"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

lunes, 19 de julio de 2010

Me levanto

Me levanto y me calzo los pensamientos. Despego mis párpados con un sutil encontronazo contra la misma puerta de todos los días y me abofeteo contra el agua para averiguar quien andará esta vez. Híbrido desconforme.


Mis ojos no mienten. De nuevo el hierro estrechando rencores en mis pupilas. Voy a ver qué me cuenta la vida, voy a amontonar unos cuantos recuerdos para jugar al delirio en mis horas muertas, voy a sentar los vértigos en esta tardía y áspera respiración.


De nuevo la misma ropa. El pantalón que ya me odia, la camiseta descolorida y esta barba desordenada que utilizo como estrategia para no empuñar una afilada cuchilla.


Camino sin espuelas porque no me gusta hacer ruido, tampoco el silencio atascado, pero mucho menos las voces enfermas. Me distrae el run run del microondas y me pierdo en historias de miradas aplastadas contra la pared. Sufro la emboscada de mi soledad.


Busco albergue para mi esperanza pero me apaleo contra el viento. Esto es un aeropuerto sin aviones. Deseo volar pero hoy tampoco saldrán vuelos. Entonces la soledad escribe sobre mis manos. Mis ideas hirientes se desploman sobre el papel. Las ideas siembran letras. Me disfrazo de sal. Pero soy pálpito viejo.


No me queda otra que volver a inventar. Los aviones, sus alas, el mundo que sobrevolar. Miro a mi interior cómo se elevan mis sueños y no entiendo por qué ahí afuera solo se vive acurrucado o a rastras. Volveré a rascar con el rastrillo. Mis rodillas no aguantan el peso de la estupidez.


La osa Mayor osa pedirme una conclusión. Soy inconcluso. Le digo. Simplemente llego al final de este principio, que es volver a andar. Eso sí. Me llevo de este último día lo mismo que me traeré mañana. Una vida que en la medida que me dejan, hago lo que me da la gana.


Paco

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