"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

miércoles, 21 de julio de 2010

El abecedario inconformista. G.Guerra.

La ciudad ya no es lo que era

otorga silencio a las ratas, se

eriza en su helado silencio

se ha quedado sin sombras

los techos duermen a ras del suelo.


Se cuela un fétido olor

entre dos semipiedras angostas

un cuerpo descompuesto

dejará sus huesos a merced

del olvido, a gran distancia

su llanto descosido e impío.


Religiones, poder, locura,

todo tiene cabida

para amaestrar la muerte

para seducirla

para hacer de ella

una paz en rebajas.


Caminan los caminantes de siempre

los caminantes de turno

a espaldas de un horizonte

de dorado luto, acuchillado

e hirsuto, degollado y prófugo

queda lejos la sensación de vivir

demasiado cerca

el olor de las bombas

pudriendo hoscamente

la esperanza.


La ciudad ya no es lo que era

muerta con sus muertos

dio vida a nuevos ricos

al estrangulador invisible

a la angustia rociando gargantas,

indivisible, glacial angustia,

y calla, la ciudad,

silenciosa

como los grillos que nadie ve

y que sueñan al amanecer.


En el suelo

al otro lado de la crujida calle

descansa el cuerpo

de una niña gótica

con su rosetón en la frente

y su boca descarnada

que no para de avisar

por aquí pasó

el señor de las balas.


Ya no vale nada

seguiremos arrugados

en nuestros laberintos

siendo parte de esta

rencorosa irracionalidad

ya no vale nada

los muertos no valen nada

los vivos con cenizas

en el corazón no valen nada,

las protestas disueltas

y compradas no valen nada,

el arrepentimiento seguirá siendo

falso, la verdad una mentira

lo cierto

es que ya no vale nada

todo está muerto

pero sobre todo

nuestra capacidad de aprender.


(No hay que olvidar nunca la guerra, sus miserias, sus injusticias, sus terrores. Nunca puede ser una moda, un vehículo para lucirse, ni una palabra sin decir nada. No tenemos que olvidar que la guerra sigue viva, matando diariamente a millones de personas, y no hemos de olvidar, sobre todo, que todos somos culpables, los gobiernos, sus ciudadanos y nuestra poca capacidad de aprender de los errores. Lo mínimo que podemos hacer es hablarlo, para no olvidarlo, para ver si alguna vez luchamos de verdad por erradicar el mayor horror y el más trágico error de la vida humana).


Paco

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