"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

miércoles, 30 de junio de 2010

La conquista

El hombre blanco, el hombre arrasalotodo
enturbia su mano con la sangre como emblema
la fe cristiana no mueve montañas
las estruja haciendo correr sangre y pena.

Indios, árabes, africanos onoseyoque
la cuestión es la historia del horror
matar en nombre de dios no es asesinar
es homicidio y si se empeñan involuntario.

La corona Española o las colonias blancas
la cruzada cristiana o el alma que arranca
ratas que viven de devorar rencores.

500 años después las cenizas siguen atroces
entierran todo, la vida y hasta la muerte,
la fe cristiana, el hombre deshecho

esto es

cuando el asesinato se convierte en un derecho.

Paco

martes, 29 de junio de 2010

Qué mas da

Una mañana más

me he levantado con el peso de mi boca

tanto silencio en aquel lugar

imposible de recordar

estiran las entrañas de mis ojos.

De entre sus grietas

donde en ocasiones

la luz viola el descanso de mis pupilas

se ha abierto un camino

para proceder al proceso

de convertir mi corazón

en una simple flor.

He salido por la ventana

montado en bicicleta

pedalear a contracorriente

siempre fue de mi gusto

aunque yo se que no le guste

que no le interese

a mucha gente.

El orden en esta furia

siempre fue el abrelatas

de mis propias ideas

así que qué mejor

que un paseo en bicicleta

aunque sea a cuatro ruedas

para recorrer lo errante

la perversa identidad de la verdad

el continuo descontrol de las emociones

el rencoroso juicio de una calle

dibujada sobre sombras muertas.

He aquí mi testimonio

de cómo invertí este vertedero

de realidades como supositorios

¿Qué mas da si soy lo que soy?

¿Qué más da si no gusto al Gusto?

¿Qué mas da si me envuelven miradas

que me matan?

Por mucho que me asesinen día a día

yo resucitaré

aunque sea muy puntero el dolor

porque esta mañana

conseguí convertir mi corazón

en una simple flor.


Paco

Rutinas I

La ropa esperando

con la mirada de una

loba herida

asumiendo que será desmontañada.

La comida dividida

en piezas de páramos aromáticos

aullando como un lobo

a luna llena

esperando mutar a comestible.

Ajos, patatas, aceite hirviendo

con su rabia intacta, instintiva,

sartén espantada en sus auto-alaridos

en silencio el arroz espera su turno

yo mastico cerveza.

Átomos de basura esparcidos

en esta alfombra eterna

la invisible

la corrupta

la hostil

mopas y escobas en la batalla diaria

paseos cautivos

la furia del viento

cargada de arena

me arrastra al

volver a empezar

volver a ser rutina.

Vencido.

Un beso de una niña

que cura cualquier compleja herida

un beso de una mujer

que arrincona la exasperante

virtuosidad de la soledad

un tránsito de aquí al sol

pasando por las ventanas abiertas

de la luna,

esto es lo que hay

una rutina bien llevada

que otras veces

me aplasta sin remordimientos

un cuerpo que anda y circula

por encima de sus deshechos

y que se mantiene

con la sonrisa entreabierta de sus huesos

envuelto en su propia piel

y rutinario

como señala diariamente

la mirada de la flecha

del reloj de siempre.

Paco

jueves, 24 de junio de 2010

Es mío

Es mío
este ángulo decaído
esta hipérbole de sueños gastados
esta hipérbola en mi interior que anuda mis entrañas.
Es mío
este colador de alegrías
en el que frecuentemente me escurro
este contundente frío
este sabor a uva aplastada
que transformo en vino para mi alma
Ah! y la niebla con que perturbo mis ojos
también es mía
desgraciadamente.

Es mío
este defectuoso aspecto a humano desenfocado
este trotar de dientes medio arrancados
este humo medio loco
que escapa de las brasas de mis desesperanzas.
Es mío
el grito de los ceniceros que apestan mi balcón
la rancia fragancia de la flor sin pétalos
mi cuerpo expropiado, mi silencio enlutado,
ha muerto mi boca
daré vida a mi mano con mis dedos
ese soy yo,
quien se resiste a morir
a manos de la angustia pasajera
y quien reconoce también
que es suyo
el tanque con el que aplasta la desolación.
Es mía
esta piel que va guardando
su rinconcito a las arrugas
a pasos con el amor
a ritmo de reloj
hacia delante
somos navegantes
sin más
de buques en altas mares
de sueños de mareas mágicas.
Y es mío
este amor que me sana
que lleva el cartel de intransferible
que se gana día a día
el mismo beso inamovible
estático
dueño de su microcosmo
insaciable
de boca a boca
de ojo a ojo
construir lo inconstruible
es sanar la locura..
Así que es mío
todo lo que me vigila día a día
la sombra estirada de la realidad
la sonrisa con raíces quien sabe donde
las ganas de avanzar aunque sea a gatas
la plácida apariencia de vivir en libertad.
Es mía
la pena y la alegría
el hacha y el beso
el café y el delirio
la sonrisa y el llanto
todo eso
es mío
inevitablemente.
Son las normas de la vida
y las acepto
aunque no esté
del todo de acuerdo
aunque a veces me confundan
con un señor
no estándar
un señor
muy poco cuerdo.

Paco

martes, 22 de junio de 2010

El milagro

Hay mañanas en las que el milagro está a punto de llamar a tu casa. Pero hay mañanas en las que el milagro parece que se atascó en las puertas del ascensor, y no llegó a subir. Eso es lo que me ocurrió hará un tiempo sin fecha fija. Estaba yo jugando a organizar mi estómago, devorando uno de esos desayunos que tan feliz me hacen, cuando comencé a pensar cómo es tradicional en mi en la posible existencia de Dios. Bueno, más bien en su más que posible ausencia.

Me despegué de los labios el último charco de café con leche y me estiré creo que por decimotercera vez, como también es habitual en mi. Dejé que la niña se entretuviera sola con su imaginación y caminé hacia la puerta. Habían llamado al timbre precisamente cuando yo pensaba en la muerte de Dios, aunque todo el mundo suele hacerlo en la muerte de Jesús, quien, al fin y al cabo, nunca pensó que podía ser realmente el hijo de ningún Dios.

El hecho, e intentaré ir al grano, es que cuando abrí la puerta para ver quien había llamado donde nadie llama, me encontré allí a dos señores bien vestidos que parecían llevar una corona angelical y brillante por encima de sus cortitos cabellos. Los miré a los ojos y casi me los rajo. Algo me heló. Fue una punzada exacta en el corazón. Un dolor agudo que pronto se transformaría en rabia. Yo, sin embargo, me callé.

Inmediatamente me percaté que se trataba de dos vendedores ambulantes. Con una jerga un tanto pedante y un aliento a serpiente, comenzaron a detallarme sus intenciones. Venían a enseñarme el camino de Jesús. Venían a convencerme, a mi, que desde adolescente ya pensaba distintas estrategias de cómo incendiar todas y cada una de las iglesias, para que creyese en algo en lo que según imperativo de mi propia sangre, no puedo creer.

Cuando me alargaron su revista, portada en la cual se podía leer muy detalladamente el nombre de la secta en particular, noté que ese era mi momento. Entonces rescaté de mi imaginación aquella parte en la que daba lugar a explicar a los esclavos de Jesús cómo conseguí yo ser libre de cualquier religión. Pensé que ese iba a ser un gran momento. Me sentía filosófico. Me sentía con conocimientos. Me sentía con una rabia apuntalada que desde adolescente comencé a perfeccionar. Y aquel era el momento. Era como un milagro. Aquella era la ocasión perfecta pera demoler todas las columnas de la calumnia más grave de la historia de la humanidad.

Con una sonrisa maquiavélica me dirigí a ellos. Con simpleza. Con elegancia. Con ilusión. Solté mi voz a la altura de la tercera bisagra y les dije:

- Miren ustedes. Si les parece bien me quedo con la revista. La leo y la semana que viene hablamos de estos temas

Yo sabía cómo funcionaba la táctica de ese tipo de vendedores. Solían dejar la revista en una casa. Ilusionaban a sus inquilinos con una futura charla, también a domicilio, y luego pretendían llevarse su sangre a largo plazo. Sin manchar el suelo. Sin manchar la ropa.

Así que yo me adelanté y les ofrecí mi ilusión. Les ofrecí mis conocimientos. Les ofrecí mi tiempo, que ya es mucho en los tiempos que corren. Acabé diciéndoles:

- La verdad es que me gusta mucho hablar de estos temas. Tengo ganas de mirar la revista y hablamos dentro de una semana. ¿Les parece bien?

Ambos seductores de la mentira me sonrieron y me prestaron su revista. Bueno, creo que me la regalaron, o quizás más bien no supieron cómo quitármela de las manos. Se dieron media vuelta y se marcharon con el mismo silencio con el que habían arrastrado sus sombras hasta la puerta de mi casa. Yo sonreí, esperanzado, iba a comenzar a preparar mi charla. Más de quince años esperando debatir y exponer mis ideas sobre las religiones a precisamente, una de sus sectas más eficaces. Sin duda alguna la revista no me la iba a leer.

Así que esperé impaciente el caminar de los días posteriores. Esperé sin preparar mucho mi charla a que el milagro volviera a llamar a mi puerta. Bueno, para ser sincero he de confesar que decidí no preparármela. Soñé con dejar escapar al libre albedrío el torrente de ideas que llevo aquí guardadas desde bien jovencito. No se lo que fue. Si fue mi cabello extenso. Si fue mi barba bien crecidita. Si fue mi ropa un tanto desajustada a los valores convencionales. Si fue el fluir de mis palabras lo que más les impresionó .El caso es que los vendedores ambulantes, no volvieron a llamar nunca más al número 23 del patio donde vivo.


Paco

lunes, 21 de junio de 2010

El abecedario inconformista. F. Felicidad.

La felicidad existe. Siempre está ahí. A veces la esconden las grisáceas polillas nocturnas, la amagan, la endurecen, la silencian, y otras veces es simplemente el aire, de inexistente expresividad, de anomalías respiratorias, el aire, que la empuja hasta donde llega la muerte de tus ojos. Pero no os equivoquéis, la felicidad siempre está ahí, sentada sobre su viejo sofá, rodeada de polvo picoteado por la luz de la soledad, alumbrada por su luz tenue, esperando dar la salida a conversaciones diarias, esperando que la saquen a pasear.

En ocasiones uno puede hablar con la boca desgastada, con los colmillos afilados, o puedes creerte con la misma utilidad que un martillo en medio del mar, pero será el olvido lo que te haga ser derrotado por la versión más asesina del agua. El olvido de recordar que la felicidad siempre está ahí, aunque se cruce en el camino con la histeria, con el dolor, con los pantanos de la tristeza, la felicidad siempre está ahí. Olvidarnos que podemos ser felices es la trampa más cruel de la tristeza.

Como todo el mundo cree, y yo no iba a ser menos, yo creía que la felicidad era o no era. Ah! Fatídico defecto de la tendencia a minimizar las opciones. Ah! Maldito engranaje el del todo o nada. Ya está bien de sabotear las emociones. Vamos a ser piratas con sentido de una vez por todas. Pocas cosas pueden tener tan solo dos opciones, tan solo una competitividad extrema, ganar o perder, vivir o morir, pero la felicidad es tan soberbiamente hermosa que no puede limitarse a ser tan solo las dos caras de una misma moneda.. La felicidad es mucho más.

La felicidad no puede ser a todas horas. No puedes vivir en un tiempo de felicidad absoluta. Por el contrario, tampoco puedes vivir en una telaraña. Demasiado incómoda para poder soñar No puede ser que la felicidad haya cogido sus maletas y te abandone. ¿Dónde va a ir? ¿Viajera? Quizás. Pero siempre al alcance de tus sentidos. La felicidad, recuérdala, está ahí.

Pinceladas de felicidad. Eso escuché una vez. No somos felices, tenemos pinceladas de felicidad. Me dijeron. Ah no, no, no, no. Yo no soy un cuadro, yo no quiero que me cuelguen en una pared para verme muerto en el tiempo. Yo quiero averiguar qué es la felicidad, y así me introduje en una batalla sin piedad rostro a rostro, lágrima a lágrima, contra los guerreros de la tristeza. Cadáveres y cuervos quedaron atrás, minutos atados al tiempo que tan solo podían liberarse con los recuerdos, experiencias furtivas abandonadas de las manos de hechiceros, en esto no hay magia, no hay que dejar nada en manos del desorden emocional, y así, simple y real como la vida misma, fui escribiendo en mi alma qué entendía yo por felicidad.

No podemos pretender ser felices todos los días a todas horas. No podemos creer que la vida acaba cuando la pareja se besa y el centro de la pantalla es ocupado por un “the end” incomprensible. No podemos dejar nada en manos del destino. Su avaricia y su ineptitud devorarían nuestras decisiones, y no podemos dejar de decidir sobre el asfalto de nuestros caminos.

La felicidad la tenemos ahí delante las 24 horas del día, asoma su hocico impalpable y husmea nuestras almas. No es visible, viste de incorpórea, humilde, esperando que la extraigas de su tedio. Tu estás al otro lado, ya ni te acuerdas que la felicidad es un derecho, una necesidad, y piensas con el corazón desteñido. Te has acostumbrado a inutilizar tu sonrisa, tan calladita tomando el sol en su desierto, y tu sediento, sedienta, de felicidad, de observar lo invisible, de querer juntar en tus manos todas las estrellas al mismo tiempo.

No es cierto que no podamos ser felices. No es cierto que tengamos que ser siempre felices. Ni todo. Ni nada. Ni siempre. Ni nunca. La felicidad está ahí, digamos que es como si fuera una persona, un amor, una amiga, un amigo, un extraño, y no puedes verla durante las 24 horas del día, charlas con ella, luego te despides, se marcha, tu a tu casa, ella quien sabe donde, pero vive, está ahí, y mañana tendrás la oportunidad de volver a conversar con ella. Porque está ahí. Tan solo tienes que buscarla. Si la buscas, con tus sentidos bien atentos, la encontrarás.

Cuando creas que llevas medio año sumergido, sumergida, en un baño de tristeza, cuando creas que la felicidad se ha enfadado contigo, recuerda que la felicidad no se ha escondido, recuerda que siempre ha estado ahí, aunque no disponible a todas horas, pero está ahí, a nuestro alcance, a dos esquinas más allá de nuestro último recuerdo.

Paco

viernes, 18 de junio de 2010

El verdadero cuento de la cenicienta

La cenicienta corre sin mirar atrás. Corre escaleras abajo. El reloj la apunta amenazándola con convertirla otra vez en otra, en una no princesa, en lo que es, y la vida le volverá a dar calabazas. Por una noche en la vida saboreó qué es la vida. Hermosa ella, como no podía ser de otra forma, de silueta delgada y de cintura quizás un 34, adentrándose poco a poco en la navaja de la anorexia, había pasado una noche mágica, rodeada de personas ricas, de risas hipócritas, de relucientes joyas e inmensa cantidad de manjares exquisitos. Hermosa ella, había bailado con el príncipe, quien sabe cuanta cocaína demolieron desde los anillos de los dioses hasta sus propias narices, bailando mecida por las manos y los ojos de un príncipe que jamás se hubiera fijado en su condición social. Quizás fueron las drogas lo que lo condicionaron todo Pero ahora, desgraciadamente, la cenicienta corre y corre, volverá a transformarse en una esclava, pero qué mas da, ha sido princesa durante una noche.

El zapato da vueltas estúpidamente como queriendo perderse entre los instintos del destino. Y se pierde. Ella va camino de sus catorce horas de trabajo diario, de sus miradas atadas al suelo y su silencio aprisionado entre las paredes de su sien.

El príncipe la busca, registra casa por casa buscando un pie perfecto, da igual que lo dejes entrar, él entrará y si hace falta golpeará la puerta hasta derrumbarla. Y si alguna mujer se niega, aprenderá a dejar caer la cabeza en el frío suelo del calabozo. Es lo que hay. El príncipe busca y busca, y sigue buscando una mujer para hacer con ella lo que le de la gana. Matará a quien se interponga en su camino. Es legal en su reino.

Las mujeres en general lo esperan apasionadas, esperando ser recluidas por el poder, se endulzan y se derriten queriendo calzar el pie de una esclava para ser princesas, para ser ricas, para amasar mucho poder y hacer lo que les plazca.

La cenicienta, la no princesa, espera ilusionada. Babea espuma sucia, quiere ser otra, que le besen los pies. Y el príncipe entró, y la miró, y se acercó, y fue la primera y la única vez que se puso a sus pies, y con la misma mirada con la que había hundido en la miseria a millones de personas, con la misma templanza con la que compraba y vendía esclavos, y con la misma inercia con la que se acostaba con una mujer u otra, ya fuera en el deseo o en la fuerza, le dijo a la cenicienta: es tu pie, ahora eres mía. Y ella, sonriendo cómo sonríe una piedra partida, se olvidó con extrema facilidad de que aquel individuo y su familia habían hecho esclavos a toda su familia, pero qué mas da, aún así a ella le habían enseñado lo bonito que era ser rica y poderosa, princesa y no esclava, así que se dijo así misma: ya tengo dinero y poder. Ya lo tengo todo.


Paco

jueves, 17 de junio de 2010

Deja

Deja que los locos dancen con los pájaros, que los vivos elijan su grado de respiración, que las mujeres sean mujeres, que la lluvia limpie hasta el último de tus ojos.

Deja que lo extraño camine por las aceras, que las acciones sucedan por sí mismas, que las manos vuelen en son de paz, que la música calme tu sed de odio.

Deja que la rabia se ahogue para siempre, que el sexo sea sexo, que el mundo sea distinto, y que las personas ejerzamos nuestro derecho a soñar.

Deja que el amanecer salga tras la luna, que la vida se desnude salvaje e intocable, que se deje ser lo que uno y una ya es.

Deja que los demás sean. Deja, aunque sea una sola vez, deja de joder.


Paco

Adelante

Hay días que no echo gusto a nada, las criaturas que remueven mis entrañas se comen hasta el último plato de ilusión, son esos días en los que las velas con las que se guía mi alma se apagan manchadas por las sombras de mi propia sangre. No hay corriente aquí adentro. Entonces respiro. Desnudo en mi antigua caverna. Ataviado de una nueva emoción miro adelante y trago saliva, aunque sea portadora de restos de cristales, y enciendo con un leve soplo la primera vela, y limpio mi sangre de cualquier manera, y renace mi ilusión que lleva en sus entrañas el sabor de la victoria. Y sigo adelante.

Paco

miércoles, 16 de junio de 2010

La casa en la calle

Todos los días pienso en esas personas que pierden sus casas. En sus miedos. En sus injusticias que no son suyas. En los banqueros que se apropian de sus vidas y deshilan la Constitución desahuciando el alma de las personas que construyen la vida. Todos los días pienso en esas personas, que se les ofrece la calle para dormir, ahí los niños tendrán los parques más accesibles por la noche, y el frío será un virus que resida dentro del cuerpo, aunque sus cuerpos no se harán inmunes al dolor. Todos los días pienso en esas personas, sin trabajo, ya se les niega hasta la oportunidad de ser esclavo, ya nos quitan hasta las horas que nos hacen ser muertos vivientes. Y leo en la historia, es una historia de reyes, de poder, de nobleza, de invasiones, de burguesía, de decisiones políticas… Y observo en los telediarios… no observo nada. Nadie habla de la gente que por obligación ocupa las calles como vivienda, mientras el banco acordona un piso vacío para que las arañas impongan sus muebles. Nadie habla de los sin casa, esos que la tenían pero se las robaron, los ricos, los de siempre. Y nunca en la historia, y menos ahora, se hablará del pueblo. Siempre nos quedará un Rey al que aplaudir y un Mundial sobre el que coser una nueva sonrisa, por muy endeble que sea, y aunque los niños tengan que ver la televisión desde la calle, a orillas de una ventana de un bar medio vacío, siempre nos quedaremos sin protestar porque es la Ley quien lo dictamina, como buena dictadora, como siempre. Y nunca la historia habló de nosotros, para eso están hechos los políticos, y las mentiras, y los reyes.


Paco

Encadenado a las estrellas

El reloj marca pasadas la una, enmudecido en su propio desierto, y he salido a encadenarme a las estrellas, a ver si me descuelgo esta pequeña ansiedad que va construyendo de grietas el camino que se abre desde mi estómago, y que pasando por las paredes de mis instintos, llega hasta el desordenado cajón de mis ideas. Ahí tengo varias a las que deseo abrirle la puerta de su jaula a ver si son capaces de volar por sí mismas, pero mis dedos pesan, las uñas están demasiado largas, y el sudor de la cama me ha dejado maltrecho.

Se me ha ocurrido matarlas, aún no se cómo, pero no dejaría de ser una grotesca conducta parricida, así que he considerado mejor desangrarlas con el desgarro de mis dedos, y con la tinta que me acompaña.

Pienso en si escribir sobre la falsedad o más bien sobre la felicidad, y ahí se instala en mi, trotando con un caminar lento pero efectivo, unas tremendas ganas de vencer al monólogo sin fin y vaciar en el Universo todo este mundo que llevo dentro por explorar.

Es tarde. Me pesan los ojos. Tan solo juego a enloquecer al aburrimiento. A veces lo despisto, otras veces no, y me persigue como un canalla borracho hambriento de burla cruel. Por fortuna la noche me gusta, perderme en su mágico silencio, escuchar los acordes de un viento casi muerto, el perro que no entiende que no son horas de quejarse, la libreta y el Boli, que en medio de esta oscuridad han conseguido hacerme soñar con un nuevo amanecer. Ah ¡Ya lo tengo claro. Ahora sí. Creo que escribiré sobre la felicidad. Porque la mejor forma de vencer al tiempo, es armándote de sonrisas.

Paco

martes, 15 de junio de 2010

El abecedario inconformista. E. Esperanza.

Recomponer mi sombra, inventándome un nuevo sabor, ordenar los mimbres de mis caminos, escalar hasta una sonrisa ajena y aprender de ella, dejarme seducir en su alma, agarrarla con la intensidad con la que se ama a la libertad, oscurecer en medio de la luz ardiente, y ser átomo viejo luchando contra las nuevas angustias, y dejarse caer, y caer, sorprenderse de que los golpes de siempre no matan, solo afilan la rabia, la que es prisionera de tu libertad, de tu elegancia, de tu manantial de impulsos por disfrutar. No existe adiestrador de tristezas que pueda maquillar tu rostro, no existe Ley que pueda encarcelar tus soplos frescos, tu, que cabalgas a ritmo silencioso por las sendas de nuestras venas, cual Maga con su magia por descifrar, y destellas cada día una nueva e inmensa gama de ilusiones, de nuevas luchas interiores, de nuevos ejércitos contra los mismos viejos y solitarios miedos a la vida, a su misterio, al aprendizaje del dolor, a ampliar la visión en las diferentes visiones. Tu, que pintas en la noche nuevas estrellas, que sobreviven al intento de aplastarte en los huesos de la mentira, tu, que sabes cómo hacerlo, cómo invertir la desidia, la cólera, la tramposa presencia de la pena, el corrupto y lento latir de la decadencia emocional. Tu, bella dama de los jardines de la vida, hermosa amiga de sangre y huesos, tu sabes cómo desenchufar la nada, he de confesarte, querida amiga, que contigo he aprendido en todos estos años de búsqueda metódica, a llegar a la noche y que me quede una sola , una sola idea viva, y he aprendido a llegar con el último aliento muerto desgastado, y cerrar los ojos en un mundo, que gracias a ti, esperanza, sigue siendo mío.


Paco

lunes, 14 de junio de 2010

El abecedario inconformista. D. Dinero.

Corre. Avanza. Frena. Corre. Tropieza. Frena. Sueña. Olvida.
Corre. Avanza. Frena. Suma. Fracasos. Llora. Acepta. Suma. Inventa. Libertad. Despierta.
Corre. Avanza. Frena. Trabaja. Calla. Olvida. Televisión. Olvida.
Corre. Avanza. Frena. Corre. Sonríe. Aprovecha. Sueña. Despierta.
Corre. Avanza. Frena. Corre. Sube. Aplasta. Dinero. Enloquece. Dinero. Dispara.
Dispara.

Paco

No te duermas todavía

No te duermas todavía, todavía no,
espera que encaje la última pieza
de mi corazón, cuadraré el delirio,
soportaré la arrogancia de no verte,
voy a arrojar el espeso frío que me ata
a nuestro mar de aguas cristalinas
y me adentraré en los bosques de tus sueños
volaré por los confines de tu alma
y dormiré dentro de tus sueños
así me harás cristal para reflejarte en mi
pero no te duermas todavía, todavía no,
que antes mis labios necesitan decirte
todo, todo lo que te amo.

Paco

Un día más.

Te levantas y te reconoces muerto, sin abrir los ojos descargas en el lavabo los últimos escombros de tus sueños y emprendes un viaje a otro día más, de donde regresaste ayer mismo.

La rutina cuelga de tu cabello, te pesa con la virtud de quien se reconoce constante, y enfrías tu sonrisa, la dejas en el frigorífico y huyes hacia donde hierve a fuego lento la desgana.

Intentas acelerar tus pasos, todo es tiempo, atrapado en una red subjetiva, como pez que ya no puede nadar, atrapado en un día más le enseñas tus uñas al aire y no consigues desgarrarlo. No llegas a tanto. El aire te da una bofetada. Y la aceptas. Avanzas con el café violentado todavía sobre tus venas, no es buena señal eso de esperar que venga ya la noche, la espera se hace larga, no es buena señal pretender que desaparezcan doce horas de tu vida, no es buena señal, no lo es.

Aterriza en el oasis diario la hora del desguace. Tu cuerpo descompuesto se regenera. Tu cerebro no. Te sientas y olvidas rápido la ducha milagrosa, te invaden los continuos coletazos de una vida que no es tuya, una vida prestada, Estiras las piernas mientras miras de frente al mismo aparato de todas las noches y tu alegría se acerca una vez más al mismo abismo. Demasiadas horas vendiendo tu vida, demasiada rutina obligada. Tantos jardines sin rosas, tantos labios de piedra, tantas miradas de papel, hacen que el llanto se olvide de gritar.

Te levantas. Caminas. Te sientas otra vez y te miras. Da igual, no sabes por qué, pero mañana volverás a levantarte y volverás a partir hacia un día más.

Paco

El abecedario inconformista. C. Cobarde.

A marchas forzadas voy poniendo en forma mi corazón, sus latidos, sus gemidos, cosiendo sus heridas, desatando su locura, razonando su incomprensión. Las estrellas escuchan en este silencio, saben que estoy perdido en el monte sonoro de los Queen of stone age, devoro los instintos que me comen por dentro y enjuago mis ideas con sus guitarras. Mientras tanto me atraganta el sudor de una palabra, me afila los dientes, afina la voz de mis dedos, me hace entender mi autorabia.

No puedo hacer de mis manos algo que mate y de mi corazón algo que no funcione. No podéis pretender que despedace vidas y que me sienta un héroe. Yo no soy un héroe. Ni lo pretendo.

A ningún ejército le prestaré jamás mi tiempo, si no es a base de palabras que vistan de desahogo para escurrir la rabia de mi alma. A ninguna mentira le venderé mis ideas y aunque siga siendo esclavo, aunque me pierda a veces en los límites de mi ignorancia jamás conseguiréis atar un arma a mis manos.

Adiestrar el aire que respiro, sacarme los alfileres de mis retinas, hacer de mis heridas un campo de girasoles, a eso aspiro, a lavar mi corazón cada mañana, a esconderme en esta jaula donde la música doblega por momentos sus barrotes, y los derrite, los seduce, haciéndolos añicos. A eso aspiro, a ser una pausa ardiente en las manos de mi amor, a escribir las sombras de mi imaginación, perforar la maquinaria de mis errores, estrechar el mar para repartir rios de humanidad por mis venas, y aprender. Sobrevivir, ay, cuánto cuesta entender que estás vivo, alzarme del caos, una y otra vez alzarme, pero no contéis conmigo para la guerra, no creáis que puedo ser militar, no penséis que matar es tan sencillo, yo desde luego, antes que héroe, prefiero ser cobarde.


Paco

viernes, 11 de junio de 2010

El abecedario inconformista. b. Beso.

Un beso me salvará de morir arrodillado frente al ejército impune de la tristeza. Un beso que lucha por no transformarse en helada escarcha a manos de una madrugada mutilada. Todo funciona a ralentí, perverso desacople entre cuerpo y mente, la obstrucción de la alegría, atrincherada en las lejanas tierras de mi corazón, inhibida a marchas forzadas. Aunque si te fijas bien todo sobrevive y lo hace gracias a un beso. A tu beso. El beso que todo el mundo necesita. El mundo pretende ser cruel, pero un beso es un beso, y los males de corazón y de huesos tienen en el beso a su enemigo más invencible. El beso, sí. Llorar es sencillo, demasiado sencillo en estos locos tiempos, bocas y manos andan ciegas sin piernas, los ojos se oxidan con una facilidad asombrosa, el miedo forma parte del desayuno, de la comida, de la cena, con o sin estrellas, es lo mismo, el miedo es el miedo, y el beso su gran enemigo. El terror adopta su forma más abrupta en nuestras almas, y todo, es decir, lo que creemos que suma todo, sucumbe a la tristeza expandida, que, sin duda alguna, es el gran enemigo del corazón. Es manipulación, es ignorancia, frustración, un trago de rencor, hacer malabares con las pocas sonrisas que nos pueden quedar, pero si rebuscamos en lo más antiguo de nuestros instintos, nos daremos cuenta que es necesario el beso, necesario para saber qué nos puede salvar del suicidio de nuestras propias emociones. Sí, en efecto, el beso. Un beso es un beso. Un beso humano. Un beso de amistad. Un beso de amor. Porque cuando los labios se utilizan para amar en lugar de para formar palabras de odio, entonces es cuando se abre el camino que nos llevará a la salvación. Besa y ama. Tu eliges.

Paco

martes, 8 de junio de 2010

El abecedario inconformista. A. Anarquía.

Comenzaré formulando una pregunta, una pregunta abierta para que razonéis y ejercitéis vuestra imaginación. Bien, si yo os pregunto por la palabra “Anarquía” ¿Qué os viene a la cabeza? ¿Qué palabras asociáis? ¿Qué significa? Bien, os dejaré un momento para que lo reflexionéis y yo esperaré aquí.

(MOMENTO DE REFLEXIÓN)


¿Ya? Está bien. Seguramente a muchos de vosotr@s se os haya pasado por la cabeza las ideas de caos, desorden, descontrol, y si lo aplicamos a una sociedad que viva en anarquía más de un@ habrá pensado en violaciones, robos, atracos, violencia, violencia, violencia….
¿Es eso cierto? ¿Significa eso la palabra anarquía? Veámoslo:
Según un diccionario enciclopédico de editorial bien conocida que no pienso escribir aquí, uno de esos libros que pesan más que la vida misma, al buscar y encontrar la palabra anarquía nos encontramos con lo siguiente:
1. Forma de organización social que se basa en el respeto de las libertades individuales.
2. Situación de un país caracterizada por la ausencia de un gobierno con la autoridad necesaria, y que está sumido en conflictos desordenados.
3. Desorden, confusión.

Veamos, para comenzar hay que empezar por lo primero, como debe ser, y la primera definición que observo es la de “organización social” basada en “libertades individuales”. Me quedo con esto, organización social, libertades, libertades, libertades.

Si hurgamos en la bala que apunta a la realidad, en la segunda parte nos cuentan que se trata de un país con ausencia de gobierno, ahora bien, añaden subjetivamente, y digo añaden porque el diccionario está controlado por quien nos mueve como marionetas encajonadas, el aspecto subjetivo de “autoridad necesaria”, para concluir que está sumido en conflictos desordenados. Este aspecto estaría bien que se pudiera demostrar, ahora bien, no se ha dado oportunidad alguna para poder llevarlo a cabo y por lo tanto no sabemos si en una organización anarquista se producirían estos conflictos.

Si repasamos la historia de España, durante la guerra civil española, se puso en marcha diferentes organizaciones anarquistas de campesinos mediante la colectivización de las tierras, y claro, funcionó demasiado bien como para que se haga público, y funcionó tan bien que los Estados Unidos de América tuvieron miedo de que este hecho pudiera avanzar y nos dejaron en nuestra sintonía con la muerte de manos de un fascista que produjo el caos, el terror , la “autoridad necesaria”, el hambre, la ignorancia, la confusión, el analfabetismo y sobre todo violencia, violencia, violencia.

No pretendo hacer de esto una apología del anarquismo, dejaré claro que no soy anarquista, aunque sueño con serlo, dejaré claro que no soy nada, por lo tanto soy algo, un simple libre pensador, curtido por su acierto y su error, y tan solo deseo hacer de esto una reflexión y desgarrar el maquillaje grotesco que han puesto como etiqueta a la palabra anarquía. Nos han enseñado a tenerle miedo, asociada con violencia y caos, y lo que nos proponen los dueños del mundo es una vida esclava con la autoridad necesaria, mantenida por una violencia que protege a los dueños de todo.

Dejo caer aquí mi última reflexión sobre el tema. Hablo por mi mismo y no pretendo hacer de esto una verdad mundial, pero uno mismo, que día tras día lucha en esta vida por encontrar los callejones por donde se esconde la felicidad, prefiere vivir en una sociedad de libertades individuales donde mi libertad sea igual a la libertad de todos los demás habitantes. En cambio, el mundo alternativo que nos han impuesto dicen se basa también en una libertad, pero una libertad a cambio de hacer a otr@s esclavos. Mi libertad no puede mantenerse a base de esclavizar a otr@s. Mi libertad no está en venta. Ni fabrica esclavos.

Otras palabras interesantes con la A: Amor, Autonomía, Abrazo, Amistad, Altruismo.

Paco

Ideas nocturnas

Me fluyen mariposas con alas por la noche, ¿Qué les pasa? ¿A dónde van que despierto solo en este trago de inquietud? Las ideas siguen el rastro del silencio, la estela de las estrellas que se marcharon enrojecidas por un sol embrutecido, y despierto pegado al café con leche, busco en mi mente el huésped revoltoso que alinee las grutas heridas que nacen aquí adentro, pero como me ocurre últimamente mis ojos acaban ahogados en esa espuma cafeínica que me mira con su sonrisa eterna.

Me ocurre que las mariposas han despertado víctimas de su propio vértigo, y al final de la noche, perdieron sus alas, y me enfrento aquí solo en el lúcido aleteo de mis dedos, hundiendo mis ojos en las ideas marchitas, queriendo recordar esa explosión de excitante desnudez de las letras, que anoche, como casi todas las noches, comenzó a darle forma a mi breve insomnio. Y que como siempre, no recuerdo a estas horas.


Paco

La Universidad más grande que existe es la vida
y su asignatura más importante el Amor.

Paco

sábado, 5 de junio de 2010

Se feliz

Que no te envenenen los besos, que no se arrugue tu boca, que la sonrisa no caiga curvada sobre el peso de su tristeza, que no te inventen fracasos, no los aceptes, no tiembles, no te creas nada. Que no te engañen. Se feliz.

Paco