"- Tu profecía, poeta. ; - Mañana hablarán los mudos: el corazón y la piedra".

ANTONIO MACHADO

domingo, 5 de septiembre de 2010

Una corona sin vergüenza

Érase una vez un rey sin corona que lloraba en la soledad de las sombras, un rey añorando su poder, un déspota más soñando ser. Hoy me pregunto yo una vez más donde dejó ese rey la vergüenza ¿Dónde la guardó? ¿Dónde la perdió? Nunca lo sabremos. Una monarquía impuesta a dedo y corazón por un asesino, un genocida, un extremo demente y fascista que dedicó cerca de 35 años de su vida a fusilar personas según él siendo un elegido de Dios, fue quien trenzó esta corona pistola en mano, fue quien inventó un nuevo concepto de hambre, una misma forma de desangrar cuerpos sobre un viejo muro .Y el rey con cuento aceptó. Y calló. Se enamoró de las palabras que susurró el viejo enterrador de cuerpos en campos y campos. Y sin tener capacidad para hablar, aceptó ser rey.


El asesino lo puso en el poder con la única condición de que se silenciara su extensa lista de cadáveres hablando con la oscuridad y el olvido, y así, tan tristemente, la monarquía consiguió la corona y el trono, la sonrisa y la mentira, el dinero y el silencio. Y ahí, amigos míos, es donde creo que perdió el silencioso rey la vergüenza, la perdió y no la buscó. La perdió y se alegró.


Y después de tantos años, ahora me pregunto yo ¿Qué se puede esperar de una corona pintada a mano por un individuo que creía con fe ciega que era un mensajero de Dios con el mensaje de matar a todo aquel y aquella que no pensara como él creía? ¿Qué se puede esperar de un rey que pactó el silencio de los crímenes de un sádico psicópata? ¿Qué se puede esperar si hace años que perdió la vergüenza?


Paco

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