"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

jueves, 20 de mayo de 2010

Los restos de uno mismo

Con los restos de uno mismo voy fragmentando lo poco que soy ahora mismo, tan solo un vago silencio golpeado por la música a unas horas para las que no se inventó el tiempo. La tarde se ha colado apresurada e impone su roído rostro, desdentada e implacable va haciendo viejas sombras con el hacha afilada, y yo, mientras, vaciaré sobre sus agrias mejillas lo poco que queda de esta isla sintiéndome una vez más perdedor en este juego de tramposos. Ya es hora de poner las cosas en su sitio, que los ojos no se descuelguen descosidos y las orejas extraigan lo mejor de su tumba, que las piernas se orienten en el espacio desestructurado y que llegar a la meta sea no sentirse vencedor pero mucho menos derrotado. Quiero componer con los restos de mi mismo ese muñeco con el que anhelaba jugar de niño, ese trapo con cabeza de plástico que no siente dolor al ser golpeado y vaciar sus entrañas contra la humedad de la pared, y que sueña, sobre todo, con el dulce sueño del roce de las manos humanas. Me sentiré perdedor para luchar por algo, me reiré del cielo de los locos, de los que no creen aquello que el mar les invita a ser, y moriré algún día como el gran sabio del error, pero ahora, ahora que la música acaricia con todo su amor mis venas, ahora que me canso de intentar ver más allá de los espejos rotos, sus grietas, su olor marcado por la soledad, ahora que voy camino de no ser nada, con los cartílagos desordenados y la rabia endulzada, simplemente me propongo como objetivo, cueste lo que me cueste, reconstruirme a partir de los restos de uno mismo.


Paco

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