomoda entre la invisible fragancia de la música y visto mis sentidos de traje y corbata.

En mi caso estar en la luna es prenderse de silencio cuando alguien que no interesa habla y habla, y perderse lentamente en pensamientos dispares que te alejan de una conversación insulsa y desinteresada.

En mi caso estar en la luna es lanzar un huevo al vuelo ante la mirada desafiante de tu propia madre, y cuando el huevo desciende hasta la altura de tu mano derecha, volverte petrificado y observar la muerte involuntaria de un huevo... y los ojos de tu propia madre que te arrancan la cabeza del cuello.

En mi caso estar en la luna puden ser muchos instantes cotidianos, pero sin duda alguna el más especial y más enigmático que me describe como visitante lunar, es ese en el que introduzco con todo mi amor mis ojos en los tuyos y me demoro como queriendome ser amo y dueño del tiempo, y así, sin pensarlo, acabo preso de un beso que se desploma libre sobre tus labios.

Paco

viernes, 21 de mayo de 2010

De tanto tropezar

Me siento vigilado por el desconcierto, entorpecido en esta jaula de ajustes automáticos, programados, entregado a lo que un suicida haría con su tiempo muerto, como un sonámbulo sin cama a la que regresar, y aunque de tanto tropezar he aprendido a atarme los zapatos, saltar alto nunca se me dio demasiado bien y por lo tanto, caigo y caigo como siempre tan bien supe hacer.

Por no desconcertaros a todos vosotros, vigilantes de mis letras cautivas, os diré que hablo de la esperanza, ese trozo de carne viva de la que se alimenta mi alma y con la que voy cocinando mi día a día. No se de donde surge tanta confusión al mando de este sucio aliento pero sí os puedo aclarar que un centenar de clavos ardientes anclaron sus nudillos en punta en el corazón de mi alma.

Para no confundiros demasiado abreviaré transformando en mil escombros las paredes de ese interrogante ingenuo que se alza ahora sobre vuestra imaginación. No me refiero a los felices capítulos del amor, ni a la ardua tarea de seguir poniéndole una sonrisa a una vida que huye de nosotros con miramientos a lo desconocido. Tampoco se trata del triunfo del caos, ni de la invasión de la tristeza, se trata simplemente de que en parte han desahuciado mi esperanza.

Esta vez no le pusieron precio, ni tan siquiera la amordazaron como en otras ocasiones, simplemente se fue y es curioso lo que me sucede, porque lo mejor de todo esto, lo mejor de pasear por los bosques nocturnos sin luna, por las arenas movedizas de una inquieta desesperación, lo mejor de todo esto es que aquí nace inexpugnablemente una nueva y arraigada raíz de esperanza por regar que luchará contra su propia autodestrucción. Y crecerá, lo se, bien alto, para que anide en sus alturas una nueva especie que vuele bien alto. Y crecerá, por supuesto, porque si algo se que no muere ni aún siendo atravesada por la bala de la decepción es, precisamente, la Esperanza.


Paco

jueves, 20 de mayo de 2010

Los restos de uno mismo

Con los restos de uno mismo voy fragmentando lo poco que soy ahora mismo, tan solo un vago silencio golpeado por la música a unas horas para las que no se inventó el tiempo. La tarde se ha colado apresurada e impone su roído rostro, desdentada e implacable va haciendo viejas sombras con el hacha afilada, y yo, mientras, vaciaré sobre sus agrias mejillas lo poco que queda de esta isla sintiéndome una vez más perdedor en este juego de tramposos. Ya es hora de poner las cosas en su sitio, que los ojos no se descuelguen descosidos y las orejas extraigan lo mejor de su tumba, que las piernas se orienten en el espacio desestructurado y que llegar a la meta sea no sentirse vencedor pero mucho menos derrotado. Quiero componer con los restos de mi mismo ese muñeco con el que anhelaba jugar de niño, ese trapo con cabeza de plástico que no siente dolor al ser golpeado y vaciar sus entrañas contra la humedad de la pared, y que sueña, sobre todo, con el dulce sueño del roce de las manos humanas. Me sentiré perdedor para luchar por algo, me reiré del cielo de los locos, de los que no creen aquello que el mar les invita a ser, y moriré algún día como el gran sabio del error, pero ahora, ahora que la música acaricia con todo su amor mis venas, ahora que me canso de intentar ver más allá de los espejos rotos, sus grietas, su olor marcado por la soledad, ahora que voy camino de no ser nada, con los cartílagos desordenados y la rabia endulzada, simplemente me propongo como objetivo, cueste lo que me cueste, reconstruirme a partir de los restos de uno mismo.


Paco

lunes, 17 de mayo de 2010

Se va haciendo en silencio

Se va haciendo en silencio
la maquinaria que nos ajusta al control
las líneas que nos cercan en nuestros miedos
la imprevisible realidad que nos transforma en papel
sobre viento.

Se va haciendo en silencio
el mundo que nos deshumaniza
el nudo que nos agrieta las gargantas
el rudo lagrimar de los corazones sin barnizar.

Se va haciendo en silencio
tu muerte y la mía, la de ellos, la de ellas,
todos perdidos en un mundo sin amor por los sentimientos
todos enroscados en una ventisca de humanidad sin belleza,
todo se va haciendo lentamente, en silencio.

Mientras, con los ojos perdidos
mirando al universo
o lo que queda de él.
un niño confundido se pregunta
¿Dónde quedó la humanidad?
¿En qué momento de la historia
comenzó a desangrar?

Paco

De cuatro paredes y un código de barras.

La voz golpéa violentamente la pared
la garganta duerme, ya no quedan gritos
que luchen por sanar los derrames del corazón.
La fiebre amansa el dolor, no quedan estrellas
en ese cielo que ya no puedes tocar, ni beber,
ni soñar, ya no quedan cielos que contar.
Cuentas los días que restan para ser locura
para ser simple polvo en la sociedad
no sabes que es peor
si simular estar vivo afuera
o morirte poco a poco adentro.
Las serpientes no quieren verte
no te queda sangre que envenenar
tan solo cuatro paredes sin sombra
y una ventana con código de barras.
Qué mas da, el proyectil del odio
se ha proyectado sobre tus ojos
quebrados, asustados, encorvados
temerosos de mirar hacia dentro
por no mezclarse con la rabia
ni con la muerte
que es en tu vida
el delirio que día a día
vives muerto, en silencio, en desorden.
Fuera solo hay espantapájaros
tornillos que sueñan con billetes
piezas sin voz que siembran olvido
que miran a otro lado
que perdieron su razón al nacer
fuera solo queda el silencio
a pesar de tanto ruido caótico
sólo hay silencio... silencio.
Y tu, ahí encerrado
vuelves a golpear tu voz
contra esa pared agrietada
que vio morir tantas bocas
secándose en el tiempo.
Lástima, ya ni el eco
te hace caso.
Solo te queda
olvidarte de ti mismo
y pensar que ahí afuera
aunque no lo parezca
la gente no es más libre.

Paco

sábado, 8 de mayo de 2010

Para! Para ! me digo

Para! Para! me digo
deseo descalzar los dedos
de mis manos, tumbarlos
en la hamaca de mis palmas,
clavarlos en el frío olvido del tiempo,
pero no, no paro, lo intento
pero una obsesiva motricidad
descontolada y destructora
de mi poco tiempo libre
me ancla la mirada sobre el papel
o más bien sobre los huesos del aire
y ahí exprimo mi imaginación
y mis recuerdos
para desangrar mis ideas
y descuajar todo lo inerte en mi.
Para, para me digo,
pero no puedo,
ese incontrolado y autónomo
otro-yo
voló demasiado rápido
y ahora no hay quien lo detenga.

Paco

Abastecerme de ti

Abastecerme de ti, del sonido
que te envuelve en las largas
madrugadas del amor, posarme
sobre los pasos de tus pies
para reconducir esta
saliva semiseca, forjarme
sobre la alfombra de la noche
de tus caricias y tus sueños,
alimentarme en mi desensueño
impalpable con olor a viento
tránsfuga, dejar de comer arena
polvareda insaciable de mis platos
cuando tu no eres, ni estás,
quiero ser verbo para inventar
un nuevo telón y un nuevo disfraz
arropándome con tus recuerdos,
y ahí, ahí seguiré abasteciéndome
me armo y me rearmo
con tus besos en mis labios
ya llega el momento
de hacer del tiempo un estrecho pasillo
por el que andar sonámbulo
hasta tus brazos
y ser recogido antes de que caiga
en este baño de serpientes
de realidad e ilusión ausente.

Paco

viernes, 7 de mayo de 2010

Todo es insignificante

Todo es insignificante, todo es cruel abandono
desde arriba, desde donde las ventanas no se abren
nos observa el silencio coaccionado por el misterio,
somos un punto perdido en el universo,
nada, simple danza bajo la luz estelar
la lluvia decae los ánimos
azota a ritmo pausado
el maquillaje envenenado del cristal
ya no puedo mirar en esta empañada travesía
ya no veo nada, el futuro se ha perdido atrás
en mi recuerdo, en los miedos que somos,
en los azotes del desperdicio
en la avaricia de la desventura.
Hoy me perderé en mi laberinto mudo
seré azada intransitable para mi amor
volveré a buscar la suerte como cada soledad
para sentirme una vez más el rey de la frustración.
Abriré un libro que aspirará mis ojos
beberé agua soñando ser cerveza
obsequiaré con mi prensencia a la locura
y conquistaré los mundos de los que piensan a solas.
Un pensamiento cruzará con amabilidad mi cabeza
y mis labios se estirarán intentando hablar
en el silencio seré portador de cautivas ideas
que naufragarán ahogadas en el fondo de mi mente.
Querré hablar, y tan solo callaré
inventaré un Dios si me da la gana
aunque para qué lo quiero
si de la soledad no me salva nada.
Prisionero, ay si, prisionero quiero ser
no de un Dios ni de las tinieblas del dinero
ni con cadenas ni con mordiscos espero
quiero ser prisionero, lo tengo decidido
de esta extraña sensación que es
atragantarme sin la sombra de tus labios
aunque nocturno escritor
de los sueños blancos de tu amor.

Paco

miércoles, 5 de mayo de 2010

Ya desconecto

Ya desconecto, ya me hago un nudo
en los cables bajo el pelo, ya escalo
hasta la noche, y me comprimo
en esta naranja exprimida
en la que me he disfrazado hoy.
Ya me hiere mi sal, por dentro,
las cicatrices que nunca sanan,
el limón agrio que temo ser,
la manzana con gusano
en la que no deseo caer.
Ya desconecto y evaporo del todo,
no seré tren, ni avión,
seguiré caminante errante
caminante amante
de lo que me rodea
y sea lo que sea
caminante de mi gente
caminante ardiente.

Paco

Si no lo detenemos

De arriba abajo tiembla la vida,
era cierto, eran los ojos de la luna
los que lloraban sin cesar
y su jardín de estrellas
desapareció sin más.
todo morirá
si no lo
detenemos
YA

Sobre la barbarie humana contra la naturaleza

Paco

martes, 4 de mayo de 2010

Reparto soledades

Reparto soledades, cruzo el viento sin piel, sueno crujido entre tantas alambradas. Se desviste la materia, quedo desnudo en el infinito de mis delirios, entre tantas silenciosas flores, ha llegado el momento de dividirme en la sombra de todas mis personalidades, amarrar mis pensamientos será tarea ardua, espinosa, desembarcar en múltiples islas desiertas me castiga y me ahonda en mi propio sepulcro. La cerveza se agarra a mis dedos, trepa por mis huesos hasta conquistar mi cerebro y rompe la primera soledad, parece que soy yo quien muero, me abalanzo hacia el despropósito, sufro luego existo, dios no me consuela porque está muerto, sufrió un aborto en pleno ajetreo estelar.

Reparto soledades, no las vendo, tan solo las entrego, para que os reconozcáis en las cenizas de vuestra imaginación, para que penséis por qué este mundo pisotea las flores y calza de fama a los capullos, por qué andan los necios y se arrastran los humanos, por qué la bala del asesino no se gira buscando otro destino, ¿Por qué? Me pregunto asustado qué respuesta me aliviará, qué hada volverá, si la mágica o la embrujada, si la de la varita fantástica o la del mazo vasto. Es la hora de repartir soledades, para todos, para ellos, para ellas, pero sobre todo una para ti, otra para mi, y reconocernos privilegiados cuando nuestras manos se fundan en un mismo abrazo.

Paco

Como un juego

Hacer de la noche un mordisco roído por el día, subir y bajar de mis propios ojos, descalzarme sobre mi piel y brotar como medio loco. Busco mi otra mitad. Una cucaracha azul lleva de la mano un paraguas que llora lágrimas. La mujer con barba no se afeitó hoy. El niño golpea con violencia ese balón cuadrado. Me amarro al desgarro. Al desconcierto. La realidad es una puta que se vende a la mente que más pague. Vuelvo a hablar con mis dientes. El espejo se rompió. Y no se qué hacer, entre tanto pájaro muerto, con un aliento tan ancho como fantasma, entre tanto estanque seco, entre tanta rabia aceptada. La culpa es de las estrellas, que se han apagado. Fueron los Yankees, lo se, lo compraron todo, la vida, la muerte, el dinero, los sueños, o quizás no, quizás fue culpa de las plantas, de los mares, de las algas, porque mueren como hormigas pisoteadas por un rinoceronte con cuatro ojos, y tres cabezas, y veinte manos, pero sin corazón. Y yo sigo corriendo por las paredes, me descuelgo por mis pantanos, se suicida el aire, pistola en mano malgasta su última bala para declararse en punto muerto. Mientras, le doy a la noche lo que no le da el día, remos REM para restar respiración, y de alguna forma, no sé como, ganar esta partida.

Paco

De pequeño te conocían más bien como Mario

De pequeño te conocían más bien como Mario

de mayor Benedetti empapeló de sueños

los ojos vacíos del mundo,

ahora el tiempo te esconde

entre tierras solitarias de palabras

y los bostezos húmedos del silencio.

Ahora, en nuestros ojos se mecen

las letras inquietas que todavía nos devoran

y nos recuerdan, la humanidad y los sueños

de quien supo darle a la palabra

el alimento del pueblo.


Paco

Empujado por el desaire

En los parámetros en los que me muevo
mi libertad es simple ruedo, ruego
a la calma que logre adivinar
el umbral de esta cueva sin salida.

Vengo de tropezar con el silencio
engullido por una ola de este mar de ideas
con el que sueño erosionar
la milenaria roca que me impide gritar.

Y el desaire me llevó,
me conquistó, me envenenó,
y el desaire me llevó a querer

ser algo más que un olvido en la historia
o el recuerdo muerto en un vivo que llora
y el desaire me llevó a querer
ser una voz que atrapa lentamente
esta esperanza giratoria
ser simplemente una voz
que salte sus propias olas.

Paco

lunes, 3 de mayo de 2010

60 minutos

El sábado me encontré

entre los cajones de mi tiempo

60 minutos, 60

de impartir letras

por renglones vacíos.

La música orquestó mis ideas

y mi mano voló un tanto ciega

extirpar el sudor de mis entrañas

con mis propias manos

sedujo mi cansancio

y lo invitó a beber letras

de su propio vaso.

Hoy domingo me encuentro

un tanto nostálgico

joven y soñador

mañana lunes la rutina laboral

volverá a empañar la aurora boreal

de los cielos de mi corazón

que seguirá viviendo en viernes

y comiendo de este amor

que día a día, hora a hora

saboreo entre mis dientes.


Paco

Que no me malgasten los sueños

Que no me malgasten los sueños
que me dejen ser espuma si quiero
que encuentren una solución a tanto desconsuelo
que se repliegue la avaricia en su negro agujero
y si es necesario
que nos finja el amor al son de un te quiero.

Que no me toquen los sueños
que no me los arruguen
que se estreche en anorexia estéril las ganas de evaporarse
que se duerma la tristeza impertinente
que prendamos los boscajes del silencio bajo nubes secas
que venga Dios si existe, y que yo lo vea.

Que se arruinen los vendedores de imposiciones
que nos hacen ser castillos en ruina
que se caigan las ventanas de paredes
y las paredes de nuestros ojos
que vuele la luna sin miedo
que se pierdan sus gritos
en los fríos bosques del olvido.

Que se caiga la red que nos envuelve, su mentira,
el desgarro de sus uñas en tus venas, y en las mías
mi rostro perdido
y el tuyo en busca de una pausa
y el de todos perdido en un mundo
que no entiende de mirar a los ojos.

Que veamos lo que nos esconden
que aparezca por fin tu corazón
que se esconda la incertidumbre y su desazón
que la vida sea habitar en ella
que no consigan transformar la imaginación
en un falso sueño de carbón.

Que amanecer sea vivir la vida hacia delante
que la noche no me clave la daga del insomnio por detrás
que el pasado no detenga el reloj para siempre
que el futuro no sea la esperanza que tiemble
que nunca nos olvidemos que el nunca, nunca existe.

Que se caigan mis huesos
que los cubra la tierra indeseada
que me quemen en las lágrimas del aire
que me grapen las pestañas si así lo desean
pero que sepan todos ustedes
que la vida hay que vivirla
ante todo, estando vivos.

Paco