"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Hablar

¿Quién no habla a solas con

el café, mirando nada

y escuchando el todavía eco

de sus últimos sueños?


¿Quién no habla consigo mismo

para entender también un poco

del por qué acuchillado instinto?


¿Quién no rompe el silencio

con palabras presas de la necesidad

de querer encontrar su propia tumba?


¿Quién no habla por hablar

simplemente por matar

ese silencio incómodo

que no sirve para olvidar?


¿Quién no habla frente al espejo

para asegurarse que sigue vivo

y confirmar que no hay hechizo

para eso de verse viejo?


¿Quién no habla a solas con

la vida, preguntando por qués,

confirmando lágrimas,

afirmando adioses,

y retomando esperanzas?


¿Quién no habla consigo mismo

si de verdad anhela sentirse vivo?


Paco

Ya están aquí

Se alza en lo abstracto, en lo misterioso, el

fétido descompuesto de una ideología

de mirada enarbolada, en mi un miedo justificado,

el que resucita en las políticas europeas,

vuelven a lanzar su intolerancia,

despedazando mentes cubriéndolas

con las sábanas del odio

escribiendo en las almas con el formato rencor

enfrentando a los humanos para justificar

su patria loca.

Ya están aquí, se exalta el nacionalismo

de ultraderecha, y si no abrimos los ojos

otra vez nos cerrarán la boca…

y volverán las interminables guerras.


Paco

jueves, 16 de septiembre de 2010

Las reglas del juego

Como una anguila en un bidé

desahogo mi rabia a base de coletazos

encolerizados, la música rompe el muro

que corta mi saliva

y llega hasta mi boca el sabor de la esperanza.

los desaparecidos siguen siendo desaparecidos

porque oficialmente no son muertos

por eso son desaparecidos

y la vida me rodea de desaparecidos

enseñándome una vez más

que ante todo debo ser yo.

Desaparecido parece va mi descanso

en esa barquita que se introduce

en la alta mar

y que los filos del frío horizonte

parte en dos.

Rompo a pensar en la infranqueable autoridad

de un día en ruinas, su no va más,

sus cartas marcadas, su victoria anticipada.

El día me dice a qué jugamos

escribe las reglas del juego

a quien le toca ser esta vez el perdedor,

rostros inflamables, bocas que se sienten

desgraciadas, y solas, ojos medio muertos

intentando sobrevivir en los suburbios del insomnio,

lágrimas extraídas con alicates, y yo ya

cansado de ver

que a la gente no le han enseñado a amar.


Espere un momento, quizás otro día.


Echo de menos el caos de una fría botella

de vodka, sus delirios justificados,

sus yagas en mi corazón

su libertad a traición

su resaca puntual.

Y aunque parezca mentira

echo de menos al niño

que soñaba con ser adulto,

aunque parezca mentira

echo de menos al niño

que jugaba rompiendo reglas.


Paco

martes, 14 de septiembre de 2010

Autorrecargable

Los nervios invaden, con sus mercenarios criminales al mando, los pálidos hilos de luz que iluminan mi cuerpo, mi sonrisa, mi habla, mi fiel estar. Cargan tormentas las percepciones arrinconadas que sujetan mi conciencia, y mi cuerpo que por momentos no es mi cuerpo, se rinde a ser un esclavo más del desorden mental, un cadáver sin tacto.


Ay, pero yo soy una batería autorrecargable, me infrinjo sacudidas de energía hasta desde el caos más absoluto, y si me oxido, y no me recargo, en lugar de reducirme a polvo arenoso sin mapa en mano, utilizo mi estrategia más efectiva: me dejo llevar por el aroma de tu recuerdo, y un beso desde tus labios, aunque se extreme en imaginación, provoca que las energías positivas cicatricen cualquier grieta de horror.


Paco

Incomunicado

Siguen las horas tejiendo sus trampas
la vida la otra la que no recuerdo
se olvida de mi, todo es una rampa
esta saliva hueca esta habitación siniestra
para aislar a un nuevo reo
a un nuevo muerto.

Me escondo, me huyo, me invento,
me hablo, las palabras que gritan
el hombre sin sueños,
barrotes y luna, paredes sin estrellas
mi voz sin aliento
es mi condición de preso.

El día la noche, despierto me duermo,
mañana será hoy
el mismo hoy sin mañana.

Siguen las horas tejiendo sus sombras
mis huesos mi alma la que ya no me ama
la que ya no me habla,
labios y beso, amor sin recuerdo
una mano que abre la reja
tan solo comida pa perros.

Me odio, me siento, me invierto,
reviento, los sueños que gritan
al hombre de hierro,
el hombre sin paz, cárcel y a dieta,
silencio en el cubo, palabras sin rostro,
solo incomunicado
y la ley de los ricos contenta.

Paco

jueves, 9 de septiembre de 2010

A los desesperados

Usted que no es usted

usted que se muere por dentro y no sabe por qué

usted que se desprende en ese vacío aúreo

en ese deforme instinto de sentirse vagamente eskizo

en esa pastosa niebla de horizontes con piernas

usted, que cierra el puño

para estrangular entre sus manos la rabia

que se siente en estado de naufragio universal

que se sienta, se levanta y se tumba en las espaldas

del aire, usted

que descompone impacientemente sus huesos

que desea ser tan solo alma sin cuerpo

y cabeza sin cerebro

ahí meciendo la desesperación

con su tostada paciencia a punto de quemarse

que se alarga en el infinito

como quien anhela desaparecer para siempre

y que no soporta, sobre todo no soporta

el peso afilado de sus fragmentadas pestañas

ni el arañazo hostil de sus entrañas violentadas

ni sabe cómo abrir esa ventana cerrada al futuro

ni sabe donde está el presente

ni sabe que el pasado es tan solo un recuerdo hiriente.


Usted que no es usted

sepa usted que si cierra los ojos

desatándolos de los grilletes de la desesperación

y persevera en la paz, tranquilidad,

y en un estado de autonomía vital

usted, entonces

puede que sea usted.


Paco

domingo, 5 de septiembre de 2010

Una corona sin vergüenza

Érase una vez un rey sin corona que lloraba en la soledad de las sombras, un rey añorando su poder, un déspota más soñando ser. Hoy me pregunto yo una vez más donde dejó ese rey la vergüenza ¿Dónde la guardó? ¿Dónde la perdió? Nunca lo sabremos. Una monarquía impuesta a dedo y corazón por un asesino, un genocida, un extremo demente y fascista que dedicó cerca de 35 años de su vida a fusilar personas según él siendo un elegido de Dios, fue quien trenzó esta corona pistola en mano, fue quien inventó un nuevo concepto de hambre, una misma forma de desangrar cuerpos sobre un viejo muro .Y el rey con cuento aceptó. Y calló. Se enamoró de las palabras que susurró el viejo enterrador de cuerpos en campos y campos. Y sin tener capacidad para hablar, aceptó ser rey.


El asesino lo puso en el poder con la única condición de que se silenciara su extensa lista de cadáveres hablando con la oscuridad y el olvido, y así, tan tristemente, la monarquía consiguió la corona y el trono, la sonrisa y la mentira, el dinero y el silencio. Y ahí, amigos míos, es donde creo que perdió el silencioso rey la vergüenza, la perdió y no la buscó. La perdió y se alegró.


Y después de tantos años, ahora me pregunto yo ¿Qué se puede esperar de una corona pintada a mano por un individuo que creía con fe ciega que era un mensajero de Dios con el mensaje de matar a todo aquel y aquella que no pensara como él creía? ¿Qué se puede esperar de un rey que pactó el silencio de los crímenes de un sádico psicópata? ¿Qué se puede esperar si hace años que perdió la vergüenza?


Paco