"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

viernes, 21 de mayo de 2010

De tanto tropezar

Me siento vigilado por el desconcierto, entorpecido en esta jaula de ajustes automáticos, programados, entregado a lo que un suicida haría con su tiempo muerto, como un sonámbulo sin cama a la que regresar, y aunque de tanto tropezar he aprendido a atarme los zapatos, saltar alto nunca se me dio demasiado bien y por lo tanto, caigo y caigo como siempre tan bien supe hacer.

Por no desconcertaros a todos vosotros, vigilantes de mis letras cautivas, os diré que hablo de la esperanza, ese trozo de carne viva de la que se alimenta mi alma y con la que voy cocinando mi día a día. No se de donde surge tanta confusión al mando de este sucio aliento pero sí os puedo aclarar que un centenar de clavos ardientes anclaron sus nudillos en punta en el corazón de mi alma.

Para no confundiros demasiado abreviaré transformando en mil escombros las paredes de ese interrogante ingenuo que se alza ahora sobre vuestra imaginación. No me refiero a los felices capítulos del amor, ni a la ardua tarea de seguir poniéndole una sonrisa a una vida que huye de nosotros con miramientos a lo desconocido. Tampoco se trata del triunfo del caos, ni de la invasión de la tristeza, se trata simplemente de que en parte han desahuciado mi esperanza.

Esta vez no le pusieron precio, ni tan siquiera la amordazaron como en otras ocasiones, simplemente se fue y es curioso lo que me sucede, porque lo mejor de todo esto, lo mejor de pasear por los bosques nocturnos sin luna, por las arenas movedizas de una inquieta desesperación, lo mejor de todo esto es que aquí nace inexpugnablemente una nueva y arraigada raíz de esperanza por regar que luchará contra su propia autodestrucción. Y crecerá, lo se, bien alto, para que anide en sus alturas una nueva especie que vuele bien alto. Y crecerá, por supuesto, porque si algo se que no muere ni aún siendo atravesada por la bala de la decepción es, precisamente, la Esperanza.


Paco

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